Wi-Fi: La tecnología inalámbrica que nos acompaña todo el tiempo

Hace 15 o 20 años, en la época anterior a la masificación del Wi-Fi, lo normal era que las conexiones a internet se efectuaran únicamente a través de un cable directo al módem o hacia routers muy sencillos. Casi siempre desde un ordenador de sobremesa, que algunas veces resultaba ser también el único equipo del hogar.

En ese entonces, los dispositivos móviles daban sus primeros pasos serios hacia un mercado masivo. Y no olvidemos el hecho de que tener internet todavía era considerado un privilegio y no una necesidad.

Actualmente, sería imposible no pensar en un móvil o gadget que no posea conectividad Wi-Fi para acceder a internet. Especialmente cuando se trata de aquellos dispositivos que nos facilitan las tareas diarias —si los usamos para trabajar o estudiar—, o para comunicarnos con familiares y amigos.

Altavoces y pantallas inteligentes con conexión Wi-Fi
Altavoces y pantallas inteligentes

Con el auge de la domótica, los dispositivos IoT y el hogar inteligente en los últimos años, aparatos tan sencillos como una bombilla, un altavoz o hasta el árbol de navidad, se pueden controlar desde un teléfono móvil sin complicaciones. Todo de manera inalámbrica.

No olvidemos el hecho de compartir documentos, imágenes, música o cualquier otro archivo a través de la red. Cosa que preferimos hacer por comodidad mediante Wi-Fi, casi en cualquier circunstancia.

Una tecnología de nicho que se volvió bastante común

A pesar de ser algo relativamente normal en nuestro entorno actual, el Wi-Fi era una tecnología de nicho bastante complicada de adquirir hace unos 15 años. Mientras que ahora podemos encontrar adaptadores de alta velocidad hasta en una bolsa de frituras.

Bueno, tal vez no a ese grado, pero es innegable que casi cualquier cosa cuenta ya con este tipo de conectividad.

Interruptor inteligente con conectividad Wi-Fi
Interruptor inteligente con conectividad Wi-Fi

Y si no es así, es posible encontrar adaptadores que nos saquen del apuro por unos cuantos dólares. Todo gracias a la adopción y masificación de una tecnología que ahora se encuentra prácticamente todo el tiempo a nuestro alrededor.

En este artículo, haremos un pequeño repaso de esta tecnología que lleva con nosotros desde 1999, con 6 generaciones y diversas variantes a sus espaldas. ¡Comencemos!

¿Qué es el Wi-Fi?

Partiendo por el principio, se trata de una tecnología inalámbrica de transmisión y recepción de datos, en la que un cliente o dispositivo se conecta para intercambiar información con un punto de acceso o “antena”.

Casi siempre tomando una señal alámbrica —como la de una red cableada— para distribuirla a través del aire y —nuevamente—, intercambiar datos de un lado a otro.

Esta red inalámbrica puede ser completamente libre para acceder (como la de parques, plazas comerciales, negocios y otros lugares públicos), o ser privada y tener un cifrado para evitar que la información que se encuentra en el aire pueda ser capturada por algún atacante.

Cartel de "Wi-Fi gratis" en un restaurante
Cartel de “Wi-Fi gratis” en un restaurante

Además, si un dispositivo posee una tecnología más moderna que un punto de acceso, o por el contrario, un punto de acceso tiene una especificación inalámbrica más reciente, no será un problema la compatibilidad entre sí.

Esto se debe a que una de las virtudes del estándar Wi-Fi es la interoperabilidad entre generaciones. Con lo que no perdemos directamente el acceso a una red, aunque no disfrutaremos de los avances en rendimiento hasta ese momento.

Wi-Fi Alliance

En sus inicios, varios fabricantes se reunieron para establecer un estándar de comunicaciones inalámbricas que, en cierta forma, unificara parte de las tecnologías existentes en ese entonces, pero asegurando la compatibilidad entre dispositivos de cualquier marca que lo adoptara. Así, en 1999 nace la Wi-Fi Alliance, organización que no tomaría ese nombre hasta el año siguiente.

Logotipo de la Wi-Fi Alliance
Logotipo de la Wi-Fi Alliance

Esta alianza ha sido la encargada del desarrollo de nuevos estándares y la certificación de dispositivos desde su formación. Aunque hay que tener en claro que un dispositivo sin certificación igual podrá conectarse a una red, sin que esto suponga un problema grave.

Es necesario mencionar que el desarrollo del Wi-Fi comenzó poco antes de 1997, momento en que fue liberado parte del espectro —y un primer borrador de la tecnología— para su uso, lo que nos lleva al siguiente punto:

¿Cuantos canales tiene cada banda?

Al hablar de conexiones inalámbricas, es inevitable pensar en señales con una determinada frecuencia, dentro de un espacio ocupado en el espectro radioeléctrico.

Sin entrar en detalles muy técnicos, el espectro del Wi-Fi puede abarcar desde los 900MHz, hasta los 70200MHz, seccionados en 8 bandas con sus respectivos canales.

Analizador de espectro funcionando en la banda de 5GHz, una de las principales en Wi-Fi
Analizador de espectro operando en la banda de 5GHz

Casi siempre tomamos como referencia 3 bandas, la de 2.4GHz, la de 5GHz y una nueva de 6GHz.

En la primera tenemos hasta 14 canales que no requieren una licencia para su uso, aunque depende de cada país la liberación de estos. En 5GHz tenemos hasta 25 canales, y en la nueva banda de 6GHz, se espera que sean asignados hasta 14 canales extra.

Por otro lado, el “espacio” dedicado para el Wi-Fi no ha variado mucho desde entonces. Y muchas mejoras han sido necesarias para tener un mejor aprovechamiento del espectro, lo que nos ha traído distintas versiones a lo largo del tiempo.

¿Cuales son las versiones de este estándar?

802.11a, o Wi-Fi 1 (nombre no oficial)

Fue pensado para trabajar únicamente en la banda de 5GHz. Y este primer estándar público —lanzado en 1999— entregaba un ancho de banda de unos asombrosos 54Mbps.

Claro, la velocidad no era especialmente alta, pero como en toda tecnología experimental reciente, el rendimiento era bastante decente para una primera versión.

Punto de acceso Wi-Fi 802.11a de TRENDnet
Punto de acceso 802.11a de TRENDnet

El problema estaba principalmente en la cobertura general, ya que a la banda de 5GHz le resulta complicado atravesar muros. Algo que fue corregido parcialmente con la siguiente versión.

802.11b, o Wi-Fi 2 (nombre no oficial)

Debido a los problemas de cobertura en 802.11a, la banda de 5GHz pasó momentáneamente a un segundo plano, en favor de la de 2.4GHz.

A diferencia de la primera versión, la señal ya podía atravesar muros con relativa facilidad. Lo que convertía a 802.11b en una opción válida para utilizar los primeros ordenadores portátiles con tarjetas PCMCIA Wi-Fi en cualquier punto donde llegara la red. Claro, todavía con ciertas limitaciones en cobertura.

Tarjeta PCMCIA 802.11b de Netgear para añadir conectividad Wi-Fi a computadoras portátiles
Tarjeta PCMCIA 802.11b de Netgear para añadir conectividad Wi-Fi a computadoras portátiles

Al igual que la primera versión, oficialmente fue lanzado en 1999. Y en esencia, era 802.11a con una banda nueva y resistente a la absorción por parte de paredes y otros elementos sólidos.

Uno pensaría que al ser un estándar relativamente más moderno, la velocidad aumentaría y la red mejoraría fuertemente. Lo malo es que al utilizar 2.4GHz, el ancho de banda disminuyó de 54Mbps, a solo 11Mbps. Y no solo eso, esta banda traería un problema bastante evidente en la actualidad: La saturación del espectro.

802.11g, o Wi-Fi 3 (nombre no oficial)

Basado en 2.4GHz, la idea de este estándar era introducir ciertas mejoras que aprovecharan mejor el espectro para ofrecer velocidades más altas. Y así fue.

802.11g alcanzaba un ancho de banda de alrededor de 54Mbps, lo que igualaba la velocidad del primer estándar sin sacrificar la cobertura. No solo eso, los dispositivos preparados para esta especificación, podían convivir con aquellos de la generación anterior sin tanto problema.

Antiguo router inalámbrico 802.11g de TRENDnet, también compatible con la primera versión de Wi-Fi
Antiguo router inalámbrico 802.11g de TRENDnet, también compatible con la primera versión de Wi-Fi

Así, Wi-Fi sería una tecnología retrocompatible por primera vez (mientras estemos en la misma banda, claro). Su lanzamiento fue en julio del 2003.

802.11n, o Wi-Fi 4

Wi-Fi 4 estuvo en desarrollo desde el año 2004. Y la idea era obtener aún mejores velocidades que con 802.11g, junto a una mejor administración para aumentar la capacidad de los puntos de acceso.

Por otra parte, se retomaba el uso de la banda de 5GHz en simultáneo con la de 2.4GHz, la posibilidad de usar más de una antena para transmitir y recibir datos —o MIMO—, que posibilitaron anchos de banda de hasta 600Mbps. Eso sí, la doble banda era una característica opcional y por lo tanto, lo común era ver routers o puntos de acceso solamente para 2.4GHz.

Router Linksys compatible con Wi-Fi 802.11n
Router Linksys compatible con Wi-Fi 802.11n

Su introducción al mercado se realizó en el año 2009. Nuevamente con la retrocompatibilidad en mente (incluso hasta el primer estándar, si el punto de acceso era doble banda), a diferencia de muchas otras tecnologías inalámbricas existentes en esa fecha.

Y por el momento, sigue siendo el estándar Wi-Fi con mayor uso en el mundo, a pesar de que han pasado 11 años desde su lanzamiento. Principalmente, por la gran cantidad de routers básicos que aún buscan explotar al máximo esta especificación.

802.11ac, o Wi-Fi 5

Wi-Fi 5 vino a suceder a la versión anterior con mejoras relacionadas al rendimiento por antena, la atención a peticiones de los dispositivos usando varias antenas en simultáneo para hacer más ágil la red (SU-MIMO).

Estuvo centrado específicamente en la banda de 5GHz, porque otra de sus ventajas es el tamaño de los canales de transmisión, lo que aumentaba significativamente el ancho de banda.

Router Wi-Fi 802.11ac de D-Link
Router 802.11ac de D-Link

Esta especificación se desarrolló entre 2011 y 2013, llegando los primeros dispositivos certificados oficialmente en el 2014.

Poco después, en 2016, llegó una pequeña revisión del estándar —802.11ac Wave 2—, que tenía mejoras pequeñas pero significativas en el rendimiento, con más canales y más grandes, así como un mejor aprovechamiento de la tecnología MU-MIMO para atender más de un dispositivo simultáneamente.

802.11ax, o Wi-Fi 6/6E

Gracias a muchas de las mejoras que 802.11ac Wave 2 trajo, el aprovechamiento del espectro y una gran cantidad de antenas, hizo que el rendimiento —especialmente con muchos dispositivos— aumentara bastante. Al menos al compararlo con la primera versión de ese estándar.

Router de gama alta Wi-Fi 6 de ASUS, que hace uso de una gran cantidad de antenas y posee altas prestaciones
Router de gama alta Wi-Fi 6 de ASUS, que hace uso de una gran cantidad de antenas y posee altas prestaciones

La cosa es que si Wi-Fi 5 fue un cambio importante, Wi-Fi 6 iba a mejorarlo y expandirlo. Partiendo con el hecho de que sería posible trabajar nuevamente con 2.4GHz y 5GHz simultáneamente, una nueva banda de 6GHz, el soporte MIMO multiusuario obligatorio, y diversas mejoras energéticas, entre otras características de las que ya hablamos con anterioridad en esta nota.

También hubo un cambio importante —aunque no del estándar en sí—, ya que cada versión sería identificada con un número en lugar del nombre completo.

La idea era hacer más amigable la identificación de los distintos estándares sin tener que mencionar 802.11cualquierletraelegida todo el tiempo. Lo que a la larga facilita conocer qué tipo de tecnología estamos utilizando para conectarnos a la red.

Como podemos ver, es una tecnología más que madura, con una evolución continua y ciertamente, adoptada por prácticamente todos los fabricantes.

¿Dónde se usa?

Debido a su implementación tan extendida, es complicado mencionar todos y cada uno de los lugares y usos que esta tecnología tiene en el dia a dia. Aún así, los más importantes son:

Dentro y fuera del hogar

Hoy en dia es común tener una conexión Wi-Fi en casa, ya sea para conectar nuestros propios dispositivos u ofrecer una red aparte a nuestros invitados.

Router Wi-Fi que da conexión inalámbrica a otros dispositivos

También existe la posibilidad de utilizar equipos preparados para ofrecer una conexión Wi-Fi en exteriores, algo especialmente útil cuando tenemos un área bastante amplia en la que requerimos una conexión a internet por un sinfín de razones.

Claro está, en este sector es donde el Wi-Fi tiene mayor éxito.

Negocios e industria

El uso de Wi-Fi en este ámbito va desde cosas tan sencillas como comunicar oficinas o empleados a través de sus dispositivos móviles, hasta ofrecerse como un servicio de cortesía para los clientes que consuman en un determinado lugar.

En oficinas, es un pilar para la comunicación entre clientes, colaboradores y hasta invitados

Dicho sea de paso, hay productos específicos para negocios que proporcionan otros servicios más allá de una conexión a internet, como un portal cautivo y su respectiva facturación del servicio (si se vende éste), o estadísticas de uso para conocer incluso desde qué puntos se produce más tráfico, y realizar mejoras relacionadas con el aumento de la calidad de la red.

Es común ver este tipo de redes en hoteles, restaurantes y tiendas departamentales, así como zonas para invitados en empresas.

Lugares públicos

Muchos gobiernos y empresas han tenido la iniciativa de ofrecer redes Wi-Fi abiertas en espacios públicos, algo que se puede ver especialmente en parques, monumentos, plazas, bibliotecas, escuelas y centros comerciales.

Los parques y lugares públicos son "puntos Wi-Fi" bastante comunes
Los parques y lugares públicos son “puntos Wi-Fi” bastante comunes

Similar al ejemplo anterior, se trata de un servicio añadido que busca conectar a una gran cantidad de gente, algunas veces sin un beneficio comercial, o directamente como un servicio académico.

WISP

Este es uno de los usos más comunes y a la vez discretos de la tecnología Wi-Fi, con el que muchos fabricantes como Ubiquiti, Cambium Networks, TP-Link o Mikrotik han experimentado a lo largo de los años.

WISP significa “Proveedor Inalámbrico de Servicios de Internet”, y esencialmente, se trata de un operador que, en lugar de utilizar cableado subterraneo o en postes, usa parte del espacio —y del espectro, claro está—, para ofrecer sus servicios de forma inalámbrica.

Antenas basadas en Wi-Fi para brindar servicio a internet donde no llegan los operadores regulares
Antenas basadas en Wi-Fi para brindar servicio a internet donde no llegan los operadores regulares

Y es que no solo se presentó como una alternativa a tecnologías como WiMAX o las redes 3G/4G, sino que en la mayoría de casos, se puede operar sin tener que licitar parte del espectro para emitir la señal.

Además, con el uso de tecnologías propietarias como AirMAX de Ubiquiti o MAXtream de TP-Link, hay mejoras en el rendimiento con muchos clientes conectados. De manera que se puede ofrecer una conexión a internet estable y rápida en áreas rurales o urbanas donde el servicio fijo es deficiente, o hasta inexistente.

Wi-Fi en la actualidad

Es innegable la cantidad de cosas que podemos hacer gracias a una conexión inalámbrica actualmente. En cierta forma, se ha vuelto el centro de la conectividad en el hogar de manera indiscutible, y con el auge de los dispositivos IoT, las posibilidades de uso son prácticamente ilimitadas.

La retrocompatibilidad —una palabra muy común en estos tiempos— ha estado asegurada casi desde el principio. Independientemente de si se trata de algún aparato que adquirimos hace una semana o si salió hace 10 años, de si seguimos operando con un punto de acceso viejo, o tenemos un sistema Wi-Fi Mesh nuevecito, todo funcionará armónicamente entre si.

El alcance es más que amplio. Incluso si recibimos nuestra conexión a internet gracias a un WISP local que opera con antenas basadas en Wi-Fi, hablamos de una tecnología que conecta al mundo hasta en los lugares donde normalmente no hay acceso.

Y esto es algo que —negocios aparte— resulta benéfico para todos, precisamente porque ha posibilitado el acceso a la información a muchas más personas, con un ritmo mucho más acelerado que hace 10 o 15 años.

Es evidente que se trata de una tecnología muy madura, pero todavía queda mucho por evolucionar. Eso sí, con cada paso, algo que era inicialmente de nicho, se convirtió en un estándar impulsado activamente por la industria, con una extensión impresionante, y que va tomando lugar en cada vez más industrias.

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