Airbus presenta la arquitectura de SpaceRAN para habilitar 5G espacial, integrando redes terrestres y satélites mediante cinco fases de conexión global.

Airbus UpNext detalló la estructura técnica del proyecto SpaceRAN, una iniciativa orientada a la integración de redes terrestres y no terrestres (NTN). El sistema busca habilitar servicios de banda ancha y banda estrecha directamente desde una constelación en órbita baja (LEO).
El objetivo central es fomentar el desarrollo de soluciones globales interoperables que permitan un acceso soberano a la conectividad. La arquitectura plantea un rendimiento continuo y sin interrupciones («seamless») entre distintos segmentos de mercado.
La propuesta técnica no se limita a la transmisión de datos, sino que aborda la integración de infraestructuras dispares. El sistema está diseñado para soportar tanto aplicaciones de alto consumo de datos como servicios de IoT de banda estrecha.
Esta versatilidad permite conectar activos críticos en movimiento y zonas geográficas aisladas bajo un mismo estándar tecnológico. La validación incluye la interoperabilidad total entre los sistemas de telecomunicaciones tradicionales y los nuevos nodos espaciales.
El funcionamiento del sistema se estructura en cinco fases secuenciales que vinculan la gestión de software en tierra con la distribución de señal orbital.
La fase inicial se centra en la configuración de la carga útil definida por software (01). Este componente permite ajustar dinámicamente los parámetros de la red y ejecutar el procesamiento de datos directamente a bordo del satélite (edge computing) según la demanda.
El proceso continúa con la configuración del segmento terrestre (02), que opera mediante un banco de pruebas y un gemelo digital. Esta infraestructura replica virtualmente (en tierra) las condiciones operativas para validar los protocolos antes de la ejecución física.
El enlace de alimentación o ‘feeder link’ (03) establece la conexión ascendente crítica. Esta transmisión conecta el flujo de datos desde la estación base en tierra hacia el satélite en órbita, un proceso fundamental para entender cómo funciona el internet satelital en esta arquitectura.
Una vez procesada la señal, se activa la conectividad de enlace de usuario (04). Esta etapa distribuye cobertura directa a terminales 5G estándar, abarcando múltiples entornos operativos simultáneamente:
El sistema gestiona esta cobertura diferenciando dos niveles de tráfico simultáneo:
La estabilidad del servicio depende de la ejecución precisa del traspaso de haces o handover. Esta función técnica compensa la velocidad orbital del satélite para evitar cortes en la transmisión de datos hacia los receptores en movimiento.
El ciclo finaliza con la integración a las redes móviles terrestres y la conectividad a Internet (05). Este punto asegura que el tráfico generado en el espacio se enrute correctamente hacia la infraestructura digital global.
El gemelo digital no está diseñado para generar una representación visual ni probar interfaces de usuario. Su función es someter la infraestructura de red a las variables físicas extremas de la órbita baja, donde un error de milisegundos corta la transmisión.
La simulación estresa el sistema ante tres desafíos críticos que no existen en las antenas terrestres estáticas:
La planificación estratégica del proyecto contempla una serie de hitos definidos hasta el final de la década. El plan de trabajo se estructura en fases secuenciales que van desde la simulación hasta la operación real.