La demanda de IA está agotando los chips de memoria y encarecerá los smartphones hasta un 6,9% en 2026.

Los precios de los smartphones van a subir en 2026, y la inteligencia artificial tiene mucho que ver. Y es que la firma de análisis Counterpoint Research revisó al alza su proyección de precios promedio para este año. Ahora estima que el precio promedio de venta de un smartphone subirá un 6,9% interanual, casi el doble de lo que preveía en su actualización de septiembre pasado. Al mismo tiempo, los envíos globales caerán un 2,1%, revirtiendo la modesta recuperación que venía experimentando el mercado.
El origen del problema está en una escasez estructural de chips de memoria DRAM y NAND flash. Estos componentes son esenciales tanto en smartphones como en los servidores que alimentan los grandes centros de datos de inteligencia artificial. A medida que empresas como Google, Microsoft y Amazon invierten de forma acelerada en infraestructura de IA, la demanda de estos chips se dispara.
Los fabricantes de memoria, como Samsung, SK Hynix y Micron, priorizan naturalmente a los clientes más rentables: los centros de datos de IA. El resultado directo es que quedan menos chips disponibles para la fabricación de teléfonos, y los que hay, cuestan significativamente más.
Para el primer trimestre de 2026, analistas de TrendForce revisaron sus estimaciones al alza: los precios de contrato de DRAM podrían crecer entre un 90% y un 95% de forma secuencial, mientras que la NAND podría subir entre un 55% y un 60%. Para ilustrar la magnitud del golpe, una configuración estándar de 8 GB de RAM + 256 GB de almacenamiento ya cuesta casi tres veces más que en el mismo período del año anterior.
El impacto no es uniforme entre todos los segmentos del mercado. Los smartphones de gama baja son los más afectados, dado que el costo de la memoria representa una porción mucho mayor de su costo total de fabricación. En equipos económicos, el alza del costo de materiales por concepto de memoria llega al 25%, frente a un 15% en gama media y un 10% en gama alta. Históricamente, la memoria representaba entre el 10% y el 15% del costo total de fabricación de un smartphone.
Hoy ese porcentaje ha escalado hasta el 30% o 40% en algunos modelos. Esto obliga a las marcas a tomar decisiones difíciles: subir precios, reducir especificaciones o sacrificar márgenes.
Los fabricantes chinos son los más vulnerables a este escenario. Contrapoint revisó a la baja sus proyecciones de envíos para los OEMs chinos en mayor medida que para el resto de la industria. El presidente de Xiaomi, Lu Weibing, admitió públicamente que la presión en la cadena de suministro de chips de memoria será mucho mayor en 2026 que en 2025.
Las marcas más grandes y diversificadas, con líneas de productos que abarcan múltiples rangos de precios, tendrán mayor capacidad para absorber el impacto. Las marcas más pequeñas y enfocadas en segmentos de bajo costo enfrentarán un panorama mucho más difícil. Los consumidores que buscan renovar su teléfono este año pagarán más por un equipo equivalente al que habrían comprado hace 12 meses.