Las ventas de consolas caen en Estados Unidos mientras los precios promedio de Xbox y PlayStation alcanzan un récord histórico.

Las consolas de videojuegos llevan años subiendo de valor en las tiendas, pero el presupuesto del jugador tiene un límite claro que ni siquiera la futura llegada de GTA VI parece ser capaz de cambiar. Los últimos informes entregados por la firma analista Circana para el mercado de Estados Unidos dejan en evidencia un panorama bastante preocupante, ya que entre enero y agosto de 2026 las ventas de consolas de Xbox cayeron un 33%, mientras que las de PlayStation retrocedieron un 25% frente al mismo periodo del año pasado, reflejando una fuerte baja en las unidades comercializadas justo cuando el costo promedio alcanza máximos históricos.
Esta compleja situación resulta especialmente dura para los planes de Microsoft, puesto que el analista Mat Piscatella señaló que su división registra el menor volumen acumulado de su historia en el mercado estadounidense, al mismo tiempo que la firma japonesa cae a su nivel más bajo para este tramo anual desde el 2013.
Conviene destacar que esta comparativa estadística abarca el desempeño general del hardware de Sony a lo largo de los años, considerando que su actual máquina de sobremesa todavía no existía en aquella época.
La otra cara de esta noticia radica directamente en lo que desembolsa el consumidor final, dado que durante los primeros 8 meses del año el valor medio de un sistema Xbox nuevo llegó a los 529 dólares tras subir un 26% interanual, mientras que en PlayStation el promedio aumentó un 20% hasta alcanzar los 597 dólares.
Es importante aclarar que estas cifras récord no representan el precio oficial de un modelo concreto en vitrina, sino la media real que pagaron los compradores según la combinación de versiones disponibles, confirmando que la sensibilidad al precio ya se ha transformado en un problema directo que convive con la brusca caída de unidades vendidas.
Al revisar el conjunto del mercado estadounidense incluyendo el catálogo de Nintendo, el gasto en hardware durante agosto bajó apenas un 3% al pasar de 312 a 302 millones de dólares, pero las unidades despachadas se desplomaron un 15% hasta las 559.000, marcando el peor registro para ese mes desde 2013.
En el acumulado anual la recaudación también retrocedió un 11% hasta situarse en los 2.543 millones de dólares, demostrando que vender equipos más caros ayuda a amortiguar la caída de facturación para las compañías, pero no logra recuperar la demanda ni convence fácilmente a quienes aún evalúan si vale la pena pasar por caja.