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Review Samsung The Frame 2019

Introducción

A inicios de este año les trajimos el review del Samsung The Frame, sin embargo, esa versión correspondía a la del modelo 2018. Es por esto que para ponernos al día con este modelo, la gente de Samsung Chile nos prestó la versión 2019 del The Frame.

¿Qué novedades trae? Eso lo veremos a lo largo del review, pero sepan que son pocas las diferencias, y lo más importante se liga a la pantalla. Su diseño, especificaciones y software son prácticamente los mismos que vimos cuando analizamos la generación pasada.

Sin nada más que agregar, comencemos:

Especificaciones

Modelo
65"
Panel
QLED 4K UHD, HDR10+
Audio
40W, Dolby Digital Plus
Dimensiones y masa
1453.9 x 830.9 x 42.5 mm, 25.7 kg
Sistema Operativo
Tizen OS
Extras
WiFi, Apple AirPlay, Art Mode, entre otros

Diseño

La forma y diseño del Samsung The Frame es probablemente uno de los más icónicos de la industria actual, y se busca asimilar a un lienzo ya pintado y enmarcado.

Por supuesto que el equipo está hecho para que pueda ser colgado, y se mimetice de mejor manera con tu sala de estar o habitación. Por motivos obvios, no pude colgar el televisor, pero Samsung nos lo entregó junto al Studio Stand, una base que emula ser un atril para colocar lienzos, y que queda bastante bien con el televisor. Ahora, este stand se vende por separado, y si por abecé motivo no puedes colocarlo en tu muralla, en la caja se incluyen un par de patas metálicas para poder apoyarlo en algún mueble o mesa.

The Frame cuenta con diversos marcos para poder escoger, y se unen al televisor mediante imanes, por lo que su manipulación es bastante fácil. El modelo de prueba incluía el marco de madera color beige, el cual combinaba particularmente bien con el resto de las tonalidades en el living de mi casa.

Hablemos de su tamaño: ahora tuvimos el modelo de 65 pulgadas, el cual es bastante grande, y su instalación claramente requiere a dos personas. De igual manera, es algo ancho, pero eso también va de la mano con su propuesta de diseño, en parte además para ayudar al No-Gap Wall Mount, formato que permite que podamos colocar el televisor como si fuese un cuadro, sin que nada sobresalga de la parte trasera.

Lo que más me gusta del The Frame es que busque desligarse de las tendencias actuales de los televisores más nuevos, como que sean ultradelgados, pantallas curvas, etcétera.

Conexiones

Como el televisor cuenta con este sistema que permite colgarlo como si fuera un cuadro normal, las conexiones no se ubican en la parte trasera del mismo, sino que en una caja aparte llamada One Connect Box, la cual cuenta con todos los tipos de entrada que podamos necesitar en un televisor: cuatro HDMI, tres USB 2.0, entrada de audio óptico, ethernet y antena.

El cable que une el The Frame con esta caja es de fibra de vidrio — por lo que es bastante frágil —, y tiene un largo suficiente como para tener el One Connect Box alejado del televisor, en caso de que queramos colgarlo en alguna parte en donde no tengamos un mueble cerca. Si tu muralla es de un tono claro, no deberías tener problemas como para esconder el cable.

Siguiendo en el tema de las conexiones, les comentaré una anécdota: no tuve el control remoto de este televisor por casi todo el periodo de prueba. Tuve que recurrir a otro para poder configurar el televisor, pero como cuenta con la integración de SmartThings, pude utilizar mi smartphone como control remoto (vía WiFi). Esto fue bastante útil mientras no contaba con el control original. Por supuesto que después lo recibí, y no se diferencia en nada al que se encuentra en el modelo pasado. Se conecta vía Bluetooth, de diseño bastante minimalista y con botones dedicados para controlar las diversas funciones que este televisor tiene.

Pantalla

La principal novedad que trae el modelo 2019 del Samsung The Frame con respecto a su generación pasada, es que ahora incluye uno de los famosos paneles QLED de la compañía. Esto, en rigor, es una actualización bastante importante ya que las versiones anteriores contaban con pantallas LCD.

Ahora, es cierto que los paneles LCD no son para nada malos, y en las generaciones anteriores de The Frame se veía bastante bien. El tema es que la mayoría de su competencia (por el precio) incluye como mínimo un panel OLED o QLED, tipo de pantalla que es superior en prácticamente todos los aspectos a una LCD, especialmente en reproducción de colores y capacidad de brillo, por lo que era de esperarse que Samsung pronto actualizara su gama con su más reciente tecnología de paneles QLED.

Como mencioné anteriormente, el modelo de prueba que tuvimos es el de 65 pulgadas. Su resolución se queda en los 3840 x 2160 píxeles (4K para los amigos), pero su brillo máximo puede alcanzar los 4000 nits — ya que es compatible con HDR10+ — y su taza de refresco llega a los 240Hz. Mejoras técnicas bastante sustanciales en relación al modelo anterior, considerando que el brillo máximo se quedaba en los 500 nits, mientras que su tasa era de 120 Hz.

¿Y cómo se ve?

Como era de esperarse, súper bien. Es una pantalla bastante competente, con una reproducción de colores muy buena — y bastante vívidos —, con unos negros bastante profundos, y un muy buen nivel de contraste. El brillo máximo es notable, y ver contenido en HDR es una delicia de experiencia. Eso sí, no parece ser el mejor panel QLED de Samsung, ya que los ángulos de visión no son tan buenos como uno esperaría.

En general, los problemas o pequeños peros que mencionó José Manuel con respecto a la pantalla en su análisis, parecen haber sido solventados en su mayoría en esta nueva versión.

Audio

Samsung The Frame 2019 no presenta cambios en este apartado con respecto a su antecesor. Seguimos contando con las bocinas de 40 W ubicadas en la parte inferior del equipo. Personalmente no me considero un audiófilo, pero considero que la calidad de sonido emitido por el televisor es más que excelente.

El balance de tonos altos, medios y bajos es muy bueno en el modo estándar, y con un nivel moderado de volumen podemos escuchar casi todo lo que ocurre en una escena de una película con lujo de detalle. Eso sí, la mayoría del tiempo ocupé el perfil de sonido “Optimizado”, que para videojuegos y películas es mejor, ya que potencia los tonos bajos. Es una maravilla.

Obviamente que al ir subiendo el volumen los tonos se tienden a saturar ligeramente. No es nada terrible, pero ocurre como en casi todos los televisores.

Francamente no creo que sea realmente necesario tener que conectarle un sistema de sonido externo, como una soundbar — a menos que, claro está, queramos algún sistema surround —, al menos no tanto como sí lo necesitaba la Phillips 6703 que probamos hace un tiempo atrás.

Software

Como en todos los televisores Samsung, Tizen OS es el encargado de darle vida al televisor, sistema operativo que cuenta con una interfaz de usuario bastante simple y que es agradable de utilizar, ya que con solo presionar un botón del control remoto, podemos acceder a casi todas las funciones y aplicaciones que este televisor puede ofrecer.

Entre las aplicaciones que nos podemos encontrar en en The Frame, tenemos a Spotify, Netflix, Apple TV, Amazon Prime Video, entre otras. Tizen no es el SO más rico en cuanto a funciones y cantidad de aplicaciones disponibles — al igual que José Manuel, creo que el sistema de búsqueda por voz es bastante pobre —, pero sí es uno de los que está mejor optimizados para un uso fácil y sin tantos rodeos entre menús. De hecho, me gusta bastante que cada vez que conectemos un dispositivo nuevo — como un Chromecast o una PS4 — automáticamente se cree un acceso directo en el menú principal, evitando así que tengamos que acceder a la lista de entradas.

Ahora pasemos al elefante en el cuarto: Art Mode.

Parte del ethos del Samsung The Frame es que su experiencia de uso se lleve más allá de ver la tele, sino que también sea un mobiliario más de nuestro hogar. Es decir, ¿cuál sería la gracia de este televisor si tiene la forma de algo que en realidad no lo es?, y es por esto que Art Mode existe.

Esta función permite escoger una serie de cuadros y pinturas de diversos artistas — hasta podemos incluir nuestras propias fotos — y ponerlos en display cada vez que no estemos utilizando el televisor. Lo interesante de todo esto, es que cada vez que activamos Art Mode, la pantalla se atenúa según las condiciones de luz presentes en la sala o habitación en la que la tengamos, pero siempre con el fin de que lo que se vea en la pantalla de verdad se parezca a un cuadro, y no a una simple imagen puesta como los salvapantallas que se utilizaban en los computadores.

Por supuesto que esto consume más energía que un TV habitual, por lo que se apaga cada vez que no detecta movimiento en la sala o habitación en la que la tengamos. De igual manera, podemos configurarlo para que se apague cada vez que no haya luz en dicho lugar.

Art Mode es una función bastante interesante, y curiosamente, entretenida de utilizar, ya que son varias las opciones que tenemos para escoger, y si no hay nada que nos guste, siempre está la posibilidad de poder ir a la tienda y comprar otras obras. El conjunto diseño-Art Mode permiten que el televisor sea un objeto bastante llamativo en donde lo tengamos. En mi caso, como lo mantuve en el living del primer piso de mi casa, todas las visitas que venían preguntaban o les llamaba la atención ese tremendo TV en frente de los sillones.

Conclusión

Hay una pieza fundamental que no pude probar de este televisor: la experiencia de verlo mientras está colgado, como si realmente fuera un cuadro. Sí, el Studio Stand ayuda en parte a simular que fuera uno en proceso, pero la experiencia no dista mucho de tenerlo sobre un mueble. Y eso me rompe un poco el corazón, ya que todo el propósito del The Frame es que esté colgado en una pared. En cierta medida, no importa mucho el tema de cómo se ve o cómo se escucha, sino la experiencia de uso tanto viendo como no viendo la televisión en sí.

Sacando eso de encima, tenemos que el The Frame 2019 cuenta con una mejora que en el papel es bastante importante con respecto a su antecesor: la pantalla. El salto de LCD a QLED es relativamente grande en cuanto a calidad de imagen y video entregada por el televisor, y eso se nota. Tiene una pantalla maravillosa, con muy buenos colores y contraste, el cual además es acompañado por un sistema de audio bastante bueno y competente, por lo que la experiencia de visualización en general es bastante redonda.

El tema es: ¿Al consumidor común y corriente le importa esta diferencia de tecnologías? – Obviamente que sí, pero si consideramos que podemos encontrar prácticamente el mismo producto a un menor precio, con una pantalla de menor calidad, pero con exactamente las mismas prestaciones y diseño, entonces esa respuesta no parece ser tan obvia.

Creo yo que el The Frame 2019 por el momento llega para satisfacer a los más exigentes en cuanto a calidad de pantalla, y eso está bien, pues Samsung hace tiempo que anda impulsando sus paneles QLED, y parecía extraño que en uno de sus televisores más icónicos no se contara con esta tecnología.

Si lo anterior no te importa mucho, entonces creo que lo mejor es irse por la generación pasada, la cual probablemente la encontrarás un mucho menor precio que el modelo nuevo.

Disponibilidad

El Samsung The Frame 2019 ya se encuentra a la venta en diversas tiendas Samsung a lo largo del país, así como también las clásicas tiendas de Retail. Su precio parte desde los CLP $749.990 para el modelo de 43 pulgadas, mientras que el de 65 — el tope de línea — tiene un precio de CLP $1.649.990.