Polkan García, de Oracle, advierte sobre la pereza cognitiva que genera la IA y la urgencia de proteger privacidad y soberanía de datos.

Polkan García - Oracle
La dependencia cognitiva asociada al uso de IA surge como un riesgo cuando las personas delegan habitualmente en estas herramientas tareas que requieren razonamiento, como analizar información, relacionar ideas o resolver problemas. El problema no está en utilizar la IA como apoyo, sino en acostumbrarse a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas, contrastarlas o ejercer un criterio propio.
En conversación con Tabulado, Polkan García, Vice-President for Cloud, Data & AI, para Oracle de América Latina, comentó algunos de los desafíos que acompañan la adopción de IA, especialmente la dependencia cognitiva de estas herramientas y la protección de la información.
Durante una entrevista, el ejecutivo destacó la importancia de conservar las capacidades humanas de razonamiento, desarrollar conocimientos técnicos y avanzar en ciberseguridad, privacidad y control de datos.
Por otra parte, también cuestionó la tendencia a concentrarse en el funcionamiento de las herramientas sin considerar suficientemente las capacidades necesarias para utilizarlas y evaluar sus resultados.
La posibilidad de delegar actividades cognitivas en sistemas de IA introduce una dificultad que va más allá de la automatización de tareas. El ejecutivo considera que recurrir constantemente a estas herramientas puede afectar la disposición de las personas a desarrollar determinados razonamientos por sí mismas.
Durante la conversación, el vocero de Oracle se refirió directamente a este comportamiento y a sus posibles consecuencias dentro de las firmas:
“[…] Lamentablemente, la IA nos está haciendo, de alguna manera, perezosos. Esa pereza cognitiva permea las organizaciones […]”.
La preocupación se relaciona con las capacidades humanas necesarias para interpretar información, establecer relaciones entre conocimientos y abordar problemas que no tienen una solución evidente. Aunque la IA puede intervenir en numerosas actividades, el vocero considera importante conservar las habilidades que permiten analizar situaciones complejas.
Al profundizar en esta distinción, destacó el papel que mantiene el razonamiento humano frente a las capacidades de las herramientas actuales.
“[…] Sigue siendo importante nuestra capacidad humana de abstraer, conectar y abordar cuestiones estructurales. Creo que esa dimensión del talento continúa siendo quizá la más relevante en todo este proceso […]”.
La formación de profesionales también aparece como parte de esta discusión, aunque no necesariamente asociada al dominio de una plataforma o lenguaje de programación. Para el entrevistado, la velocidad del cambio tecnológico obliga a desarrollar capacidades que permitan adquirir nuevos conocimientos y relacionarlos con problemas diferentes.
Al referirse a las competencias técnicas, el representante de Oracle mencionó la programación, la correlación entre ambientes y los conocimientos sobre servicios en la nube, pero consideró que ninguno de ellos constituye por sí solo una preparación suficiente.
“[…] El talento siempre será un desafío cuando hablamos de tecnología, porque cambia todos los días. Quiero hacer hincapié en que no se trata únicamente de saber programar, de correlación entre ambientes o de conocimientos sobre la nube. No es una competencia técnica en particular. Hablaría más bien de la curiosidad por el conocimiento […]”.
Esta capacidad de aprendizaje también influye en la selección de los problemas que se intenta resolver mediante inteligencia artificial. El ejecutivo distingue entre automatizar actividades conocidas y desarrollar soluciones para dificultades más complejas, donde considera especialmente importante contar con profesionales que tengan experiencia práctica de implementación.
La protección de la información constituye otro de los asuntos abordados durante la entrevista, especialmente por las implicaciones que tiene utilizar inteligencia artificial en actividades donde intervienen datos personales. El ejecutivo de Oracle identificó la ciberseguridad, la privacidad, la identidad y la soberanía como materias que deben considerarse al desarrollar y utilizar estas tecnologías.
Para el vocero, las capacidades de protección deben evolucionar junto con la IA, porque su utilización plantea interrogantes sobre el tratamiento de los datos y las condiciones bajo las cuales se emplean estos sistemas.
“[…] Por eso son fundamentales las conversaciones éticas, las relacionadas con la soberanía y aquellas que abordan cómo utilizar adecuadamente esta tecnología. Representan una oportunidad gigantesca. La ciberseguridad es uno de los frentes más relevantes, aunque no el único, porque plantea numerosas inquietudes relacionadas con la protección de los datos, la identidad personal y, particularmente, la privacidad […]”.
El desarrollo de estas capacidades requiere profesionales especializados en privacidad, seguridad y control, ámbitos donde el entrevistado considera que todavía existen desafíos importantes. Aunque no detalló arquitecturas ni mecanismos específicos de protección, sostuvo que estos deben avanzar de forma paralela al desarrollo de inteligencia artificial.
La preparación tampoco debería limitarse a quienes programan o administran sistemas, porque comprender las implicaciones de esta tecnología será necesario para un número mayor de personas. El ejecutivo considera que extender esos conocimientos fuera de los círculos académicos y tecnológicos resulta fundamental para que los usuarios puedan interpretar sus resultados y tomar decisiones con ética y rigor.