Probamos los AirPods 5 de Apple, que incorporan cancelación de ruido en ambas versiones y mantienen la comodidad del diseño sin almohadillas.

Los AirPods siempre han sido unos audífonos fáciles de recomendar para quienes utilizan un iPhone, principalmente por su comodidad y por lo sencillo que resulta usarlos dentro del ecosistema de Apple. Pero también han mantenido algunas limitaciones difíciles de justificar a estas alturas, como la poca personalización del sonido o la ausencia de un control de volumen en los modelos tradicionales.
Los AirPods 5 buscan mejorar esa propuesta sin abandonar el diseño abierto. Ahora tenemos cancelación activa de ruido en las dos versiones, un sonido potente y claro, y algunos cambios que hacen más completa la experiencia diaria.
Además, llegan con un precio inicial de CLP $159.990, mientras que la versión con estuche inalámbrico cuesta CLP $179.990. Es una diferencia muy pequeña, pero que implica más que elegir cómo queremos cargar los audífonos y es una decisión que termina siendo uno de los aspectos más cuestionables de esta generación.
Los AirPods 5 mantienen el cuerpo de plástico rígido con bastones cortos y la ausencia de almohadillas de silicona. Su apariencia se acerca a la línea Pro, aunque la experiencia al ponerlos en el oído sigue siendo la misma de hace 10 años.
La principal ventaja es la sensación de ligereza. Al no sellar el canal auditivo, no generan esa presión que puede resultar molesta después de un rato para algunas personas. Porque si, hay gente que no soporta las gomitas dentro de la oreja.
Pero esto tampoco significa que sea la mejor opción para todos. No tenemos distintos tamaños para modificar el ajuste, por lo que dependemos de que la forma del audífono coincida con nuestro oído. Si queda demasiado suelto o presiona en algún punto, no hay nada que podamos hacer al respecto.
Además, no hay nada que sujete los audífonos al oído, por lo que si no se ajustan bien y quieres correr con ellos, tampoco son la mejor opción. No es mi caso, y creo la mayoría de las personas no tendrá problemas, pero si que he escuchado a algunas personas quejarse al respecto
Esto también influye en el sonido y la cancelación de ruido. Un pequeño movimiento puede modificar cómo se sienten los bajos y tendrás que volver a ajustarlos bien.
El estuche es otro de los aspectos bien resueltos. Es súper compacto, resulta fácil llevarlo en el bolsillo y es bastante más pequeño que el de los AirPods Pro. Al igual que la generación anterior, el estuche cuenta con un botón físico de emparejamiento, reemplazandolo por un botón táctil en el estuche, que puede confundir a más de alguno en un principio, pero a la larga es una mejor opción.
Por último, la versión con carga inalámbrica incorpora un altavoz para localizarlo mediante Buscar. Es un detallito que se agradece cuando queda dentro de una mochila o entre los cojines, aunque no tenemos la búsqueda de precisión con UWB de la línea Pro.
El sonido de los AirPods 5 es super agradable, pero el diseño abierto sigue poniendo límites. Los bajos se distinguen bien, aunque les falta ese golpe extra que podemos encontrar en audífonos con almohadillas. Si buscas graves potentes, probablemente se queden cortos para los más exigentes, especialmente porque su presencia cambia bastante cuando el audífono no está bien ajustado, algo normal si estamos haciendo deporte.
Las voces y los instrumentos acústicos, como guitarras y pianos, se sienten un poco menos nítidos de lo que me gustaría, aunque sin distorsión ni un sonido desagradable. Los agudos mejoran bastante respecto a la versión anterior pero en canciones más brillantes todavía pueden resultar algo punzantes al subir harto el volumen.
Pero lo más importante es que el sonido también cambia dependiendo del volumen, es decir, a niveles bajos, la ecualización automática refuerza los graves, pero al subirlo, ese refuerzo disminuye y el sonido pierde parte de su peso. Por lo tanto, no escuchamos exactamente el mismo balance en todos los niveles de volumen.
Lo bueno es que Apple finalmente permite modificar el sonido desde los ajustes de los AirPods con un ecualizador de tres bandas: graves, medios y agudos. Podemos darle más presencia a las voces o ajustar los graves según nuestros gustos, aunque sigue siendo una función bastante básica, sin control sobre frecuencias específicas.
Igual estoy siendo demasiado exquisito con el análisis ya que para la mayoría de personas, la calidad de sonido hace un excelente trabajo y muy probablemente estarás conforme con tu compra en este apartado. Ya sea que estés escuchando a Bad Bunny, Rosalia, TOOL, Foo Fighters o al Macha y el Bloque Depresivo.
En llamadas y videollamadas el resultado general es sólido. La voz se mantiene clara y el aislamiento hace un excelente trabajo reduciendo el ruido de fondo.
La cancelación activa de ruido ahora está incluida en ambas versiones. Los AirPods 4 ya ofrecían esta función en uno de sus modelos, pero con esta generación deja de ser necesario comprar la alternativa superior para acceder a ella.
Lo más interesante es cuánto consigue reducir ciertos sonidos sin sellar el oído, y la verdad es que resulta impresionante lo que logran teniendo un diseño sin almohadillas. El ruido constante de un aire acondicionado o de motores pierde prácticamente toda potencia, haciendo muchísimo más agradable escuchar música o trabajar con los audífonos puestos.
Pero obviamente hay diferencias frente a un modelo con almohadillas. Los sonidos repentinos y cercanos siguen siendo perceptibles porque no existe una barrera física que los atenúe antes de que intervenga el procesamiento.
La otra limitación está en lo sensible que resulta la cancelación a los movimientos. Acomodarse el pelo, tocar el audífono para ajustar el volumen o incluso bostezar puede cambiar ligeramente la posición del audífono y cuando eso ocurre, el sistema necesita un segundo para volver a ajustarse y recuperar su efectividad. Nada grave, obviamente.
Los AirPods 5 hacen un muy buen trabajo para reducir el ruido cotidiano sin la sensación de llevar el oído tapado, pero si la prioridad es aislarse de manera más constante, los AirPods Pro siguen siendo una mejor opción gracias a su diseño.
Por otra parte, tampoco deberíamos confundir esta cancelación con protección auditiva para un músico o para trabajar con maquinaria o herramientas que hacen mucho ruido. Reducir el ruido que percibimos al escuchar música no significa que nos estemos protegiendo del ruido, ya que el diseño sigue siendo abierto.
Una de las mejoras más prácticas es exclusiva de la versión con estuche inalámbrico, y es que podemos deslizar el dedo por el bastón para subir o bajar el volumen, algo que puede parecer menor, pero que cambia cómo usamos los audífonos porque no dependemos del teléfono, del reloj o de Siri para ajustar el volumen.
Eso sí, ambas versiones ofrecen la posibilidad de presionar los bastones para responder llamadas, invocar a Siri o cambiar entre cancelación de ruido y ambiente.
La integración con los dispositivos Apple sigue siendo una de sus principales ventajas. El emparejamiento y el cambio entre equipos hacen que ni siquiera tengamos que pensar en la conexión ni en pausar un contenido primero. Funciona como magia y mucho mejor que Fast Pair en Android.
Obviamente, esa comodidad no existe fuera del ecosistema. En Android o en una Nintendo Switch podemos utilizarlos como audífonos Bluetooth, aunque no tenemos la misma información de batería ni la sincronización que ofrecen los dispositivos de Apple.
Apple anuncia hasta cuatro horas de reproducción con cancelación activa para el modelo básico y hasta cinco para la versión con estuche inalámbrico. Al sumar las recargas del estuche, los totales llegan a veinte y veintidós horas, respectivamente.
Como en todo audífono de este estilo, tener varias recargas disponibles permite repartir el uso durante el día, pero no cambia cuánto tiempo podemos escucharlos sin quitárnoslos.
Para trayectos, llamadas o sesiones de música entre otras actividades, puede ser suficiente. El problema aparece cuando queremos utilizarlos durante varias horas seguidas, como en un vuelo, en donde estas cuatro o cinco horas podrían quedarse cortas. Igual la cancelación de ruido en el diseño abierto de los AirPods 5 se queda un poco corta.
Lo bueno es que la carga es rápida y permite cargar aproximadamente una hora de reproducción después de cinco minutos en el estuche.
Ambas versiones se cargan mediante USB-C, mientras que el modelo más caro agrega compatibilidad con cargadores Qi y de Apple Watch, el cual funciona con imanes y es muy cómodo de utilizar.
Los AirPods 5 son una excelente alternativa para quienes utilizan un iPhone y no soportan las almohadillas de silicona. Su comodidad, el tamaño del estuche y la integración con los dispositivos Apple siguen siendo sus principales ventajas, mientras que la cancelación de ruido hace que el diseño abierto ya no sea una limitante como era hace algunos años.
Pero tampoco son para todos. El ajuste influye en el sonido y la cancelación, los bajos no tienen la potencia de unos audífonos con almohadillas y la autonomía puede quedarse corta para sesiones largas. Si tu prioridad es aislarte durante un viaje o escuchar música con graves potentes, los AirPods Pro son una mejor opción, aunque más cara.
Lo que sí cuesta justificar es la diferencia entre versiones. Por CLP $20.000 adicionales, el modelo con estuche inalámbrico agrega el control de volumen, una hora más de autonomía, carga inalámbrica y el altavoz para Buscar. Son mejoras que podemos aprovechar todos los días, por lo que me parece la opción más conveniente, incluso si solamente vamos a cargarlos por USB-C.
Si te acomoda el formato abierto y utilizas dispositivos Apple, los AirPods 5 ofrecen la mejor experiencia posible. Pero es importante que primero pruebes cómo se adaptan a tu oído.