El estudio revela que Gemini ya se usa sobre todo como apoyo cognitivo y fuera del trabajo, con fuertes diferencias entre ocupaciones, tareas y países

Google liberó la primera versión de AI & Economy ATLAS, un reporte masivo basado en casi 15 millones de interacciones de Gemini App, Modo IA y su API. Los datos barren con más de 150 países y 800 ocupaciones, dejando una conclusión clara: la IA ya está instalada en el trabajo, pero se usa más como un copiloto mental que para automatizar procesos completos.
El informe registró uso de IA en el 68% de las ocupaciones, que en conjunto representan algo más del 88% del empleo civil de Estados Unidos. Sin embargo, dentro de las ocupaciones con actividad observable, la mediana se limita al 21% de sus tareas y solo el 3% supera una cobertura de 75%.
Las categorías con mayor proporción de tareas cubiertas corresponden a computación y matemáticas, operaciones empresariales y financieras, artes y medios, apoyo administrativo y ventas. La automatización completa ocupa una fracción pequeña incluso en los grupos con mayor adopción, mientras el uso intensivo y el apoyo parcial explican la mayor parte de la actividad.
El fuerte de Gemini está en las tareas que exigen pensar, tales como armar estrategias, analizar datos o diseñar creativamente representan apenas el 35% del mercado laboral, pero se llevan el 65% de las consultas profesionales a la IA. De hecho, menos del 10% de los usuarios intenta automatizar una tarea de principio a fin; la gran mayoría entra a buscar ideas, revisar textos o generar bases
Técnicos automotrices y mecánicos industriales recurren a entradas multimodales con una frecuencia superior al doble del promedio laboral para interpretar pruebas, revisar cableados e inspeccionar el desgaste de maquinaria.
Más del 86% de las interacciones conversacionales analizadas se produce fuera del ámbito laboral. Al considerar únicamente ese conjunto, socialización, descanso y ocio representa 30.6%, educación 24%, actividades del hogar 12.7% y cuidado personal 10.4%.
La distribución muestra que Gemini también se utiliza en aprendizaje, investigación de compras, administración doméstica y uso de herramientas o electrodomésticos. El informe relaciona esa actividad con tareas que pueden aportar información o reducir tiempo, aunque no mide si la consulta terminó con un resultado correcto o un ahorro efectivo.
En USA, la proporción de solicitudes vinculadas con compras, atención médica, servicios gubernamentales, asuntos legales y obligaciones cívicas supera la fracción de tiempo que las personas declaran dedicar a esas actividades. Los servicios gubernamentales y las obligaciones cívicas presentan la mayor diferencia, con una representación cercana a 20 veces la registrada en la encuesta estadounidense de uso del tiempo.
Dentro de las consultas gubernamentales y cívicas, licencias, multas, tasas e impuestos reúnen 40.1%, seguidas por obligaciones y participación cívica con 26%. Los servicios gubernamentales alcanzan 16.5% y los servicios sociales 15.4%, mientras los viajes asociados y otras categorías suman 2%.
Cerca de la mitad de las consultas médicas, legales, financieras y gubernamentales se realiza fuera del horario laboral habitual. ATLAS identifica la disponibilidad horaria como una posible explicación, pero no evalúa la precisión de las respuestas ni su efecto sobre decisiones administrativas o profesionales.
Una variación de 1% en el PIB per cápita está asociada con un aumento aproximado de 0.9% en las conversaciones de IA por habitante, sin que el estudio establezca una relación causal. Los países del quintil con menor adopción reúnen 17% de la población mundial y solo 2% del uso, mientras el quintil superior representa 11% de la población y concentra 30% de las conversaciones.
La relación no es uniforme entre regiones. Chile, Perú, Brasil, Argentina y Colombia aparecen en los grupos de adopción alta o muy alta, junto con varios países de Medio Oriente, mientras el inglés reúne solo cerca de un tercio de las conversaciones mundiales.
Para armar este panorama, ATLAS filtró 14.6 millones de interacciones de mediados de abril de 2026, eliminando datos personales para mantener el anonimato. Eso sí, el reporte tiene un límite claro: solo mide cómo la gente interactúa con la IA, pero no evalúa si ese uso realmente mejora la productividad o la calidad del trabajo final.