Review Assassin’s Creed Valhalla

Introducción

Assassins’s Creed es probablemente una de las franquicias más populares de Ubisoft, que si bien cuenta con varios altos y bajos, es innegable la relevancia que ha tenido durante la última década en el mundo de los videojuegos.

Hoy día nos convoca la doceava entrega de esta saga: Assassin’s Creed Valhalla, que fue recientemente lanzada a inicios de este mes de noviembre, y que nos viene a poner en la piel de un vikingo noruego y su historia detrás de las invasiones a la Inglaterra gobernada por los anglosajones.

¿Valdrá la pena? Esto y más lo veremos en el presente review. Comencemos:

Título
Assassin's Creed Valhalla
Plataforma
Playstation 4, Playstation 5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC
Desarrollador
Ubisoft Montreal
Fecha de Lanzamiento
10 de noviembre de 2020

Historia

Assassin’s Creed Valhalla viene a contarnos una nueva historia de un antepasado que puede ser relevante para salvar a la humanidad en el presente. Esta vez se trata de Eivor, que dependiendo de la opción que escojamos al inicio del juego, puede ser un personaje hombre o mujer.

La trama en sí parte en el año 873 d.C, en plena Alta Edad Media, cuando los pueblos nórdicos comenzaron las diversas incursiones para invadir a la Gran Bretaña gobernada por los anglosajones.

Como buen AC, este juego muestra aspectos históricos mezclados con cosas más ficticias o mitológicas. Obviamente hay personajes históricos, como el rey Harald I de Noruega (quien fuera el primer rey que lograra unificar a gran parte de la región, algo que, por supuesto, es mostrado en este juego), o Alfredo el Grande, Rey de Wessex, y quien fue uno de los personajes que más resistencia opuso ante la invasión vikinga, pero también aparece Odín, el gran dios nórdico.

A mi parecer, creo que una de las cosas que siempre han hecho bien con los Assassin’s Creed es la ambientación. Con Valhalla la cosa no es distinta. Está muy bien conseguida, y creo que es convincente a la hora de mostrarnos la cultura nórdica de la época, al menos en cuanto a su parte más bélica, arquitectura, y en general, su idiosincrasia.

La historia en sí parte un poco lenta, pero a medida que se va desarrollando va ganando bastante fuerza. Obviamente no les quiero spoilear nada, pero creo que el avance del juego es interesante y entretenido, y te deja con ganas de seguir la historia. Definitivamente cumple en cuanto a storytelling se refiere.

Además, Valhalla es exquisito en cuanto a diálogo. Eivor puede interactuar con varios NPCs a lo largo y ancho del mapa, e incluso varias ocasiones podemos escoger la respuesta que el personaje da, lo cual aporta bastante a la experiencia de juego.

Para finalizar, me gustaría mencionar que una de las cosas que más me gustó de este juego, es que vuelve a acercarse un poco a los orígenes de la franquicia. No en el sentido de como se juega, sino que en cuanto a la historia en sí, pues parte de la trama obviamente retoma esa lucha que hay entre los dos entes antagónicos icónicos de esta serie: los Ocultos versus la Orden de los Antiguos, o como lo conocíamos en los otros juegos, los asesinos versus la orden del temple.

Hay que considerar que en cuanto a la línea de tiempo, el juego se lleva a cabo unos 300 años antes de la historia de la primera entrega. Esto me deja intrigado, y me hace pensar que quizás en la próxima entrega podamos volver a ver a Altaír — el personaje principal del primer Assassin’s Creed — en alguna u otra forma. No lo sé.

Gameplay

Quiero partir la sección de gamplay hablando sobre los controles y la movilidad de nuestro personaje.

Yo no he tocado un Assassin’s Creed desde el Syndicate, cuyos controles y forma de jugarlo venía siendo prácticamente el mismo desde la primera entrega. Sabía que en Origins se cambió un poco la forma en que se jugaba, por lo que naturalmente, al iniciar este juego me costó acostumbrarme un poco a los controles.

Ahora, el core gameplay en sí sigue siendo bastante similar. El movimiento en general es fluido, y el parkour sigue siendo uno de los puntos fuertes de esta saga.

Me gusta mucho cómo ha evolucionado el sistema de combate, y el cómo se da en este juego. Atrás quedó esa suerte de sistema de pelea “por turnos”, en donde en muy pocas veces sentías que era realmente un desafío enfrentarte a varios enemigos a la vez. Este cambio, que entiendo viene desde Origins, definitivamente aporta a mejorar la experiencia de juego.

El sigilo aquí no es tan predominante como en otras entregas. Como siempre, está la opción de esconderte en arbustos o en montones de heno para pasar desapercibido, pero muy pocas veces me vi utilizando la hoja oculta para realizar asesinatos más sigilosos. Casi siempre uno termina usando la fuerza bruta, pues en la gran mayoría de las misiones uno va en grupo con otros vikingos.

Hablemos ahora sobre la personalización y las mejoras que el juego nos ofrece a medida que vamos progresando.

Eivor cuenta con un inventario que consiste en su vestimenta/armadura, un arma primaria, un arma (o escudo) secundario, y un arco. Además, se considera también las raciones de comida (para recuperar vida), la cantidad de flechas disponibles para usar, y también materiales y materias primas que tienen diversas funciones.

Todas las armas y armaduras pueden ser mejoradas una vez que reúnas una cantidad específica de materiales, y obviamente, estas mejoras te ofrecen más resistencia, mayor agilidad, o mayor daño, según corresponda.

También hay un tremendo árbol de habilidades que permite mejorar diversas características de tu personaje: más salud, más daño, habilidades nuevas, y un largo etcétera. Hay más de doscientas opciones a mejorar, y para hacerlo, hay usar puntos de habilidades que se te son otorgados cada vez que completas una misión, o bien, consiguiendo una cierta cantidad experiencia requerida.

Noruega y Gran Bretaña

Como fiel representación de la época, este juego se centra en dos locaciones principales. En primer lugar está Noruega, siempre nevada y llena de imponentes montañas. Más adelante en el juego, llegas a la isla de Gran Bretaña, que viene a contrastar con su geografía más plana, y por supuesto, más colorida en comparación al constante blanco del primero.

Noruega es precioso. Sus altas montañas, la constante nieve, los fiordos y la aurora boreal de noche, hacen que sea una de las locaciones más hermosas que hayamos visto en algún Assassin’s Creed. Por otro lado, Gran Bretaña se presenta como un lugar mucho menos hostil que el primero, más colorido y agradable.

Las primeras cuatro horas del juego las pasas en el país nórdico, para luego migrar hacia Gran Bretaña. Obviamente, uno puede ir a una u otra locación cuando uno quiera, pero casi todo lo más importante termina desarrollándose en la segunda.

Ambos lugares son grandes, y nos ofrecen bastante por conocer. Ahora, una parte importante del mapa noruego es cubierto por agua, por lo que, para efectos prácticos, el mapa es más pequeño en cuanto a “tierra” que puede ser recorrida en comparación a la isla británica.

Obviamente existen algunas ciudades — incluso tu debes construir la de tu clan cuando llegas a Gran Bretaña — y también un puñado de asentamientos repartidos, pero la gran mayoría de ambos mapas consisten de pura naturaleza. Esto es algo que es esperable considerando la época y el contexto en el que se desarrolla el juego, pero yo personalmente soy de la gente que prefiere tener mapas basados en ciudades grandes, como Florencia en Assassin’s Creed II, o Constantinopla en Revelations.

De todas maneras, a mi parecer esto se compensa con la calidad general del mapa. Aquí regreso al tema de que Ubisoft Montreal logró entregarnos un producto muy bien ambientado. Aparte de la belleza que nos ofrecen ambas locaciones, el mundo se destaca aún más gracias a su dinamismo, con climas cambiantes, distinta fauna y un sinfín de cosas por descubrir.

También es un mundo interactivo. Además de encontrarse con tiendas y ese tipo de cosas, Eivor puede interactuar con distintas personas a lo largo y ancho del mapa, quienes te dan una simple conversa, o bien, hacer distintas actividades, como juegos de mesa o batallas de rimas. También puedes sentarte a comer o a beber, especialmente cuando hay celebraciones o reuniones en las Casas Comunales.

Para recorrer estos lugares tienes unas cuantas opciones: andar a pie, a caballo, o en bote/barco. Este último tiende a ser el medio de transporte más predominante, especialmente cuando estamos en Noruega. El manejo es sencillo, y se mueve bastante rápido, por lo que uno igual pasa poco tiempo surcando las aguas.

También podemos usar a nuestro cuervo, Stynin, para poder visualizar el mundo desde el aire, ideal para hacer reconocimiento previo antes de atacar algún asentamiento, o también para poder encontrar la ubicación exacta de ciertos puntos de interés, como misiones, misterios o cofres para saquear.

Gráficas y Rendimiento

Al igual como lo hice en el review de Watch Dogs: Legion, me gustaría tocar brevemente el tema de las gráficas, y el general, el cómo funciona en las consolas de anterior generación — la versión probada es la de PS4.

Gráficamente, el juego se ve maravilloso a pesar de que no lo estoy jugando en una PS4 Pro, ni mucho menos en una PS5. Obviamente en esta última se verá mucho mejor, especialmente con ray tracing activado. Pero la verdad es que no decepciona para nada en cuanto al aspecto gráfico.

Obviamente los tiempos de carga son bastante largos, especialmente cuando iniciamos el juego desde el menú principal. Al menos el juego anda estable, en muy pocas oportunidades noté caídas en los cuadros por segundo, lo cual me dice al menos está bien adaptado para estas consolas a pesar de sus limitaciones técnicas.

¿Qué sería de Assassin’s Creed si no tuviera bugs? Es un meme recurrente en la franquicia, pero al menos aquí noté muy pocos, solamente algunos errores visuales, sin embargo, entiendo que hay algunos bugs que hacen que en ciertas partes no se pueda avanzar. Lo desconozco, al menos yo no me he topado con ninguno.

Bueno, supongo que nada puede ser peor que la cantidad de bugs que tuvo AC Unity durante su ciclo de vida.

¿Vale la pena?

Creo que después de leer esta review, está más que claro que tengo cierta afinidad con esta saga. No lo niego, en su momento le dediqué varias horas, especialmente a la primera entrega y a la trilogía de Ezio Auditore. Pero las entregas anuales ciertamente le jugaron en contra a la franquicia, con historias un tanto aburridas, mecánicas repetitivas, y lo peor de todo, juegos muy mal pulidos.

Veo que la pausa que hubo entre Assassin’s Creed Syndicate y Origins le hizo bastante bien. O al menos en Valhalla se nota que ha madurado ese cambio que empezó en Origins.

La verdad es que me ha gustado bastante este juego. Tiene una historia entretenida e interesante, que, por cierto, es bastante larga. Eivor es un protagonista bastante “querible”, y uno puede simpatizar fácilmente con su causa, lo cual es sumamente importante en un juego relativamente largo.

Con respecto a la jugabilidad, al principio tuve mis dudas — por el cambio en los controles —, pero a la larga sigue siendo un Assassin’s Creed como cualquier otro, con el parkour y el sistema de combate como elemento central, los cuales, por cierto, se sienten bastante bien. Quizás extraño un poco más de sigilo, pero bueno, supongo que es mínimo dada la naturaleza del combate nórdico.

La ambientación es sin dudas el punto más fuerte de este juego. Todo, desde las locaciones, hasta los sonidos y el soundtrack ayudan a que uno quede inmerso en el mundo mientras jugamos. En eso casi nunca ha fallado esta saga, y me alegra bastante que no haya sido el caso en esta oportunidad.

En conclusión, si eres fanático o te interesa Assassin’s Creed, creo que Valhalla es un imperdible, y sin dudas es un muy buen juego para innaugurar la nueva generación de consolas. Quedo muy conforme, y definitivamente estoy con ganas de probar las dos entregas anteriores.

Más noticias
Review Huawei FreeBuds 4i