El recorrido de 40 minutos utiliza realidad virtual para explorar el cosmos junto a Hubble, Webb y Chandra, desde exoplanetas hasta un agujero negro

Créditos: Smithsonian
Smithsonian Entre Estrellas abrió en Cenco Costanera con un recorrido de realidad virtual desarrollado a partir de datos astronómicos reales. Durante aproximadamente 40 minutos, los visitantes usan visores para explorar representaciones en 3D de observatorios, estrellas, galaxias y agujeros negros.
La exploración está guiada por Astro, un personaje virtual que recibe al público en la recreación del Observatorio Whipple. Desde allí, acompaña a los visitantes durante el recorrido por los telescopios y los distintos escenarios astronómicos que forman parte de la experiencia.
El viaje comienza en una representación del Observatorio Whipple, del Observatorio Astrofísico Smithsonian (SAO), donde Astro recibe a los visitantes. Este guía acompaña una exploración que parte de los lugares desde los cuales se estudia el universo y continúa entre los objetos que observan sus instrumentos.
El Observatorio Fred Lawrence Whipple (FLWO) es un complejo de investigación astronómica del Observatorio Astrofísico Smithsonian, integrado al Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian. Reúne varios telescopios y está ubicado en el monte Hopkins, en las montañas de Santa Rita, al sur de Arizona, Estados Unidos, cerca de Tucson. Harvard & Smithsonian
Sus instrumentos se utilizan para estudiar estrellas y galaxias, buscar planetas fuera del sistema solar e investigar fenómenos de alta energía. Entre ellos están el MMT, un telescopio óptico e infrarrojo con un espejo principal de 6.5 m, y VERITAS, un conjunto de cuatro telescopios que estudia fuentes de rayos gamma, incluidos entornos asociados a agujeros negros supermasivos.
Hubble, James Webb y el Observatorio de Rayos X Chandra aparecen durante la narración y forman parte del desplazamiento hacia el espacio profundo. En una de las escenas, el Hubble se aproxima mientras la curvatura de la Tierra ocupa el fondo, colocando al visitante dentro de esa representación.
El telescopio espacial Hubble fue lanzado en 1990 y orbita la Tierra a unos 480 km de altura, con un espejo principal de 2.4 m de diámetro. Sus instrumentos captan luz ultravioleta, visible e infrarroja cercana para estudiar galaxias, regiones donde nacen estrellas y atmósferas de exoplanetas, además de contribuir a las mediciones de la expansión del universo.
El telescopio espacial James Webb, lanzado en 2021, observa principalmente luz infrarroja desde una posición situada a unos 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, cerca del punto de Lagrange L2. Su espejo principal de 6.5 m, compuesto por 18 segmentos hexagonales, permite estudiar galaxias muy antiguas y observar la formación de estrellas y sistemas planetarios dentro de nubes de polvo que dificultan las observaciones en luz visible.
Webb también estudia las atmósferas de exoplanetas mediante espectroscopía de transmisión, una técnica que analiza cómo cambia la luz de una estrella al atravesar los gases del planeta durante su tránsito. Con este procedimiento, su instrumento NIRSpec detectó en 2022 dióxido de carbono en WASP-39 b, un gigante gaseoso situado a unos 700 años luz de la Tierra.
El Observatorio de Rayos X Chandra fue lanzado por la NASA en 1999 y utiliza instrumentos diseñados para detectar radiación de alta energía, invisible para el ojo humano. Sus observaciones permiten investigar restos de supernovas, gas calentado a millones de grados y materia cercana a agujeros negros, mientras que el Smithsonian Astrophysical Observatory se encarga de sus operaciones científicas y de vuelo.
El recorrido incluye representaciones del Sol y de exoplanetas, es decir, planetas que se encuentran fuera de nuestro sistema solar. La realidad virtual permite observar estos escenarios en 3D, entre ellos una recreación de una superficie rocosa con material incandescente.
La experiencia también aborda el nacimiento y la muerte de las estrellas e incluye recreaciones del Big Bang, la Vía Láctea y el sistema solar.
Entre los destinos de la visita está el borde de un agujero negro supermasivo, representado mediante un entorno digital. La escena muestra un centro oscuro rodeado por una estructura luminosa, mientras la aproximación cambia la escala del objeto frente al espectador.
La escena representa a Sagitario A*, el agujero negro situado en el centro de la Vía Láctea, mediante una reconstrucción tridimensional. El anillo brillante no corresponde al agujero negro propiamente tal, sino al gas extremadamente caliente que gira a su alrededor.
La gravedad desvía la luz emitida por ese gas y provoca que el disco parezca curvarse por encima y por debajo de la región oscura, que corresponde a su sombra. La recreación permite observar esta deformación desde diferentes ángulos, además de representar cómo se estiran los objetos que se aproximan al agujero negro.
La imagen presentada en 2019 por el Event Horizon Telescope corresponde a M87*, un agujero negro supermasivo situado a unos 55 millones de años luz de la Tierra. Su apariencia de anillo luminoso no representa la forma del agujero negro, sino la radiación emitida por el gas extremadamente caliente que lo rodea, mientras que la región central oscura corresponde a su sombra.
La imagen fue reconstruida a partir de observaciones de radio realizadas por telescopios distribuidos alrededor del planeta, por lo que no equivale a una fotografía óptica convencional. Una recreación tridimensional permite representar el disco de gas desde diferentes ángulos y mostrar cómo la gravedad del agujero negro desvía la trayectoria de la luz, lo que explica por qué su apariencia puede ser distinta de la imagen difundida en 2019.
La experiencia fue desarrollada por Fever en colaboración con el SAO y utiliza datos astronómicos de ese observatorio, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Esa información se transformó en un recorrido interactivo en 3D que reúne instrumentos científicos, objetos astronómicos y representaciones de distintos entornos del espacio.
Randall Smith, director asociado de Ciencia del Center for Astrophysics del SAO, detalló cómo el trabajo con información astronómica se trasladó a un formato que permite al público explorar las representaciones de esos fenómenos:
“Este proyecto demuestra cómo las experiencias inmersivas pueden hacer que conceptos científicos complejos sean más tangibles y atractivos. Es emocionante ver cómo la data astronómica se transforma en una experiencia que despierta la curiosidad y motiva la exploración”.
Randall Smith, director asociado de Ciencia del Center for Astrophysics del SA
Chile aparece en el recorrido mediante el proyecto del Telescopio Magallanes Gigante, actualmente en construcción en el desierto de Atacama. Su representación incorpora a la narración un observatorio terrestre que se suma a los telescopios espaciales presentes durante la visita.
Los escenarios se exploran mediante visores de realidad virtual dentro del espacio de la experiencia, instalado en Cenco Costanera. Las sesiones se realizan de miércoles a lunes, con distintos horarios por día y una edad recomendada a partir de los 10 años.
La experiencia incluye subtítulos, descripciones visuales, dispositivos de asistencia auditiva y espacios de visualización adaptados para personas que usan silla de ruedas. También contempla acceso gratuito para acompañantes y jornadas mensuales de baja estimulación sensorial.