Amazon ha comenzado a probar el despliegue de Leo, su proyecto de internet satelital para competir con Starlink. El avance apunta a una fase más madura de desarrollo, con nuevos satélites y pasos regulatorios que acercan el servicio a un lanzamiento comercial.

Amazon sigue avanzando con Leo, su proyecto de conectividad por satélite con el que quiere entrar de lleno en el mercado del internet espacial. La novedad es que la compañía ya estaría dando pasos concretos con su flota inicial, lo que sugiere que el programa entra en una fase mucho más visible.
El proyecto busca ofrecer internet desde órbita baja, una estrategia pensada para dar cobertura en zonas donde la red terrestre es limitada o inexistente. Esa es precisamente la misma batalla que ya han empezado a librar otros actores del sector, así que Amazon llega a una carrera muy competitiva.
La mención a una presentación ante la FCC indica que Amazon también está moviendo fichas en el frente regulatorio. En este tipo de proyectos, los permisos y la coordinación con las autoridades son tan importantes como el hardware, porque sin eso no hay despliegue comercial posible.
Si Amazon logra consolidar Leo, podría aprovechar su músculo logístico y tecnológico para montar un servicio de conectividad integrado con su ecosistema. Eso le daría una ventaja particular frente a rivales más centrados solo en la parte satelital.
Leo todavía tiene que demostrar mucho, pero Amazon ya no parece estar en fase de mera idea. El proyecto avanza y, si mantiene el ritmo, podría convertirse en uno de los grandes competidores del internet satelital en los próximos años.