Durante la reciente edición del Mobile World Congress en Barcelona, HUAWEI detalló un esquema técnico para integrar automatización mediante IA en infraestructuras de telecomunicaciones a nivel global. Este despliegue de equipos en la banda U6 GHz busca optimizar la capacidad del espectro actual y sentar la base de arquitectura para el futuro estándar 6G.
Nuevas antenas y frecuencias para preparar el camino hacia la futura conexión a internet 6G
Huawei plantea que los próximos cinco años serán un periodo clave para maximizar la capacidad operativa de 5G-A a nivel mundial. Para esto, trabajará con operadores en una instalación a gran escala de estas redes de alta transmisión de datos, usando nuevas frecuencias como base.
La estrategia apunta a la creciente demanda de ancho de banda en el enlace ascendente, impulsada por aplicaciones móviles de aprendizaje automático en entornos industriales y de consumo. Equipos diseñados para U6 GHz permitirían una columna vertebral de alta capacidad y baja latencia para sostener estos flujos de datos.
La adopción de esta topología se refleja en 70 millones de conexiones activas bajo el estándar 5G-A en distintas regiones. En Asia, la firma facilitó el despliegue de cobertura continua en 270 ciudades para habilitar comercialmente estos servicios.
¿Cómo la IA ayudará a gestionar automáticamente las redes de telefonía e internet?
Las plataformas presentadas organizan su operación en tres niveles de procesamiento e incorporan modelos de automatización para la llamada era agéntica:
1. En la capa de servicios se proponen entornos de colaboración multiagente para transformar la gestión técnica de llamadas de voz y accesos de banda ancha residencial.
2. En la capa de red, la fase inicial del sistema de conducción autónoma se enfoca en automatizar topologías aisladas para mejorar la eficiencia del mantenimiento. Estas soluciones de dominio único ya operan de forma comercial en más de 130 infraestructuras de comunicación a nivel global.
3. En los componentes físicos, la ingeniería acelera la mejora matemática de antenas de transmisión y la identificación precisa del tráfico en conexiones de área amplia. Estos cambios muestran resultados medibles en eficiencia energética y apuntan a reforzar la resiliencia operativa del espectro radioeléctrico integrado.


