La herramienta permite comprobar si una imagen, un video o un archivo de audio contiene marcas de agua que identifican contenido generado con IA de Google, OpenAI, Nvidia o Kakao

Google puso SynthID Detector a disposición de cualquier usuario en todo el mundo, inicialmente en inglés. La compatibilidad con las herramientas de IA de Apple llegará próximamente. Y es que la limitación más importante es que no funciona como un detector universal: busca marcas específicas. Si no encuentra ninguna, eso no demuestra por sí solo que el archivo sea auténtico o que no se haya creado con inteligencia artificial. Solo basta con entrar a https://synthid.com/.
SynthID incorpora marcas de agua imperceptibles en imágenes, videos y audio. El detector busca esas señales y, cuando las encuentra, indica que el contenido fue generado con IA. Su funcionamiento se basa en identificar una marca integrada en el archivo, no simplemente en evaluar si su aspecto o sonido parece artificial.
Para utilizarlo, el usuario puede acceder al sitio web de SynthID Detector y analizar allí el contenido. Hasta ahora, una versión temprana de la herramienta estaba limitada a determinados profesionales de medios, aunque también era posible consultar a Gemini sobre archivos concretos. La novedad es el acceso público mediante una herramienta dedicada.
| Proveedor de herramientas de IA | Compatibilidad anunciada |
|---|---|
| Disponible | |
| OpenAI | Disponible |
| Nvidia | Disponible |
| Kakao | Disponible |
| Apple | Próximamente |
La compatibilidad anunciada no debe interpretarse como una garantía de detección de cualquier archivo producido por esas compañías: el mecanismo necesita encontrar una marca de agua reconocible.
La distinción es clave para interpretar el análisis:
Google afirma que, desde el lanzamiento de SynthID en 2023, ha marcado más de 180.000 millones de imágenes y videos, además de un volumen de audio equivalente a 240.000 años de reproducción. Estas cifras corresponden al contenido marcado, no al número de archivos analizados por el detector.
La apertura al público facilita comprobar la procedencia de parte del contenido que circula por internet, pero su utilidad depende de que el archivo incorpore una marca compatible.