Falabella Connect actualiza su servicio para combinar plan, equipo, biometría, CMR y renovación dentro de una compra omnicanal integrada.

Falabella Connect no es un servicio nuevo, sino una actualización de una solución que ya reunía smartphones y planes móviles en un mismo punto de venta físico y digital. En esta nueva etapa, ese sistema avanza hacia una compra más integrada, porque permite resolver la elección del plan, la validación del cliente y la compra del equipo dentro del mismo recorrido, tanto en tiendas como en falabella.com
En el mismo proceso, las personas:
La plataforma ya reunía celulares y planes en un mismo punto de venta, pero esta actualización cambia, permitiendo que ahora la elección del plan y la compra del equipo puedan avanzar dentro del mismo recorrido, sin obligar al cliente a separar ambas decisiones desde el inicio.
Para quien compra, el proceso se siente continuo porque la consulta del plan y la salida con el teléfono quedan conectadas en el mismo proceso y en pocos minutos. Por detrás, sin embargo:
Esa es la diferencia que conviene explicar con claridad, porque el sistema no mezcla el contrato móvil y la compra del equipo bajo una sola figura. Lo que hace es encadenar ambas decisiones dentro de una misma operación, de modo que la persona pueda resolver el servicio y el dispositivo sin salir de ese mismo flujo, sumando además ofertas de renovación de equipos dentro de la propuesta comercial de Falabella.
En este tramo, Falabella Connect cruza dos capas que no hacen lo mismo, pero que se activan dentro del mismo recorrido. Una define si el plan puede avanzar y la otra entra en la compra del equipo.
Con ese cruce, el sistema deja de ser una simple vitrina de combinaciones posibles. Lo que hace en la práctica es filtrar qué alternativa puede avanzar de verdad y conectarla con la compra o renovación del equipo dentro del mismo proceso.
Nota: Movistar está a la espera de las decisiones del nuevo accionista mayoritario Milicom.
Aunque el desarrollo que sigue se concentra en el recorrido presencial, Falabella Connect opera con una lógica omnicanal. La propuesta también está disponible en falabella.com, por lo que la integración entre equipo y plan no se limita a las tiendas físicas.
El recorrido parte con la identificación de la persona que está frente al vendedor, porque el sistema necesita validar desde el inicio que la operación se está haciendo con el cliente correcto. Ese paso puede resolverse con la cámara de la tablet y lectura NFC, o de forma manual ingresando el RUT y la serie de la cédula, pero en ambos casos el vendedor debe comprobar que el documento coincide con quien está haciendo la compra.
Después viene la firma en el tablet para autorizar el acceso a los datos crediticios, y recién ahí el sistema puede mostrar planes que realmente estén disponibles para ese cliente. La diferencia no es menor, porque ya no se trata de mirar una lista genérica de valores y compañías, sino de revisar alternativas que efectivamente pueden avanzar.
Con esa validación hecha, el vendedor puede recorrer el catálogo junto al cliente y revisar operador, cargo mensual, minutos, datos y, cuando corresponde, el costo inicial del equipo. En ese mismo entorno también se abren distintos escenarios de venta, porque el sistema no trabaja solo con línea nueva, sino también con portabilidad, migración desde prepago a plan dentro de la misma compañía y habilitaciones de solo plan.
Falabella Connect también despliega esta comparación en falabella.com, donde el cruce entre equipo, operador y plan se presenta antes de las validaciones posteriores de la compra.
Finalmente, esto se resume en:
Una vez elegido el plan y el teléfono, el sistema vuelve a pedir la cédula asociada al contrato por ambos lados. Este segundo control no repite lo anterior por rutina, sino que marca el momento en que la operación deja de ser una simple elección comercial y entra en una etapa donde identidad, contrato y datos personales deben quedar alineados antes de seguir.
Luego se revisan nombre, estado civil, domicilio, correo electrónico y número de contacto, y también se define cómo se enviará la boleta. Después de eso se asigna el chip del operador correspondiente y se muestra el resumen del mandato y del servicio telefónico que el cliente está por firmar.
Visto desde fuera, puede parecer una cadena larga de pasos, pero el orden tiene sentido cuando se mira cómo está armada la venta. Primero se identifica a la persona y se confirma que puede acceder a determinadas alternativas; después se fija qué combinación de plan y equipo va a cursarse y recién entonces el proceso queda listo para pasar a la validación facial y al cierre.
La segunda revisión de la cédula marca el punto en que la venta deja de ser solo una elección de plan y equipo y pasa a la validación del contrato.
El sistema pide fotografiar la cédula chilena siguiendo una guía visual en pantalla y luego capturar la parte posterior del documento. Después solicita una selfie para ejecutar el reconocimiento facial antes de pasar a la pantalla de resumen que genera el código POS.
Ese paso no está puesto como un trámite secundario dentro de la venta. Su función es comprobar, justo antes del cierre, que el documento presentado, la cara de la persona y la operación que se está cursando coinciden dentro del mismo flujo.
El proceso contempla que la validación biométrica no siempre resulte a la primera, y por eso no deja toda la compra colgada de un solo intento técnico. Si el sistema falla tres veces en alguno de esos pasos, la operación continúa con firma manual y no se bloquea por un problema de captura o por una coincidencia facial incompleta.
Esa salida de respaldo ayuda a entender mejor cómo está pensada esta parte del recorrido. La biometría funciona como el control principal antes de pasar a la caja, pero no se convierte en una barrera absoluta que haga caer toda la venta cuando la validación automática no logra cerrarse.
Después de eso, el cliente firma el mandato y el servicio telefónico responde las preguntas construidas con información personal asociada al Registro Civil. Ese es el último control antes de dejar el flujo del tablet y seguir con el cierre presencial en tienda.
En resumen, en este tramo el proceso avanza así:
En ese tramo se solicita la CMR para activar los descuentos asociados a la compra del móvil con plan y luego se paga el costo inicial del equipo, que incluso puede liquidarse con un medio de pago distinto de la propia tarjeta.
El plan sigue vinculado a la operadora y el equipo queda bajo mandato con Falabella, de modo que ambas partes conservan su propia lógica, aunque para la persona todo ocurra dentro de una misma compra continua.
Ahí está uno de los puntos más interesantes del sistema, porque no se limita a mostrar teléfonos junto a planes en una misma pantalla. Lo que hace es encadenar identificación, revisión comercial, elección del equipo, validación biométrica, activación de beneficios con CMR y cierre en caja dentro de una sola secuencia, sumando además alternativas de renovación de equipo dentro de la propuesta comercial de Falabella.