Las primeras unidades del Fitbit Air presentan errores de emparejamiento con smartphones Android debido a una actualización pendiente de la app Google Health.

El Fitbit Air llegó con mucha expectativa, pero su debut dejó un sabor agridulce. Y es que varios usuarios que recibieron sus unidades anticipadas del nuevo wearable de Google descubrieron que el dispositivo no podía emparejarse correctamente con sus smartphones Android.
Por lo tanto, el primer wearable de la línea Fitbit en años llegó al brazo de sus compradores sin poder funcionar como se esperaba desde el primer día. El problema ha sido confirmado por la propia compañía, lo que al menos elimina la incertidumbre sobre si se trata de un error del usuario.
La raíz del problema está en la aplicación Google Health, que necesita ser actualizada a la versión 5.0 para que el Fitbit Air pueda emparejarse sin inconvenientes con dispositivos Android. Sin embargo, dicha actualización no estaba disponible para todos los usuarios al momento de las primeras entregas.
Es decir, el wearable llegó a manos de compradores antes de que la infraestructura de software necesaria estuviera completamente desplegada en Google Play Store.
Google reconoció el problema y confirmó que está acelerando el despliegue de Google Health 5.0 para todos los usuarios afectados. Sin embargo, el proceso de actualización gradual implica que no todos los usuarios reciben la nueva versión al mismo tiempo.
Por lo tanto, la solución no es inmediata para todos: depende de cuándo le llegue la actualización a cada cuenta y región. La recomendación oficial es revisar el Google Play Store manualmente y forzar la búsqueda de actualizaciones en la app Google Health. Así, quienes tengan la actualización disponible pueden resolver el problema por su cuenta en pocos minutos.
El incidente pone en evidencia un error de coordinación entre el equipo de hardware y el de software dentro de Google. No es la primera vez que un fabricante lanza un dispositivo sin alinear correctamente el ecosistema de apps. Sin embargo, tratándose de Google y de su propia plataforma de salud, el margen de error debería ser menor.