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Xiaomi Mijia Smart Glasses
Xiaomi Mijia Smart Glasses

Review Xiaomi Mijia Smart Audio Glasses

Hay gadgets que llegan al mercado prometiendo cambiar hábitos, y otros que buscan encajar de forma natural en la rutina. Las Xiaomi Mijia Smart Audio Glasses pertenecen claramente al segundo grupo. No son las gafas inteligentes más ambiciosas que verás en 2026. De partida, no tienen cámara, no proyectan información en las lentes.

Es decir, no intentan ser una PC en miniatura pegado a tu cara, pero integran audio de calidad en un objeto que llevarías de todas formas encima. Y lo hacen bastante bien. Claro que para mí, son una respuesta a un problema que realmente no se ha creado.

Tres estilos, una misma propuesta

Lo primero que hay que decidir antes de comprarlas es el modelo. Xiaomi ofrece tres variantes: el modelo Piloto (aviador clásico, 40,4 gramos con lentes), el Browline (perfil más cuadrado y literario, 39,1 gramos) y el Titanio (el más ligero de todos, apenas 34,4 gramos). Las diferencias no son solo estéticas: el Titanio apuesta por la ligereza, mientras que el Piloto y el Browline tienen un perfil más robusto que resulta familiar para quienes vienen de gafas de sol convencionales. Las de este review son las Browline.

La unidad analizada aquí es el modelo Piloto, y la primera impresión al sacarlo de la caja es de cierta incredulidad. Parece, y pesa, como unas gafas de sol normales, pero muy plásticas. Las bisagras transmiten solidez, pero nada del otro mundo.

Diseño

El gran logro de diseño de estas gafas es precisamente lo que no se ve. Los altavoces están integrados en las patillas con unas varillas de apenas 5 mm de grosor, y toda la electrónica queda oculta dentro de la estructura sin añadir volumen visible ni crear protuberancias extrañas. Puestas en la cara, nadie sabrá que llevas tecnología encima a menos que estén muy cerca y el volumen esté alto.

El ajuste es cómodo para largas sesiones. Las patillas son lo suficientemente flexibles para no presionar los laterales de la cabeza, y el peso está bien distribuido: la mayor parte recae sobre las orejas más que sobre la nariz, lo que reduce la fatiga en usos prolongados. Si en algún momento la presión se hace notar, las gafas se pueden apoyar cómodamente sobre la cabeza sin perder funcionalidad, pues los altavoces siguen operando en esa posición.

La certificación IP54 garantiza cierta tranquilidad ante el sudor, las salpicaduras y el polvo del día a día. No son para sumergir, pero aguantan una tarde en la terraza con lluvia ligera o una sesión de deporte siempre que sea moderado.

Las lentes por defecto filtran el 25% de la luz azul. El único punto débil estético es el acabado brillante de las patillas, y es que se ensucian de mirarlos. Basta apoyarlas sobre una superficie para que queden marcas visibles.

Creo que un acabado mate habría sido una decisión más inteligente en su diseño. El estuche incluido, una funda de cuero sintético blanda cumple, pero con tecnología a este precio habría que esperar una caja rígida que proteja mejor las gafas al meterlas en una mochila.

Audio: abierto, espacioso, sin pretensiones de Hi-Fi

Hablar de audio en unas gafas implica ajustar expectativas desde el principio, y las Mijia Smart Audio Glasses no engañan a nadie en ese sentido. El sonido es completamente abierto: los altavoces apuntan hacia los oídos desde las patillas, sin crear ningún tipo de sello acústico.

Eso significa que escuchas tu música y escuchas el mundo al mismo tiempo. No hay cancelación activa de ruido, no hay aislamiento pasivo. Y esa es precisamente la propuesta que vende Xiaomi con este producto.

Dentro de ese concepto, el resultado es positivo. Las voces suenan claras y bien definidas. El rango medio y agudo está resuelto de buena manera. La sensación de «estar dentro» de la música es más inmersiva de lo que cabría esperar dado el formato, pues no se percibe como algo que suena lejos, sino como una capa sonora que se coloca alrededor de tus orejas con naturalidad.

El punto débil, inevitable dado el sistema abierto, es el rendimiento en los bajos, pues está tan recortado que los géneros que dependen de él como la música electrónica, metal o rap pierden gran parte de su vida.

Las gafas también integran un modo privacidad, que es una de las funciones más prácticas. Y es que por defecto, las gafas tienen una fuga sonora considerable: a volumen alto en un entorno silencioso, la persona sentada a tu lado escuchará claramente lo que estás oyendo.

El modo privacidad atenúa esa fuga de forma notable, aunque a costa de cierta calidad sonora. Es una compensación que estamos dispuestos a conceder, especialmente en llamadas o en espacios de trabajo compartido.

La calidad del micrófono, sin embargo, es realmente buena. Las Mijia Smart Audio Glasses incorporan cuatro micrófonos con reducción de ruido de viento calibrada para velocidades de hasta 4,5 m/s, y el resultado en llamadas supera con claridad las expectativas para un dispositivo de estas características.

La voz se capta con nitidez incluso en exteriores con ruido de tráfico, y el interlocutor raramente tiene que pedir que repitas algo. Para quien hace muchas llamadas en movimiento, este apartado es uno de los argumentos más sólidos a favor de la compra.

Batería: suficiente

Una de las preguntas más habituales con gadgets wearables es cuánto aguantan antes de necesitar carga. En las Mijia Smart Audio Glasses, la respuesta es sorprendentemente buena.

Cada patilla integra una batería de 114 mAh , y la autonomía total alcanza las 13 horas de reproducción continua al 50% de volumen, según el fabricante. Y la verdad se cumplen.

En pruebas de uso mixto —mezcla de música, llamadas y tiempo en espera—, el resultado real ronda las 18 a 19 horas en condiciones normales, lo que equivale a varios días de uso sin necesidad de cargarlas a diario. Las llamadas tienen una autonomía declarada de 9 horas, y en espera el dispositivo puede llegar a 12 días.

La carga se realiza mediante un cable magnético propietario que se acopla a ambas patillas simultáneamente. La carga completa tarda aproximadamente una hora, y con solo 10 minutos enchufadas se obtienen hasta 4 horas de reproducción —lo suficiente para salvar una tarde si olvidaste cargarlas la noche anterior—.

El único inconveniente es ese cable propietario: si lo pierdes, tendrás que conseguir uno específico para estas gafas, ya que no hay compatibilidad con USB-C directo.

Funciones inteligentes: lo justo y nada más

El apellido «Smart» en el nombre del producto realmente no es tan así. Las Mijia Smart Audio Glasses no tienen cámara, no hay pantalla en las lentes, no hay reconocimiento facial ni asistente visual. Lo que tienen es un conjunto de funciones inteligentes bien integradas que se usan más de lo que inicialmente se esperaría.

El control táctil mediante los paneles en las patillas es fluido y preciso. Un toque simple, doble toque, pulsación larga o deslizado hacia delante o hacia atrás —cada gesto puede asignarse a una función diferente desde la aplicación.

Reproducir o pausar música, saltar pistas, ajustar el volumen, atender llamadas o activar el asistente de voz: todo se gestiona sin sacar el teléfono del bolsillo. La curva de aprendizaje es mínima, y los gestos rara vez se activan de forma accidental una vez adquirido el hábito.

La grabación de audio integrada es otra de las funciones que acaba convirtiéndose en parte del flujo de trabajo. Con una pulsación larga en la patilla se activa la grabación, y un LED se enciende para que las personas a tu alrededor sepan que estás capturando audio —un detalle de transparencia que agradecerán quienes te rodean—. La grabación se sincroniza con la aplicación y puede exportarse al almacenamiento del teléfono para su posterior edición o archivo.

La conectividad es Bluetooth 5.4 con soporte para emparejamiento dual, lo que permite tener las gafas conectadas al teléfono y al portátil al mismo tiempo y cambiar entre uno y otro sin volver a emparejar. También es compatible con Google Fast Pair para una configuración inicial más ágil en dispositivos Android.

La aplicación Xiaomi Glasses (disponible para Android e iOS) complementa la experiencia con opciones de personalización de gestos, gestión de dispositivos, detección de uso —las gafas pausan automáticamente cuando se quitan— y una función de localización que hace emitir un pitido a las gafas si no recuerdas dónde las dejaste. La lectura de notificaciones está disponible pero aún como función beta, y en la práctica falla ocasionalmente.

¿Para quién es este producto?

Las Xiaomi Mijia Smart Audio Glasses no intentan ser las Ray-Ban Meta ni competir con auriculares de alta fidelidad. Su propuesta es más concreta y, paradójicamente, más difícil de ejecutar bien: integrar audio funcional en unas gafas que quieras llevar por su diseño, con una autonomía que no obligue a pensar en la carga cada noche y a un precio que no duela. En ese objetivo, salen airosas.

El audio abierto no es para todo el mundo ni para todos los contextos, y la fuga de sonido en entornos silenciosos sigue siendo el principal compromiso que hay que asumir.

Pero para el usuario urbano que camina, que hace llamadas frecuentes, que consume podcasts o audiolibros durante el día y que valora la comodidad de no llevar nada en las orejas, estas gafas tienen muy pocos rivales a este precio.

La gran disyuntiva que necesita este producto realmente llega a solucionar un problema en el mercado. Y la respuesta es no, pues generalmente para cada problema que exista en estas gafas será más cómodo usar un buen par de audífonos.

No imagino una situación en la cual alguien para contestar una llamada recurra a sus gafas inteligentes en vez de un par de audífonos. Quizás solamente cuando estamos en la calle sea más inteligente usar este tipo de gafas ya que la inmersión no es tan alta y podemos estar atentos a nuestro entorno.

Claramente estamos ante un producto de primera generación. Son un buen intento de intentar cambiar hábitos de consumo, pero no mucho más que eso.

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