Xiaomi estrenará ambas versiones en la serie 18, mientras que los modelos Ultra, Pro Max y gaming de varias marcas apostarán por el chip Extreme.
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Ambos estrenan una CPU Oryon de hasta 5 GHz, pero el modelo Extreme añade más memoria interna, GPU e IA más potentes y funciones de vídeo profesional como 8K a 60 fps y cámara lenta 4K a 240 fps.
También promete generar resultados más de un 30% más rápido y reducir cerca de un 40% el coste total de uso frente a Claude Opus 5.
El producto usaría una banda de tela con un módulo de sensores y buscaría competir con WHOOP, Fitbit Air, Garmin y otras alternativas de seguimiento pasivo; no se espera antes de 2028 y todavía podría cancelarse.
ambos suman pantalla con privacidad a nivel de hardware, cámara principal y teleobjetivo de 200 MP, pantalla trasera más útil y baterías de 7.000 mAh y 8.500 mAh, respectivamente.
El despliegue se limitará inicialmente a los modelos de las familias Signature, Razr y Edge.
El modelo combina el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6, un sistema de refrigeración ArcticMesh más grande, herramientas de IA de Google y una configuración fotográfica con sensor principal Sony LYTIA 910 de 50 MP y teleobjetivo periscópico de 200 MP.
También tendrá reconocimiento de huella ultrasónica 3D y desbloqueo facial 3D en algunos modelos, una combinación poco habitual en smartphones.
El paquete incluiría tres baterías, un hub de carga y un nuevo mando RC Mini, lo que apunta a un dron FPV compacto pensado para vuelos más prolongados y con menos compras adicionales.
Cuando se agota su caché rápida y el almacenamiento está muy lleno, el rendimiento de escritura puede caer por debajo del de una tarjeta microSD, con posibles efectos al grabar vídeo de alta calidad o mover archivos grandes.









