Es un nuevo tipo de pantalla capaz de alternar entre imagen 2D y 3D sin necesidad de lentes.

En Chile alcanzamos a vivir el boom de los televisores 3D, e incluso, algunos operadores de TV por cable locales emitieron contenido en este formato y cómo olvidar el canal premium Moviecity 3D.
Fue un momento novedoso, futurista, pero traía consigo algunos problemas, como el uso del 3D activo (Samsung y Sony) y el 3D pasivo (LG), además de la baja resolución, un menor brillo, mareos, tener que usar lentes, entre otros.
Finalmente, los fabricantes y compañías dejaron de lado el 3D, concentrándose netamente en el HDR y el 4K. Sin embargo, este formato continúa más vivo que nunca en las salas de cine, por lo que, el no tener 3D en nuestros hogares, es algo que no logra encajar en nuestra realidad tecnológica.
En la actualidad, ya vemos algunos portátiles y también monitores que ofrecen esta tecnología y sin la necesidad de usar lentes. Entonces, ¿Qué esperamos para llevarlo nuevamente a los televisores?
Samsung, en colaboración con POSTECH, ha desarrollado un nuevo tipo de pantalla capaz de alternar entre imagen 2D y 3D sin necesidad de lentes, gracias a una innovadora lente lenticular basada en metasuperficie. Esta tecnología utiliza estructuras microscópicas para redirigir la luz y generar sensación de profundidad de forma más natural.
A diferencia del 3D tradicional, el sistema se basa en el concepto de campo de luz, permitiendo que la imagen envíe información desde múltiples direcciones hacia los ojos. Esto elimina limitaciones clásicas como ángulos de visión reducidos o pérdida de resolución, alcanzando hasta 100 grados de visión con una lente de apenas 1,2 mm de grosor.
Uno de los avances clave es su capacidad de cambiar dinámicamente entre modos 2D y 3D mediante voltaje, lo que le da mayor versatilidad frente a soluciones anteriores. En la práctica, esto permitiría usar la pantalla de forma convencional y activar el efecto tridimensional solo cuando el contenido lo requiera, evitando que el 3D sea una función limitada.
Por ahora, la tecnología se encuentra en fase experimental, con prototipos de apenas 25 cm², lo que la mantiene lejos de televisores de gran formato. Sin embargo, su aplicación inicial podría enfocarse en dispositivos móviles, tablets, señalización digital o entornos profesionales.
Este desarrollo se suma a los avances de otras compañías como TCL, reflejando un renovado interés de la industria por el 3D sin lentes. Aunque aún no apunta al mercado masivo, el enfoque actual corrige muchas de las limitaciones históricas, lo que podría abrir la puerta a una adopción más práctica y sostenible en el futuro.