Review Cozy Grove

No todos los juegos pueden ser de armas, shooters y plataformas, si no que de vez en cuando es muy reconfortante sentarnos un rato luego de un día agotador y simplemente salir a pescar con nuestro personaje favorito, plantar alguna planta, o salir a cavar un hoyo para descubrir que hay debajo.

Justamente eso es lo que pretende Cozy Grove, un juego que no está diseñado para jugarlo por horas y horas seguidas como veremos más adelante, y que yo afronté sin expectativas, y me fui bastante contento la verdad.

Título
Cozy Grove
Consola
Nintendo Switch
Desarrollador
Spry Fox
Fecha de lanzamiento
19 de marzo de 2021

Premisa

De partida y apenas empezamos el juego, nos encontramos con nuestra protagonista, una pequeña niña scout que está viajando a una isla, y luego de desembarcar se encuentra con una pequeña llama denominada Flamey, quien nos enseña parte de la historia.

A lo largo de la misma, nos encontraremos también con algunos espíritus que al conversar con nosotros nos pedirán algunas cosas, como que les traigamos ramas de árbol, alguna fruta en particular o algún pescado.

Luego de esto, estos espíritus tomarán su forma principal, que es la de un oso, en una transformación que no solo nos da a ver este nuevo aspecto de los espíritus, si no que también colorea el mapa de la isla, pues cuando llegamos el mismo es de un color gris muy pálido.

Pero esto no termina acá, pues cada día estos espíritus nos darán una nueva tare que completar, y en nosotros está ver si lo hacemos o no, por esto digo que el juego no está hecho para jugarlo por muchas horas seguidas, pues es necesario que el juego reconozca que lo visitamos días distintos para actualizar ciertas tareas.

El eje central es Flamey

Como mencioné antes, el personaje principal de la isla de Cozy Grove es Flamey, una pequeña llama que se alimenta de troncos de árbol que iremos recolectando conforme cumplamos algunas misiones, y que también nos irá orientando acerca de que es lo que tenemos que hacer.

Así, cada vez que alimentemos a Flamey, también se irá descubriendo y coloreando una parte del mapa, entregándonos nuevas direcciones o descubriendo también un nuevo espíritu con el que interactuar, todo a un ritmo muy placentero.

A medida que vayamos avanzando, entonces, se producen algunos pequeños problemas con el juego, pues más de la mitad de las misiones son del tipo recolección, entonces nos la pasaremos yendo de un lugar a otro para buscar una fruta y traerla, para luego tener otra misión donde tenemos que buscar ramas y traerlas y así.

Puede ser un poco tedioso, pero la verdad es que uno se acostumbra a este tipo de ritmo, y siempre hay algo más que hacer.

Tareas progresivas

Nuevamente quiero ser enfático con la premisa del juego, y es que si jugamos mucho, nos quedaremos sin tareas que hacer en un día en particular, así que la idea no es pasar horas y horas jugando, pues el juego simplemente no está diseñado para esto.

Así, me pasó que en un momento necesitaba ir a pescar un pez como tarea una vez, luego medida que vamos avanzando ya no es un solo pez, si no que son dos, y luego 3, en tareas que se vuelven un poco monótonas.

Incluso cuando agotamos las tareas diarias, Flamey nos lo dirá, y nos pedirá que volvamos mañana, y por mañana se refiere realmente a mañana, pues la fecha y hora de nuestra consola son la referencia para poder volver.

Tampoco con esto digo que hagamos trampa y modifiquemos la hora de la consola para seguir jugando, pues eso simplemente quebraría el propósito del juego.

Un sistema de creación bien logrado

Como es de esperarse, el juego no solo se trata de recolectar o decorar cosas, si no que también podemos crear algunas gracias al sistema que está integrado en el juego.

Así, podemos hacer sillas o colocar estacas para hacer una cerca, y aquí también tenemos un pequeño problema, y es que al momento de rotar una silla, por ejemplo, solo podemos hacerlo en dos direcciones y no podemos ponerla donde queremos todo el tiempo.

También podemos colocar lámparas o faroles para poder iluminar la isla en lugares que están grises, para de ese modo poder explorar de mejor manera todo lo que tiene el juego para ofrecernos.

De todos modos, el sistema está bien hecho, aunque no llega a los niveles de complejidad que tenemos en Stardew Valley por ejemplo.

Medallas coleccionables

Como mencioné en un principio, nuestro personaje principal es una niña scout, así que por supuesto uno de los ejes principales de nuestro juego es el de conseguir medallas según vamos avanzando en el juego.

De este modo, las medallas se consiguen mediante recolección de objetos, o de hacer simples tareas cotidianas como lo son el investigar montones de hojas, o de palear el suelo una cierta cantidad de veces.

Una vez que hayamos conseguido la medalla, podemos ir al menú de medallas para poder recolectar nuestro premio, el que casi siempre serán monedas viejas o en el mejor de los casos, algún material valioso para poder transformarlo en objetos.

Eso sí, las medallas no son para nada fáciles de conseguir, pues en los primeros 3 días de juego, recién logré coleccionar 14 medallas, y el menú me indicaba que son 213 en total, así que calculo que voy a tener que estar jugando hasta quizás cuando para poder tenerlas todas si quiero terminar el juego al 100%.

Lo mejor es el apartado visual

El estilo de arte de Cozy Grove es quizás lo mejor del juego junto con el soundtrack. la isla está toda en un estilo que parece dibujado, lo mismo con los objetos, o con las texturas. Todo está hecho en armonía para que podamos disfrutar del juego.

En cuanto al soundtrack, el mismo destaca bastante, pues es muy fácil de escuchar y se mezcla muy bien con el apartado visual. Las melodías tienen un poco de repetición, pues en general logra el propósito de calmarnos.

En lo que si tenemos alguna queja es en el rendimiento, pues si bien el juego corre bien, hay partes donde tenemos algunos tirones, como cuando los espíritus colorean el mapa, pues ahí se empieza a notar que e nos caen algunos frames.

Conclusión

Cozy Grove no pretende ser un juego demasiado complejo ni con mucho contenido, pero logra su objetivo de mantenernos atentos jugando por días si volvemos al juego regularmente. No, no está al nivel de Stardew Valley por ejemplo, pero lo compensa con su historia, diálogos y estilo visual.

A pesar de que el rendimiento del juego podría ser mejor, el mismo no da como para catalogarlo como injugable ni mucho menos, y la historia vale más que la pena para poder jugarlo.

Los personajes están muy bien desarrollados, el diálogo es otro punto alto, pues los espíritus incluso nos juegan una que otra broma que nos sacará una carcajada de vez en cuando, un detalle que se agradece bastante.

A pesar de no ofrecer tanto valor como su competencia, Cozy Grove logra darnos un balance muy bueno de lo que ofrece contra lo que cuesta (USD $15). Así que si quieren un juego para relajarse, donde no estar estresados buscando y matando monstruos, este puede ser una perfecta alternativa para pasar un buen rato.

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