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Trend viral de los 80s de fotos con IA foto portada

¿Ya hiciste tus fotos de los 80’s con IA? Cuidado: el trend viral también puede exponer sus datos personales

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Peinados voluminosos, coloridas hombreras, llamativa ropa vintage y retratos con una nostálgica apariencia analógica han invadido por completo las principales redes sociales del mundo. Esta popular moda de generar fotos con IA invita a los internautas a subir una captura actual para descubrir cómo se habrían visto hace cuatro décadas, recreando a la perfección su rostro con los accesorios y la estética característica de esa inolvidable época.

Mientras algunos disfrutan intercambiando rostros digitalmente o ajustando minuciosamente los fondos de sus imágenes para lograr alteraciones visuales asombrosas, los expertos en ciberseguridad advierten que sumarse a este tipo de dinámicas aparentemente inofensivas puede plantear severos riesgos para nuestra privacidad.

Los enormes riesgos biométricos al crear fotos con IA sin leer las condiciones

Para generar resultados cada vez más hiperrealistas, las plataformas exigen proporcionar fotografías sumamente claras y de alta resolución, entregando archivos que contienen la información necesaria para extraer características biométricas invaluables. Esto es de vital importancia cuando estamos usando una aplicación de algún desarrollador de origen desconocido, donde no sabemos en qué lugar terminarán los datos.

Nuestro rostro requiere un cuidado sumamente especial porque, a diferencia de una contraseña tradicional, no puede reemplazarse simplemente si la base de datos termina comprometida en la web. Mediante sofisticadas tecnologías de reconocimiento facial, cualquier imagen puede ser analizada en profundidad para identificar patrones únicos que permitan diferenciarte del resto.

En las manos equivocadas, este valioso material gráfico puede combinarse rápidamente con nombres, perfiles sociales o números telefónicos para construir una identidad completa que facilite la creación de usuarios falsos y contenidos manipulados destinados a campañas de fraude altamente convincentes.

El nivel de vulnerabilidad aumenta drásticamente cuando participamos a ciegas sin revisar quién opera la plataforma, cómo se procesan las imágenes o si se contemplan usos adicionales para entrenar otros sistemas algorítmicos, sumado a que una simple autofoto suele revelar credenciales o ubicaciones que aportan mayores detalles para el perfilamiento.

Sobre este preocupante escenario, donde un 27% de los latinoamericanos admite no revisar los permisos de instalación, María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, advierte:

“Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta o es utilizada indebidamente. El objetivo no es dejar de aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial, sino hacerlo de forma consciente: saber qué plataforma estamos utilizando, qué hará con nuestra imagen y qué controles tenemos sobre esos datos”.

María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky

Para reducir considerablemente estas amenazas digitales, resulta vital emplear únicamente aplicaciones reconocidas y comprobar con gran detenimiento los términos de servicio para saber si tu retrato será guardado de forma indefinida.

Asimismo, los especialistas aconsejan no entregar permisos innecesarios que expongan tus contactos o tu ubicación exacta, mirando muy bien los elementos de tu entorno antes de subir la captura y utilizando siempre soluciones de seguridad robustas capaces de identificar enlaces fraudulentos.

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