Google y la NASA probaron un robot con IA que logró un 85 % de éxito al trasladar una bolsa médica, pensado para futuras misiones a Marte.

Créditos: NASA
Google Public Sector y la NASA desarrollan un sistema robótico experimental para realizar tareas logísticas y prestar asistencia física a los astronautas durante futuras misiones al espacio profundo. En una demostración reciente, la tecnología alcanzó una tasa inicial de éxito del 85 % al ejecutar una maniobra de localización y traslado de una bolsa médica en condiciones de laboratorio.
Las pruebas se realizaron en las instalaciones iMETRO del Centro Espacial Johnson de la NASA, donde se utilizó MuJoCo, el simulador físico de Google DeepMind, para ensayar movimientos complejos en un entorno virtual antes de ejecutarlos sobre hardware real. La demostración consistió en localizar una bolsa con material médico y desplazarla mediante una maniobra de recogida y colocación, conocida técnicamente como pick-and-place.
Para controlar la manipulación de la bolsa médica se utilizó Pi0, un modelo de código abierto desarrollado por la startup Physical Intelligence a partir de PaliGemma, el modelo de visión y lenguaje de Google. El sistema también empleó una configuración de cámara eye-to-hand para mejorar su percepción espacial durante la prueba. El resultado del 85 % corresponde a una tasa de éxito de referencia obtenida en las primeras pruebas de laboratorio, mientras que Google contempla nuevas etapas de entrenamiento y perfeccionamiento de los mecanismos de seguridad.
Pi0 pertenece a la categoría de modelos de visión-lenguaje-acción (VLA), que relacionan información visual e instrucciones lingüísticas con movimientos físicos del robot. Esta arquitectura permitiría que los astronautas entreguen instrucciones mediante texto en inglés, sin necesidad de programar individualmente cada movimiento que deba ejecutar el sistema.
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA también participa en el desarrollo mediante la adaptación de herramientas de percepción situacional originalmente diseñadas para seguir objetos en órbita. Estas tecnologías buscan que el robot pueda interpretar su entorno tridimensional mediante cámaras y desplazarse de forma segura en los espacios reducidos que comparte con la tripulación.
Uno de los aspectos técnicos del proyecto corresponde al procesamiento de inteligencia artificial sin depender permanentemente de una conexión con la Tierra. Para ello, Google utilizó instancias G4 de Google Cloud, equipadas con GPU NVIDIA RTX PRO 6000 Blackwell Server Edition, y consiguió ajustar el modelo Pi0, de 3300 millones de parámetros, en 2.5 horas, además de demostrar que los modelos ajustados podían ejecutarse localmente en dispositivos compactos de bajo consumo energético.
Durante los últimos dos años, el equipo evaluó aproximadamente 15 dispositivos de computación periférica (edge computing) para identificar opciones capaces de funcionar con las restricciones de peso y energía previstas para futuras misiones a Marte. La publicación no identifica los modelos de hardware examinados ni entrega mediciones individuales de consumo o rendimiento que permitan comparar sus resultados.
El procesamiento local resulta especialmente relevante para las misiones interplanetarias, donde una nave espacial no puede mantener una conexión continua con centros de datos terrestres. Según Google, las comunicaciones con una futura misión tripulada a Marte podrían experimentar retrasos de hasta 44 minutos en un intercambio de ida y vuelta, lo que dificultaría recibir instrucciones médicas en tiempo real desde la Tierra.
El sistema está diseñado para manipular carga, organizar herramientas, asegurar compartimentos y preparar equipos utilizados por la tripulación. Entre los escenarios descritos por Google figura la posibilidad de recuperar y preparar un ecógrafo cuando un astronauta presenta síntomas que requieren evaluación médica, dejando la interpretación de las imágenes y las decisiones clínicas en manos del responsable sanitario de la misión.
El objetivo de las siguientes etapas es que el robot pueda recibir instrucciones por voz y colaborar en el monitoreo rutinario de salud, como la toma de signos vitales básicos o de ecografías sencillas. Estas funciones todavía se presentan como capacidades previstas para el desarrollo futuro, bajo supervisión directa de los astronautas y sin sustituir las decisiones del personal médico.
Por ahora, los resultados publicados corresponden a una prueba de concepto en laboratorio y no a una operación del sistema en el espacio. Google tampoco ha comunicado una fecha para realizar ensayos orbitales o incorporar esta tecnología a una misión tripulada de la NASA.