Samsung está reforzando el apartado de privacidad en sus futuras gafas inteligentes con una medida muy concreta: un LED visible se encenderá cada vez que la cámara esté activa, ya sea para fotos, vídeo o videollamadas. Ese indicador podrá verse tanto por el usuario como por las personas que tenga alrededor.
Lo más importante es que el sistema no se limita a encender una luz. Si alguien intenta taparla con una pegatina o cualquier otro objeto, las gafas detectarán la obstrucción y desactivarán la cámara por completo. Es una respuesta directa al tipo de polémicas que ya rodean a otros productos similares del mercado.

La idea es hacer más difícil el uso encubierto del dispositivo en espacios públicos. En unas gafas con cámara a la altura de los ojos, Samsung quiere dejar claro cuándo se está grabando, algo clave para ganar confianza entre quienes ven este tipo de wearables con recelo.
La función se parece a la que otras marcas, como Meta, han ido introduciendo tras recibir críticas por el riesgo de grabación oculta. Samsung también quiere diferenciarse desde el principio con un enfoque más conservador y visible sobre el uso de la cámara.
En unas smart glasses, la privacidad no es un detalle menor, sino parte central del producto. Samsung parece haber entendido que, sin señales claras de grabación, este tipo de dispositivos tiene muy difícil ganar aceptación masiva.
