Lídice II mostró cómo diseño, construcción y operación Tier III se unen en una infraestructura crítica con foco en continuidad y exigencia técnica.
![[Entrevista] Lídice II desde adentro: qué significa de verdad un Tier III Gold cuando se baja a operación, enfriamiento y cálculo sísmico](https://static2.pisapapeles.net/uploads/2026/04/Portada-Pisapapeles-GTD-UPTIME-INSTITUTE.jpg)
Lídice II permite mirar una parte del mundo de los data centers que normalmente queda fuera de la vista. Con la obtención de la Tier III Certification of Operational Sustainability (TCOS) en nivel Gold de Uptime Institute, el recinto suma una nueva validación a un recorrido que ya consideraba la Tier III Certification of Design Documents (TCDD) y la Tier III Certification of Constructed Facility (TCCF), lo que permite entender qué significa sostener en el tiempo una instalación crítica bajo estándar Tier III.
Desde ahí, el interés técnico de esta entrevista no está en el reconocimiento como hito aislado, sino en las capas que lo hacen posible. Ahí aparecen la mantenibilidad concurrente, la operación diaria, la revisión de ingeniería, los sistemas electromecánicos, el comportamiento del edificio frente a una intervención y la forma en que toda esa infraestructura debe seguir funcionando sin interrumpir TI.
La conversación fue entrando de forma natural en la parte más técnica de Lídice II. Más que detenerse en el reconocimiento, el intercambio se concentró en cómo dialogan el diseño, la instalación construida y la operación diaria, y en qué condiciones hacen posible que un data center siga funcionando sin comprometer la carga crítica.
En esta conversación exclusiva para Pisapapeles y Tabulado participaron:
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile, abrió la
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile, partió desde una idea que sirve para ordenar toda la conversación. A su juicio, la validación de Lídice II no se explica por una revisión puntual, sino por la capacidad de sostener una instalación crítica con el mismo estándar una década después de su construcción.
“Esta recertificación confirma que mantenemos nuestro estándar. Al entrar hoy al IDC2, la sensación sigue siendo la misma que hace diez años. Eso demuestra que no es casualidad, sino el resultado de un plan y una estrategia que se ejecutan día a día, con un equipo técnico y de operaciones que sostiene ese trabajo de forma planificada”.
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile
La TCOS es el tercer y último hito del proceso y solo existe porque antes ya se verificó el diseño mediante TCDD y luego la instalación construida mediante TCCF. En otras palabras, Gold no reemplaza lo anterior, sino que evalúa si la operación está a la altura de la infraestructura ya certificada.
Ulloa ordenó esa secuencia como un recorrido técnico que va desde la ingeniería proyectada hasta la operación sostenida del recinto.
“Cuando hablamos de TCDD, TCCF y TCOS, estamos hablando de tres etapas distintas de validación sobre una misma infraestructura. La TCDD corresponde a la revisión de los documentos de diseño y verifica que la ingeniería cumpla con el estándar Tier definido para el proyecto.”.
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile
Sobre esa base, Ulloa explicó que las otras dos certificaciones ya no miran el plano teórico, sino la instalación construida y su desempeño operativo en el tiempo.
“La TCCF se aplica sobre la instalación ya construida y comprueba que la obra ejecutada responda a ese diseño y opere conforme a lo proyectado. Finalmente, la TCOS evalúa la sostenibilidad operativa del data center, es decir, cómo se administra, mantiene y opera esa infraestructura en el tiempo. En conjunto, las tres certificaciones permiten mirar el data center desde el diseño, la construcción y la operación”.
Rodrigo Ulloa Gaete, Subgerente de Ingeniería Data Center y sitios técnicos en Gtd Chile
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd, llevó esa secuencia al terreno donde tiene mayor peso desde el punto de vista técnico. Primero está el diseño concurrentemente mantenible. Después, la construcción conforme a ese diseño. Recién entonces aparece la operación como capa certificable en niveles de madurez.
“Tier III parte en el diseño concurrentemente mantenible. Después viene la construcción, que debe respetar ese diseño. Cuando esa instalación se certifica en operación, puede alcanzar distintos niveles, como Bronze, Silver o Gold. En este caso, haber obtenido Gold en las tres categorías corresponde al nivel más alto”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd
Mozart Araujo Alburquerque Mello, Managing Director Latin America del Uptime Institute, aterrizó la definición donde realmente importa. En su explicación, Tier III no es una manera elegante de hablar de redundancia, sino una condición de operación sobre infraestructura viva.
“La principal característica de un Tier III es que permite hacer mantenimiento, reparación o reemplazo de equipos en la infraestructura sin impacto en los ambientes de TI. Se hace mantenimiento y TI no se detiene”.
Mozart Araujo Alburquerque Mello, Managing Director Latin America del Uptime Institute
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute, amplió esa idea y la empujó hacia una noción más exigente. Para él, la mantenibilidad en el tiempo es una forma concreta de resiliencia, porque obliga a que cualquier intervención pueda ejecutarse sin apagar cargas críticas y sin descubrir, en mitad de la maniobra, que la ingeniería tenía un punto ciego.
“La resiliencia es la palabra clave. Ser concurrentemente mantenible significa poder modificar infraestructura sin impactar la continuidad. Eso es difícil porque cualquier detalle omitido puede obligarte a apagar el data center, y hoy ese escenario es inaceptable”.
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute
La evaluación revisa tres pilares: gestión y operaciones, características del edificio y ubicación del sitio. Allí entran personal, capacitación, rutinas de mantenimiento, integridad de espacios críticos, facilidad de mantenimiento y mitigación de riesgos geográficos o externos.
En ese contexto, Heyraud vinculó el nivel Gold con la madurez real de los procesos y con la estabilidad del equipo que opera el recinto. No lo planteó como un asunto de imagen, sino como una comprobación de que la instalación puede mantener continuidad con una base humana experimentada.
“Que GTD siga recertificando durante todos estos años, y además en el nivel más alto, confirma que nuestros procesos son maduros y que el equipo humano es el adecuado para mantener esta infraestructura y los servicios críticos que dependen de ella. También importa que sea un equipo estable, porque muchas de las personas que estaban hace más de una década siguen aquí y conocen la instalación desde dentro”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd
Ese énfasis coincide con uno de los puntos más duros de la TCOS, ya que más del 70% de las interrupciones en centros de datos se asocian a error humano o malas prácticas operativas, por lo que la certificación ataca justamente esa capa mediante disciplina procedimental, entrenamiento y rigor cotidiano.
Venegas lo explicó sin rodeos y con un lenguaje mucho más cercano a operación dura que a una simple auditoría documental.
“Lo que aquí se reconoce es excelencia operacional. No basta con tener una infraestructura robusta. También se mide cómo se opera, cómo se entrena al equipo, cómo se sostienen las bitácoras, cómo se ejecuta la mantención y cómo se respeta cada procedimiento. Esa parte no se ve a simple vista, pero es la que permite que un data center funcione con el mayor nivel de madurez.”.
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute
La parte más dura del nivel Gold aparece cuando se baja a los mecanismos concretos de operación. El modelo exige disciplina estricta en procedimientos operativos estándar, métodos de procedimiento y protocolos de emergencia, es decir, SOPs, MOPs y EOPs.
A partir de ese marco, Venegas resumió el estándar esperado en una instalación Gold como una combinación de método, entrenamiento y control total de la ejecución.
“En un entorno Gold todo el trabajo está regido por procedimientos extremadamente detallados. No se trata solo de tener manuales, sino de ejecutarlos sin excepciones. Ahí entran los MOP, los SOP y los EOP, junto con entrenamiento cruzado, mantención predictiva y una cultura que no tolera desvíos cuando la continuidad depende de cada maniobra.”.
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute
La conversación ganó densidad cuando salió del plano operativo y volvió al recorrido técnico que antecede a la TCOS. Para que un centro llegue a esa instancia, primero debe haber superado la certificación de documentos de diseño y luego la de instalación construida.
La primera revisa la viabilidad matemática y de ingeniería antes de iniciar la obra. La segunda comprueba que la construcción real no se apartó de lo diseñado y que soporta pruebas bajo estrés.
La certificación de diseño actúa como la primera línea de defensa del proyecto. En ese nivel se revisan, entre otras cosas, el aislamiento electromagnético, los enrutamientos de cableado para evitar interferencias, la ubicación y viabilidad de las fuentes generadoras primarias y de respaldo con sus flujos de combustible, el balance termodinámico del sistema de refrigeración y las matrices de supresión de incendios. También se busca que el esquema no dependa de una única solución comercial o de un solo fabricante.
Sobre ese punto, Venegas resumió la lógica del escrutinio de Uptime como una revisión total del criterio de ingeniería, y no como una inspección superficial del resultado visible.
“Tomamos el diseño, lo desarmamos por completo y auditamos por qué se hizo cada cosa. Pedimos memoria de cálculo y revisamos en profundidad para asegurar que la instalación responda al estándar que declara. Un data center certificado en Chile pasa por el mismo escrutinio y la misma exigencia que uno en Norteamérica o Europa.”.
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute
Entre las condiciones críticas que se revisan aparecen la fidelidad constructiva, pruebas iterativas in situ simulando fallas reales y cortes de energía, además de una validación cruzada de más de 50 disciplinas de ingeniería, incluyendo matrices HVAC, presurización de plomería esencial y depósitos subterráneos de diésel.
Ese marco permitió que Heyraud conectara el discurso Tier con los fierros visibles dentro del recinto. Su explicación fue especialmente útil porque bajó desde la certificación a los componentes físicos que deben sostener la continuidad.
“No basta con que el edificio sea robusto. En un recinto crítico también deben resistir las instalaciones interiores. Todo está calculado para los temas sísmicos, hasta el último perno, y eso incluye equipos, canalizaciones, escalerillas, soportes y los sistemas que deben seguir operando dentro del edificio.”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd
Heyraud salió del concepto del edificio como un volumen y se concentró en su comportamiento físico real. En este caso, el énfasis no estuvo en la estructura gruesa, sino en la infraestructura interior y en la forma en que equipos y soportes responden ante una solicitación sísmica.
“La ingeniería que está detrás de esta instalación es ingeniería chilena, y eso en materia sísmica tiene un valor evidente. Además, el suelo del centro de Santiago es favorable para este tipo de exigencias. Pero lo importante es que las instalaciones interiores también están integradas a esa lógica de cálculo.”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd
El gerente de Infraestructura de Gtd fue más lejos y puso ejemplos concretos observables en terreno, que son precisamente los que interesan a un lector de fierros.
“Los chillers tienen amortiguadores en su base y las instalaciones cuentan con arriostramientos para que el interior del edificio resista terremotos incluso mayores que los de 2010. Ahí entran equipos, canalizaciones, escalerillas y elementos de soporte que no pueden fallar solo porque el edificio siga en pie.”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd
Ese planteamiento se alinea con la capa Facility y también con la revisión del sitio, porque Uptime no mira solo la robustez del edificio, sino los sistemas electromecánicos que deben mantenerse vivos y las amenazas específicas del emplazamiento. El Managing Director Latin America del Uptime Institute, lo dejó planteado así.
“Nos fijamos principalmente en los sistemas electromecánicos que deben mantenerse vivos. Sin embargo, también hay particularidades del sitio. No es lo mismo instalar un data center en una zona sísmica que en un área expuesta a inundaciones u otros riesgos. Cada emplazamiento tiene consideraciones propias y deben quedar incorporadas en el diseño y en la operación.”.
Mozart Araujo Alburquerque Mello, Managing Director Latin America de Uptime Institute
Otro punto que valía la pena conservar era la separación entre el data center como infraestructura y las capas superiores de cómputo. Venegas insistió en que muchas veces se confunde el recinto con el procesamiento de la data, cuando la certificación aquí discutida (TCOS) se concentra en el cuerpo físico que sostiene energía, extracción de calor, seguridad y continuidad.
“No hay que confundir el data center con el procesamiento de la data. Ahí entran servidores, bases de datos, software e integración. Aquí estamos hablando de la infraestructura física: energía, control térmico, seguridad, acceso y continuidad. Sin ese cuerpo físico, no hay nada encima.”.
Jorge Venegas Droguett, Director of Business Development del Uptime Institute
En esa misma línea, Heyraud explicó el comportamiento del sistema de enfriamiento de Lídice II desde la lógica de la planta física y no desde una consigna reputacional. El punto técnico ahí es el tipo de circuito y su relación con la operación térmica del edificio.
“El edificio trabaja con un circuito cerrado de agua para el enfriamiento. El agua toma calor, se enfría con el ambiente y vuelve a inyectarse. Desde el punto de vista del proceso productivo, eso significa que el recinto no depende del consumo continuo de agua para mantener su operación térmica”.
Sandro Heyraud Gallardo, Gerente de Ingeniería y Construcción de Infraestructura de Gtd