Conoce los OneOdio Studio Max 2 que destacan por su latencia ultrabaja de 9 ms, compatibilidad con audio Hi-Res y una autonomía de 120 horas.

Los OneOdio Studio Max 2 son unos audífonos inalámbricos diseñados para quienes buscan una combinación de calidad de sonido, versatilidad y prestaciones orientadas tanto a la producción musical como al uso cotidiano. Sin embargo, hay tres características que los hacen especialmente interesantes: su latencia ultrabaja de apenas 9 ms, la compatibilidad con audio de alta resolución (Hi-Res) tanto de forma inalámbrica como mediante conexión por cable, y una autonomía que alcanza hasta 120 horas de reproducción.
Uno de sus mayores atractivos es precisamente la baja latencia, una característica especialmente útil para DJs, productores musicales y creadores de contenido que necesitan mantener una sincronización precisa entre el sonido y la imagen. A esto se suma la posibilidad de disfrutar audio Hi-Res en ambos modos de conexión, ofreciendo mayor flexibilidad para quienes priorizan la calidad sonora y desean aprovechar diferentes equipos y fuentes de audio.
La autonomía también promete ser uno de sus puntos fuertes, con hasta 120 horas de reproducción que permiten utilizarlos durante largos periodos sin tener que preocuparse constantemente por recargar la batería. Esta característica, junto con su propuesta orientada al monitoreo y la creación musical, los convierte en una alternativa interesante para quienes necesitan unos audífonos capaces de acompañarlos durante extensas jornadas de trabajo o sesiones de escucha.
Después de poner a prueba los OneOdio Studio Max 2, es momento de contarte cómo se comportan en situaciones reales y si estas características se traducen en una experiencia convincente. Te invitamos a continuar leyendo nuestro review para conocer nuestras impresiones sobre su calidad de sonido, comodidad, conectividad y autonomía, además de descubrir qué tan bien cumplen con las expectativas que generan sobre el papel.
Los OneOdio Studio Max 2 destacan sus copas de gran tamaño, con un acabado exterior texturizado que recuerda a los discos de vinilo, y su diseño plegable. Además, las copas pueden girar 180°, lo que permite utilizar un solo lado a la vez, una característica habitual en los audífonos para DJ que OneOdio ya ha incorporado en otros modelos.
La construcción me parece correcta, con una combinación de metal y plástico que transmite una sensación de solidez razonable. Es cierto que hay modelos que destacan más por sus materiales y acabados, como los Sonos Ace, pero los Studio Max 2 cumplen con lo esperado para el uso cotidiano. No son los audífonos más prémium que he probado, aunque parecen capaces de soportar el desgaste habitual y las flexiones propias de su uso. También me parece práctico que las copas puedan girar, como ocurre en muchos audífonos para DJ, ya que facilita la monitorización cuando se necesita escuchar con un solo oído.
En cuanto a la conectividad física, OneOdio mantiene una de las características habituales de sus audífonos: las entradas de 6,3 mm y 3,5 mm. Esta última es compatible con el cable incluido, que incorpora un mecanismo de bloqueo para evitar desconexiones accidentales. Al tratarse de un modelo inalámbrico, los Studio Max 2 también cuentan con controles en la copa derecha, donde encontramos los botones de volumen, el de encendido, un interruptor para alternar entre Bluetooth y RapidWiLL+, y un puerto USB-C.
En cuanto a la comodidad, el acolchado es suave y el aislamiento acústico es bastante bueno. Aunque no llegan a bloquear por completo los sonidos del entorno, me costó escuchar a los miembros de mi familia mientras llevaba puestos los audífonos, por lo que ofrecen una experiencia satisfactoria en este aspecto.
Los OneOdio Studio Max 2 ofrecen cuatro formas de conexión: cable de 3,5 mm, cable de 6,35 mm, Bluetooth y conexión inalámbrica mediante el transmisor RapidWiLL+, la que esconsiderablemente inferior a la que ofrece Bluetooth y tan reducida que resulta prácticamente imperceptible. También ofrece un ancho de banda de 400 kbps, insuficiente para una transmisión sin pérdidas, pero suficiente para transmitir audio con pérdidas que resulta prácticamente indistinguible del audio sin pérdidas.
Cada opción tiene sus propias ventajas, especialmente en lo que respecta a la calidad de sonido y la latencia. Después de probar los cuatro modos, estas son mis impresiones.
La latencia de 9 ms cumple con lo anunciado y no percibí retrasos apreciables durante el uso. Sin embargo, la calidad de sonido me pareció algo inferior a la que ofrecen los otros modos. El audio suena más delgado, con agudos demasiado pronunciados y bajos que, aunque están presentes, carecen de fuerza. También noté una menor percepción de los detalles. Es una diferencia que vale la pena tener en cuenta si buscas una reproducción especialmente fiel, aunque la baja latencia sigue siendo una ventaja para trabajar en tiempo real.
Curiosamente, esta fue mi opción inalámbrica preferida en términos de calidad de sonido. Al comparar ambos modos con la misma canción, noté una diferencia a favor del Bluetooth convencional. Una posible explicación es la compatibilidad con el códec LDAC, que permite transmitir audio a una tasa de datos superior a la de los códecs Bluetooth más básicos como el SBC y AAC. Eso sí, la latencia puede ser mayor que con RapidWiLL+, por lo que no es necesariamente la mejor alternativa para tareas que requieren una sincronización muy precisa.
Es aquí donde más disfruté de los Studio Max 2. Al conectarlos mediante cable, percibí una mejora en la reproducción, con un sonido más satisfactorio y una mayor sensación de detalle. Ambas entradas permiten utilizar una conexión física, por lo que no se trata de dos modos de transmisión diferentes, sino de dos opciones de conector para adaptarse a distintos equipos. Además, los cables incluidos tienen una generosa longitud de 3 metros, algo práctico para trabajar en un escritorio o en un estudio.
En definitiva, cada modo de conexión tiene un propósito distinto. El transmisor RapidWiLL+ es la opción más conveniente cuando la baja latencia es prioritaria, por ejemplo, al grabar o tocar instrumentos virtuales en tiempo real. Para editar y mezclar, me quedaría con la conexión por cable, que fue la que más me convenció por su calidad de sonido. Por último, el Bluetooth es una alternativa práctica para escuchar música a diario o utilizar los audífonos fuera del estudio, especialmente si buscas mayor libertad de movimiento.
Ahora, en todos los modos anteriores, pude notar una alta potencia en volumen. De hecho, escuchando música Eurodance y al estar cerca del 80% del volumen, los audífonos ya te retumbaban en tus orejas, se sentía el movimiento al ritmo del bajo.
Para sacar el máximo partido a los OneOdio Studio Max 2, la marca ofrece una aplicación para Android y iOS que permite ajustar diferentes parámetros de funcionamiento y mantener el firmware de los audífonos actualizado. Su interfaz es bastante sencilla y reúne una buena variedad de opciones para personalizar la experiencia de uso.
Entre las funciones disponibles encontramos tres perfiles de ecualización preestablecidos y un ecualizador de 10 bandas personalizable, además de un control para equilibrar el volumen entre ambos canales. También permite activar la conexión con dos dispositivos simultáneamente, habilitar el modo de juego y utilizar una función para localizar los audífonos mediante una señal sonora. A esto se suma un recordatorio para hacer pausas, configurable a los 30 minutos o después de 1, 2 o 4 horas, junto con opciones para habilitar LDAC y establecer el apagado automático tras 15, 30 o 60 minutos.
La aplicación también incluye un limitador de volumen con niveles de 80, 86 y 92 dB, pensado para restringir el volumen máximo, aunque su funcionamiento no me ha convencido. Durante mis pruebas, incluso con el volumen al mínimo y el limitador activado, el sonido me resultó excesivamente fuerte. No puedo asegurar que la función falle en todos los casos, pero, al menos en mi experiencia, no pareció cumplir correctamente su propósito.
Por último, desde un submenú es posible cambiar el nombre de los audífonos, desconectarlos, eliminarlos de la lista de dispositivos vinculados en la aplicación, consultar el manual y ajustar el idioma y el volumen de las indicaciones de voz. Esta última opción resulta especialmente útil, ya que los avisos son bastante fuertes con el volumen predeterminado. En general, la aplicación ofrece un conjunto de herramientas completo, aunque el comportamiento del limitador de volumen deja margen de mejora.
Los OneOdio Studio Max 2 son unos audífonos versátiles de gama media. Ofrecen bastante por su precio, y sus dos características más destacadas son la latencia de 9 ms y una autonomía de hasta 120 horas.
Al momento de escribir estas líneas, todavía no he agotado la batería, pese a haber utilizado los audífonos durante tres o cuatro sesiones de entre una y dos horas cada una. La autonomía parece ser impresionante. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las 120 horas de batería corresponden al uso mediante una conexión Bluetooth. Si utilizas el transmisor inalámbrico, la autonomía se reduce a 60 horas.
Es posible que la cifra de 120 horas proporcionada por la compañía no sea exacta, pero es tan extraordinariamente alta que prácticamente olvidarás cuándo fue la última vez que cargaste los audífonos.
Por último, hay que mencionar que los audífonos se cargan mediante su puerto USB-C con el cable que viene en su caja o con otro del mismo formato que tengas por ahí.
Los OneOdio Studio Max 2 están pensados principalmente para productores que trabajan en estudios caseros y músicos que crean desde su habitación y quieren moverse libremente mientras componen, graban o improvisan, sin preocuparse por los retrasos en el audio. En este escenario, la latencia de 9 ms que ofrece el transmisor inalámbrico es una de sus características más interesantes, ya que permite trabajar con una respuesta prácticamente inmediata.
También pueden ser una alternativa atractiva para DJ que necesitan monitorizar sus mezclas de forma inalámbrica durante una sesión y recurrir después a la conexión por cable para realizar comprobaciones más precisas de la mezcla. La posibilidad de alternar entre ambos modos aporta versatilidad y permite adaptar los audífonos a distintas etapas del trabajo musical.
Ahora bien, si buscas unos audífonos inalámbricos para escuchar música de manera casual, yo creo que hay otras opciones que podrían ajustarse mejor a tus necesidades. Los Studio Max 2 tienen más sentido para quienes quieren producir música con libertad de movimiento sin renunciar a una latencia muy baja. Poder grabar e improvisar sin cables y pasar después a una conexión física para los ajustes finales es, en definitiva, la principal ventaja de este modelo.
Por último, se agradece su compatibilidad con la aplicación propietaria donde se puede mejorar su calidad de sonido con el ecualizador, actualizar el firmware, y usar otras funciones que mencioné en el review, un detalle que lo hacen mucho más completos.
En el siguiente video podrás ver todo lo que trae en su caja. Notarás que vienen varios accesorios, por lo que es muy completo y muy cuidadosos en los detalles.
En Chile, tienes varios lugares donde puedes encontrar los OneOdio Studio Max 2. Te dejaré alguno de ellos a continuación:
A través de Blupoint Music en Mercado Libre – Precio: CLP$169.990
La propia web de Blupoint Music – Precio: CLP$149.990
Web oficial de OneOdio (internacional) – Precio: USD$199.99