Samsung acaba de presentar el Galaxy Z TriFold, un dispositivo que marca un nuevo hito en la categoría de plegable. El equipo llega con un precio de 2.400 dólares, lo que lo convierte en uno de los smartphones más caros de la compañía. Sin embargo, los reportes indican que Samsung podría estar vendiéndolo incluso con pérdidas, debido a los altos costos de producción asociados a su diseño innovador.
El Galaxy Z TriFold destaca por su capacidad de desplegarse en tres secciones, ofreciendo una pantalla amplia que transforma la experiencia de uso. Este formato busca combinar la portabilidad de un teléfono con la versatilidad de una tablet, apuntando a usuarios que demandan productividad y entretenimiento en un solo dispositivo.

La construcción del TriFold requiere componentes más complejos que los de los plegables tradicionales, lo que eleva considerablemente los gastos de fabricación. A pesar de ello, Samsung apuesta por este modelo como una vitrina tecnológica que refuerza su liderazgo en el mercado de pantallas flexibles.
El precio elevado refleja tanto la innovación como las dificultades de producción, y plantea dudas sobre la rentabilidad del producto. Analistas sugieren que Samsung podría estar priorizando posicionamiento de marca y diferenciación tecnológica por sobre beneficios inmediatos.
Con este lanzamiento, la compañía busca consolidar su dominio en el segmento de dispositivos plegables, ofreciendo un producto único que demuestra hasta dónde puede llegar la innovación. El Galaxy Z TriFold representa un paso arriesgado pero ambicioso, y Samsung está dispuesto a asumir el riesgo.

