Este método permite enviar un teléfono con una batería física superior a 20 Wh y restaurar su capacidad completa tras activarlo, una solución que fabricantes Android podrían adoptar para llevar baterías de 6.000 mAh o más a mercados con normas de transporte restrictivas.

Apple introdujo en el iPhone 18 Pro Max una función llamada Prepare to Ship que limita temporalmente la capacidad utilizable de la batería durante el transporte. Y es que en Estados Unidos, Europa y gran parte de las redes internacionales de transporte, una batería individual para dispositivos electrónicos pequeños suele estar limitada a 20 Wh. En un smartphone con voltaje nominal cercano a 3,8 V, esa cifra equivale aproximadamente a unos 5.300 mAh.
Este límite no prohíbe que existan móviles con baterías mayores, pero complica su transporte y certificación cuando utilizan una única celda. Por eso, muchas marcas Android optan por diseños de doble celda: cada parte queda por debajo del límite, aunque la capacidad total del teléfono sea superior.
El iPhone 18 Pro Max incorpora una batería global de 5.391 mAh, una capacidad ligeramente superior al umbral aproximado de 20 Wh. Apple la envía de fábrica con un límite por firmware que reduce temporalmente la capacidad por debajo de esa cifra.
Cuando el comprador activa el teléfono, el sistema elimina la restricción y permite utilizar la capacidad completa. De esta forma, Apple mantiene una sola celda de gran tamaño y cumple las condiciones de transporte antes de la activación.
La función Prepare to Ship también sirve después de la compra. Se activa desde:
Ajustes > General > Transferir o restablecer iPhone > Preparar para envío
Al hacerlo, el iPhone descarga la batería hasta situarse por debajo del límite energético y aplica un tope de carga del 80%. Esto puede ser útil si necesitas enviarlo a reparación, venderlo, regalarlo o tramitar un canje.
La alternativa de doble celda permite superar 20 Wh en muchos teléfonos Android, pero añade complejidad a la batería, a la gestión de carga, al sistema térmico y potencialmente al coste de fabricación.
Una limitación temporal por software ofrecería varias ventajas:
Esto no garantiza automáticamente que todos los Android lleguen con 6.000 o 7.000 mAh. Las marcas aún deben equilibrar peso, grosor, coste, seguridad, refrigeración y velocidad de carga. Sin embargo, elimina una de las barreras logísticas más importantes para comercializar baterías grandes fuera de China.
En China ya son comunes teléfonos con baterías de 6.000 mAh, 7.000 mAh e incluso 10.000 mAh, gracias al uso de baterías de silicio-carbono y a configuraciones de doble celda. En Europa y Estados Unidos, los mismos fabricantes suelen lanzar variantes con menor capacidad o no comercializan ciertos modelos.
Si fabricantes como Samsung, Google, Xiaomi, OnePlus, Oppo, vivo o Honor adoptan un mecanismo parecido al de Apple, los próximos modelos internacionales podrían acercarse más a sus versiones chinas.
La función no modifica la capacidad química real de la batería ni crea energía adicional: simplemente controla cuánta parte de esa capacidad está disponible durante el envío. Una vez activado el teléfono, el usuario obtendría la autonomía total para la que fue diseñado.
Fuente: Macrumors