Meta lanzó una actualización obligatoria de privacidad para sus gafas inteligentes Ray-Ban Meta que desactiva automáticamente la cámara cuando detecta que el LED de captura ha sido manipulado o destruido.

Meta ha dado un paso más en sus medidas de seguridad para las gafas Ray-Ban Meta con una actualización que busca cerrar una de las brechas de privacidad más explotadas por los usuarios. La función, ya desplegada de forma obligatoria, impide que la cámara funcione si el LED de grabación ha sido manipulado físicamente.
En la segunda generación de las gafas, la cámara se desactiva automáticamente si detecta que la luz LED de grabación está bloqueada. No será posible tomar fotos ni grabar vídeos hasta que el sistema confirme que el LED está desbloqueado y funcionando correctamente.
La novedad de esta actualización va un paso más allá: la cámara también se deshabilita si se detecta que el LED ha sido manipulado o destruido físicamente, una práctica que se había convertido en un negocio en auge durante los últimos meses.
Diversos reportes habían documentado cómo personas cobraban entre 50 y 100 dólares por romper el LED de las gafas y colocar un cristal encima para ocultar la manipulación. Algunos llegaban a realizar hasta diez modificaciones al día, generando ingresos cercanos a los 1.000 euros diarios.
La técnica consistía en destruir el indicador luminoso sin que quedaran rastros visibles de la alteración, lo que permitía grabar vídeo sin que las personas cercanas fueran conscientes de ello. Aunque la propia Meta afirmaba perseguir estos servicios, una simple búsqueda en Facebook Marketplace permitía localizar decenas de personas que ofrecían la modificación.
Las gafas Ray-Ban Meta ya contaban con un mecanismo de seguridad: si el sensor de luz del LED no recibía iluminación, la cámara no se activaba. Eso impedía que bastara con tapar el LED con cinta adhesiva o pintarlo de negro para grabar de forma oculta.
Sin embargo, existía un truco que consistía en tapar tanto la cámara como el LED durante el inicio de la grabación. Como ambos sensores quedaban en oscuridad, el sistema interpretaba que era una condición normal y permitía iniciar la captura. Una vez en marcha, se podía destapar la cámara manteniendo el LED cubierto.
Esta actualización llega en un momento de creciente debate sobre privacidad y gafas inteligentes, especialmente después de que se conociera que Meta estudiaba activar reconocimiento facial en sus gafas «cuando los defensores de la privacidad estén distraídos», según un documento interno citado por The New York Times.
La medida de Meta busca demostrar que la compañía toma en serio la protección de la privacidad de terceros, aunque la efectividad real de la actualización dependerá de si logra mantenerse un paso por delante de quienes siguen buscando formas de eludir estas restricciones de hardware.
El mensaje es claro: la privacidad de las personas no es un chiste.