Análisis de la cámara del Huawei Mate 40 Pro

Introducción

Durante esta misma semana, publicamos nuestro completo análisis del nuevo Huawei Mate 40 Pro, dispositivo que desde hace algunos días atrás ya se encuentra disponible a la venta en nuestro país.

Ahora nos toca hablar específicamente sobre el aspecto fotográfico de este teléfono, un apartado en el cual Huawei se ha ido destacando durante los últimos año, especialmente en sus modelos topes de gama.

A pesar de que Mate 40 Pro no es un teléfono centrado específicamente en el tema de la fotografía — para eso está la serie P —, no deja de ser un equipo bastante completo e interesante en este aspecto. Si es de su interés, quedan totalmente invitados a seguir leyendo esta reseña. Comencemos:

Especificaciones de la cámara

En cuanto a la composición del set de cámaras del Huawei Mate 40 Pro, no tenemos ninguna novedad si lo comparamos con el P40 Pro — que también analizamos hace varios meses atrás. En total, tenemos tres sensores en la parte de atrás del equipo.

El sensor principal — gran angular — es de 50 megapíxeles de resolución, y su óptica tiene una apertura f/1.9. Es equivalente a un objetivo de 23mm, y no cuenta con estabilizador de imagen. El sensor es del tipo RYYB, que es uno mucho más sensible a la luz, y que se encuentra presente en los topes de línea de Huawei desde el P30 Pro.

La segunda cámara corresponde al ultra gran angular, que a diferencia del P40 Pro (que era de 40 MP), aquí se queda en los 20 megapíxeles. Que esto sea algo bueno o malo queda a criterio de cada uno. Si eres de imprimir tus fotos, entonces definitivamente puede ser un downgrade, pero para el resto de los usuarios es más beneficioso ya que el sensor no va a exigir más luz para funcionar bien.

Para terminar con las specs del ultra gran angular, la apertura de la óptica es de un f/1.8, y entrega un aumento (se aleja) por un factor de x0.6.

Por último, tenemos el teleobjetivo tipo periscopio de 12 megapíxeles, cuya apertura es de un f/3.4, y provee un zoom de 5 aumentos (equivalente a 115 milímetros aproximadamente). Es el único lente que cuenta con un estabilizador óptico de imagen.

En temas de zoom, el rango va desde los 0.6 aumentos que ofrece el ultra gran angular, pasando por los 1x y 5x de las otras dos cámaras. Hasta los 10x tenemos un zoom “híbrido” (digital + óptico), y de ahí en adelante llegamos hasta los 50 aumentos, que es 100% digital.

A diferencia del P40 Pro, aquí no tenemos una cuarta cámara, que en los otros equipos corresponde al sensor ToF. Ahora, como mencioné en el texto principal de este equipo, usualmente no considero que un sensor Time-of-Flight sea una cámara más, pero de todas maneras es una pérdida, y que se nota cuando ocupamos el modo retrato.

Este sensor solamente se encuentra en el frontal del equipo, junto a la cámara para sefies, y en su reemplazo solamente nos encontramos con el espacio destinado para el enfoque por láser. Si realmente te interesa tenerlo, entonces deberás decantarte por el P40 Pro, o bien, por el Mate 40 Pro+, aunque dudo bastante que ese equipo llegue a nuestro país.

Las fotografías

Comencemos este apartado viendo el comportamiento de las distintas cámaras del equipo, comparando los niveles de zoom que ofrece (0.6x – 1x – 5x – 10x – 50x):

Al igual que con el P40 Pro, lo primero que me llama la atención son los colores. Aparte de que el equipo logra capturar excelentes tonos, que son bastante fidedignos a pesar de que tienen un ligero aumento en la saturación, me gusta mucho que estos sean consistentes en cualquiera de las tres cámaras, vale decir, el cambio entre una y otra no genera una gran diferencia en cómo el teléfono captura los colores.

Salvo con Apple y quizás Samsung, son muy pocos los fabricantes que logran una buena consistencia entre los colores capturados. No es perfecto, obviamente, de hecho podrán notar que el ultra gran angular captura fotos con un tinte ligeramente más azulado, pero está bastante bien para ser un teléfono.

Otra cosa que destaco bastante es el rango dinámico, especialmente con la cámara principal. Las fotos capturadas no solo tienen un muy buen nivel de exposición, sino que también logra retener harto detalle en casi cualquier situación lumínica en la que nos encontremos.

La historia es similar con las otras dos cámaras, aunque obviamente cada una tiene sus limitaciones. Por un lado, el ultra gran angular no capta tan bien los detalles como sí lo hace el lente normal — aunque no deja de ser bastante bueno. Por el otro, el teleobjetivo solamente funciona de manera óptima cuando tenemos mucha luz a nuestra disposición, de lo contrario, rápidamente empezará a aumentar el nivel de ruido y el suavizado de imagen.

Salvo por lo anterior, el ultra gran angular creo que está muy bien conseguido. Tiene un muy buen nivel de “alejamiento”, y el software hace un muy buen trabajo para evitar que la imagen salga muy distorsionada.

En lo que se refiere al zoom, tanto óptico, híbrido o digital, de igual forma con este equipo cumple de manera satisfactoria. Siempre y cuando tengamos buena iluminación a nuestra disposición, las fotos tomadas hasta los 10 aumentos saldrán bastante decentes, e incluso el zoom digital puede servirnos para ver desde lejos algún detalle específico, aunque obviamente las fotos ya no se ven tan bien.

Pasando ya a las tomas nocturnas o con baja luz, tanto el gran angular como el ultra gran angular se defienden de manera espectacular, gracias a que ambos cuentan con ópticas bastante luminosas (f/1.9 y f/1.8, respectivamente, mientras que el primero cuenta con un sensor relativamente grande), y sumado al muy buen trabajo que hace el modo nocturno, estamos frente a uno de los mejores teléfonos para tomar fotos de noche.

Lo bueno es que la función de fotografía nocturna funciona de manera automática, aún cuando no tengamos seleccionado el respectivo modo. Obviamente que el “impacto” es menor, ya que evita tomar exposiciones tan largas, pero de todas maneras termina siendo útil para la gran mayoría de las situaciones de baja luz.

Ahora, si estamos en un cuarto totalmente oscuro o en medio de la nada (por ejemplo, para tomar fotografías de las estrellas), entonces ahí es donde vale la pena usar el modo nocturno dedicado, ya que tiene mayor libertad para hacer largas exposiciones (de 10 o más segundos incluso). También puede ser útil para tomar largas exposiciones en situaciones, digamos, más interesantes, como por ejemplo esta que tomé en el Metro de Santiago:

Esto es posible gracias a que este modo también va jugando con los otros parámetros de la cámara — salvo la apertura, que es fija –, por lo que en situaciones donde todavía hay una buena cantidad de luz, aún puede ser útil este modo para obtener tomas más entretenidas, y sin la necesidad de tener un filtro de densidad neutra (ND).

Modo retrato y rendimiento

Pasando ahora al tema del modo retrato — particularmente, del bokeh que genera el teléfono –, aquí no les tengo muy buenas noticias.

Como mencioné anteriormente, este teléfono no equipa el sensor de tiempo de vuelo (Time of Flight) en la parte trasera, lo cual me llama la atención, ya que todos los equipos “Pro” de Huawei, desde el P30, han equipado este sensor. Ahora solamente lo encontramos en el frontal.

La gracia de este sensor, aplicado al área de la fotografía, es que permite al dispositivo reconocer de mejor manera las distintas profundidades que hay en una toma, ya que este las separa en distintas capas, permitiendo así mejorar la precisión con la que se aplica el efecto en la foto.

La ausencia del ToF en este equipo se nota. Al teléfono le cuesta reconocer bien los bordes del sujeto u objeto que pongamos en frente, a veces desenfoca partes que no debiera, o también lo contrario, dejando enfocado cosas que no debería. Además, el efecto en sí no se ve tan bien, ya que lo aplica todo de una, y no de manera progresiva como si lo suele hacer el otro sensor.

Ahora bien, yo no suelo usar este modo, por lo que a mi no me molesta tanto este downgrade, pero quizás para otras personas si puede ser importante. En ese caso, convendría irse por el P40 Pro si es que de verdad necesitas el ToF.

Lo bueno es que gracias a que el sensor principal es relativamente grande para un teléfono móvil (de 1/1.28 pulgadas), se puede conseguir un bokeh natural relativamente decente. No es lo ideal para hacer retratos de personas, pero sí puede servir para tomarle fotos a objetos más pequeños.

En lo que se refiere a rendimiento, como siempre, no tengo nada de qué quejarme. El procesador Kirin 9000 5G hace que todo vuele en este teléfono, incluyendo la cámara. El enfoque, la captura y procesamiento de imágenes es sumamente rápido, y el movimiento dentro de la interfaz también es rápido, sin ningún tipo de lag o titubeo a la hora de ir moviéndose entre los distintos modos que hay.

Donde sí tengo quejas es en como funciona la cámara en sí. Particularmente, el teléfono muchas veces escoge entre usar el teleobjetivo, o bien, haciendo un crop al sensor principal, algo que asumo hace de acuerdo a la cantidad de luz disponible.

El problema está en que a veces no toma la decisión correcta, e incorrectamente prefiere usar el zoom de la cámara en vez del teleobjetivo dedicado, aún cuando hay una cantidad decente de luz. Incluso hay veces en que no sabe que hacer, y constantemente va cambiando entre uno u otro. Me ha pasado, por ejemplo, cuando he querido tomar fotos de un atardecer.

Esto se puede notar cuando seleccionamos los 5x de zoom, y en el viewfinder vemos que la imagen se ve con bastante ruido digital (porque el crop es relativamente grande). También se nota porque se va la estabilización de imagen es ligeramente peor — ya que el teleobjetivo es el único que cuenta con un OIS. Lo lamentable es que pasa tanto en el modo automático como en el modo manual.

Este detalle también lo noté en el P40 Pro, y honestamente no sé porqué Huawei no nos da la libertad de poder escoger el lente que queramos. Está bien que se quiera priorizar la calidad de imagen, pero por último yo esperaría que no pase en el modo manual. Ojalá esto se pueda ver en un futuro.

Conclusiones

En líneas generales, el Huawei Mate 40 Pro es prácticamente igual al P40 Pro que analizamos hace un tiempo atrás, algo que es totalmente esperable dado que pertenecen a la misma generación.

Lo anterior no significa que sea algo malo. Todo lo contrario de hecho. El P40 Pro probablemente tiene una de las mejores cámaras en toda la industria móvil, y este equipo va por el mismo camino. Está claro que no son iguales por las pequeñas diferencias que hay a nivel de hardware (el ultra gran angular tiene menor resolución, y la ausencia del sensor ToF), pero a la larga la calidad de las imágenes es prácticamente la misma, vale decir, excelente.

En el fondo, todo esto se consigue gracias al maravilloso trabajo que ha hecho Huawei para “armonizar” el hardware de la cámara con su respectivo software. No solo hay muy buenos sensores, sino que también hay muy buen trabajo computacional por detrás, todo para poder conseguir una foto muy bien expuesta y con harto detalle.

Da lo mismo si te decantas por un equipo u otro, en cualquier caso vas a poder tomar buenas fotos, independiente de la situación en la que te encuentres.

Ahora, si fuera yo, probablemente me inclinaría más por el P40 Pro, solamente por lo que mencioné anteriormente. Aunque bueno, prácticamente nadie basa su decisión de compra solamente en la cámara, y el Mate 40 Pro es un dispositivo sumamente capaz, por lo que les recomiendo leer el review que recientemente publicamos.

Dicho todo lo anterior, solamente queda esperar a ver qué es lo que nos va a traer Huawei con la próxima generación de la serie P, que como en muchas ocasiones, da bastante de qué hablar en el mundo de la fotografía móvil.

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