La escasez de RAM por culpa de la IA podría hundir empresas y cancelar productos en 2026.

La industria tecnológica enfrenta una crisis de memoria que va mucho más allá de los precios altos, y el CEO de Phison, Pua Khein-Seng, fue directo al respecto en una entrevista televisada con el canal taiwanés Next TV: algunas empresas de electrónica de consumo podrían quebrar o verse obligadas a cancelar líneas de productos en la segunda mitad de 2026 si no logran asegurarse los componentes de memoria que necesitan.
La advertencia no viene de cualquier actor periférico —Phison fabrica los chips controladores que gestionan el flujo de datos en los SSDs y dispositivos de almacenamiento flash de prácticamente toda la industria, lo que le da una visión privilegiada de las cadenas de suministro globales.
El origen del problema es bien conocido, aunque sus consecuencias recién comienzan a sentirse con fuerza. La explosión de los centros de datos de inteligencia artificial está consumiendo una porción descomunal de la producción global de memoria DRAM y NAND flash, dejando muy poco para el resto del mercado. Los precios ya reflejan esa presión: algunos módulos eMMC de 8GB pasaron de costar $1,50 dólares a principios de 2025 a cerca de $20 a $30 dólares en versiones de uso automotriz, según datos de la propia Phison.
Las consecuencias se extienden a actores de primer nivel. Incluso Apple está enfrentando dificultades para obtener suficiente DRAM y chips NAND para sus productos, mientras que Nvidia podría saltarse el lanzamiento de una GPU para gaming por primera vez en tres décadas. En la industria automotriz, los problemas de disponibilidad ya se hacen sentir con dureza.
Pua Khein-Seng advirtió además que la escasez podría extenderse hasta el final de la década, con un escenario pesimista que la proyecta incluso hasta 2030, dado el tiempo que toma construir y certificar nuevas instalaciones de producción. Solo tres empresas controlan el 93% del mercado mundial de DRAM, y aunque están ampliando capacidad, lo hacen con cautela para no repetir los ciclos de sobreproducción que destruyeron márgenes en el pasado.