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Review Marvel’s Wolverine: una gran aventura de acción que podría arriesgar un poco más

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Desde hace décadas soy fan del estilo narrativo de PlayStation. Las aventuras que combinan una historia bien presentada, personajes con los que uno conecta y grandes secuencias cinematográficas están entre las propuestas que más disfruto. No creo que todos los títulos necesiten un mundo abierto enorme ni horas de aprendizaje para empezar a pasarlo bien. Marvel’s Wolverine encaja precisamente en ese espacio.

Insomniac Games apuesta por una aventura de acción lineal, violenta y cinematográfica, donde controlar a Logan resulta tan brutal como uno espera. Y en eso cumple indudablemente.

Pero disfrutar esta fórmula tampoco significa que no podamos pedirle ir más allá. El nivel de producción es alto, algo sumamente esperable viniendo de Spider-Man, pero el problema es que la mayoría de mecánicas se sienten demasiado conocidas o poco desarrolladas.

Es una aventura que aprovecha sus fortalezas, pero que deja la sensación de que PlayStation está confiando demasiado en lo que sabe hacer. Estamos ante un juego que se disfruta y te engancha, pero a la vez me ha hecho sentir que, con todo el presupuesto que hay detrás, debía ser un juego más ambicioso y especial.

Título
Marvel’s Wolverine
Consola
PlayStation 5
Desarrollador
Insomniac Games
Fecha de lanzamiento
15 de septiembre de 2026

El lado más humano de Logan

La historia comienza como corresponde, con un salto desde un helicóptero a pleno combate que establece el tono oscuro y crudo del juego. La historia involucra a Nathaniel Essex —quien encontró a un Wolverine salvaje y desorientado—, el rescate de mutantes y la amenaza de Bolivar Trask, mientras vamos descubriendo el pasado de Logan, que va tomando importancia a medida que se desarrolla la trama.

El juego nos lleva por Canadá, Madripoor y Japón, con escenarios y personajes reconocibles dentro del universo mutante, que en ningún momento exigen un conocimiento detallado de los cómics. La historia es sencilla y fácil de seguir, aunque por su tono adulto habría esperado más profundidad en algunos conflictos.

Liam McIntyre interpreta a un Wolverine que transmite rabia y agresividad, pero también culpa y vulnerabilidad. Es una versión sentimental del personaje, que conserva su lado violento y cínico, pero que se da el tiempo de explorar sus heridas emocionales, su relación con el alcohol y cómo enfrenta lo vivido.

La relación con Jean Grey funciona muy bien en este sentido. Su química aporta un peso emocional necesario para que la aventura no se centre solamente en despedazar oleadas de enemigos. 

Troy Baker también destaca como Nathaniel Essex, como prácticamente todo lo que interpreta este actor. Su carácter calculador contrasta a la perfección con Logan y hace muy interesante cada momento en el que lo vemos en pantalla.

La aventura va ganando peso emocional, aunque creo que no está al mismo nivel del primer juego de Spider-Man, debido, principalmente, a que algunos giros son previsibles y el desenlace podría haber tenido más fuerza. Igualmente, es una historia super disfrutable y una excelente carta de presentación de los mutantes al universo Marvel de Insomniac.

Las garras sostienen a Marvel’s Wolverine

Insomniac ha adaptado la base de sus anteriores juegos a la agresividad de Logan, una base que conocemos desde Batman: Arkham. El combate es rápido y permite cancelar gran parte de las animaciones para bloquear o hacer parry, siendo esta la principal diferencia respecto a aquella base. 

La idea es encadenar ataques para ir generando Rabia, e ir rematando a enemigos con animaciones de muy buen nivel que no interfieren con el combate, pudiendo seguir esquivando o haciendo parry inmediatamente después.

Las patadas rompen guardias, el aturdimiento permite ejecutar enemigos y el medidor de rabia va aumentando la facilidad con la que Wolverine puede aniquilar a los enemigos. 

También hay inhibidores de poderes de los mutantes que debemos evitar y comandantes que conviene priorizar a la hora de elegir a quién derrotar primero, introduciendo algunas decisiones sencillas a la hora de combatir. El factor curativo también está presente, ya que permite a Logan recuperarse en batalla, consumiendo la barra de Rabia.

Estos detalles le aportan realismo a Marvel’s Wolverine y logran mostrar las capacidades del personaje más allá de las cinemáticas, haciendo que jugar con Logan se sienta como nunca antes lo habíamos visto en un videojuego. Y ese es exactamente el principal atractivo de Wolverine, ya que las ejecuciones, las heridas y las animaciones consiguen que una combinación de botones sencilla, resulte en algo muy satisfactorio.

El problema aparece en la progresión de esa base. Las mejoras modifican muy poco el estilo de juego y la mayoría de enemigos no implican esforzarse mucho, pudiendo usar estrategias similares de combate durante todo el juego, incluso en un nivel de dificultad alto. 

No creo que Wolverine necesite combos complicados para justificar su propuesta. Su accesibilidad funciona, pero los enfrentamientos podrían exigir un mejor uso de las herramientas disponibles, especialmente después de varias horas, tal y como ocurre en los últimos juegos de God of War. 

Los jefes tampoco aprovechan ese potencial y esos sí que se sienten como machacabotones a sus puntos débiles. Hay pocos al principio y varios más pasada la mitad del juego, pero no creo que estén a la altura del Doctor Octopus o de Venom, aunque, repito, cinemáticamente está excelente. 

El combate sostiene la aventura por su fluidez y contundencia, aunque le falta crecer al mismo ritmo que el espectáculo.

El peso de ser guiado en todo momento 

Las persecuciones en motocicleta, las explosiones y las cinemáticas muestran a Insomniac en un terreno que domina. El estudio sabe utilizar los escenarios para construir grandes momentos de acción y eso queda demostrado. 

Personalmente disfruto mucho estas secuencias. Que un juego sea lineal no impide que sea emocionante, y Marvel’s Wolverine cumple lo que promete. La estructura lineal también le viene bien porque  estamos ante una campaña de entre 15 y 25 horas, según el ritmo de avance, y no necesita muchos añadidos ni un mapa lleno de actividades para sentirse completa.

Pero es aquí donde aparece el principal problema de su linealidad, y es que el juego nos guía de manera innecesaria.

Hay un rastro de olor que señala la dirección, las marcas de pintura indican por dónde Logan puede escalar o saltar y los compañeros nos recuerdan objetivos obvios. Esto es algo común en muchos juegos, pero el problema es que en la mayoría del juego solamente existe un camino y tantas indicaciones resultan excesivas.

De hecho, los caminos alternativos y secretos también están indicados con efectos de sonido o visuales. Esto no es casualidad, Insominac quiere que simplemente avances de manera lineal y que no explores en lo absoluto, para que te concentres en lo que realmente están haciendo, que es una aventura cinematográfica.

Los sentidos de Wolverine podrían servir para interpretar pistas, y no solamente para seguir una ruta obvia. Quizás se nos podría dar la posibilidad de desactivarlo o que no existieran estas ayudas en los modos de dificultad más altos,.

Porque no se nos debe olvidar que el juego está pensado para un público adulto, y como gamer adulto, me habría gustado tener más control sobre estas ayudas, especialmente en las dificultades más altas, para descubrir el recorrido por mi cuenta.

Viniendo de Spider-Man, hubiese sido increíble tener mapas un poco más grandes, con la libertad de escalar, saltar y explorar los secretos libremente. Algo así como en God of War, que también es un juego lineal y con un combate muy similar

Por otra parte, el sigilo permite variar cómo afrontamos ciertos niveles, pero tampoco desarrolla demasiado sus posibilidades y los puzzles son muy básicos. 

Aquí se siente lo conservador que es el diseño de Marvel’s Wolverine. La presentación de las capacidades de Logan es extraordinaria, aunque fuera del combate no podemos ponerlas a prueba en lo absoluto. 

Contenido más allá de la historia

Dejando todo lo anterior de lado, el juego cuenta con un modo Nuevo Juego+, el cual incorpora habilidades adicionales como incentivo para volver a jugar la aventura.

Los diferentes trajes y garras son solamente cosméticos, aunque reunir determinadas cantidades entrega mejoras de salud. También contamos con botellas de whisky para coleccionar y desafíos opcionales que deberemos encontrar en cada nivel.

Las pruebas por oleadas aprovechan el combate, mientras que los desafíos de plataformas dejan clarísimas las limitaciones de movimiento del juego, ya que simplemente consisten en correr hacia adelante y saltar.

Lo peor de estos desafíos son sus recompensas. Al completarlos, podremos acceder a registros de audio sobre el pasado de Logan, que no son más que un texto leído por el actor. 

Insomniac podría haber aprovechado esta información sobre el pasado de Logan para ofrecernos nuevas cinemáticas, o quizás heredar la naturaleza comiquera del personaje, para darnos viñetas sobre lo que nos están contando, algo así como las de Marvel Tokon. Pero no, es solo un texto con un audio que tampoco podemos seguir escuchando fuera de la habitación del desafío.

El sello de PlayStation se nota

Visualmente, Marvel’s Wolverine es una producción de primer nivel. Los rostros, las animaciones y la iluminación construyen una atmósfera acorde al personaje.

La ropa se desgarra, las heridas se regeneran y los objetos destruibles ayudan a potenciar el caos de las peleas. Las actuaciones completan una presentación que funciona tanto en conversaciones como en combate.

En PS5 Pro el juego funciona a 60 fps en el modo  Performance Pro con reconstrucción mediante PSSR y Fidelity Pro a 30 fps, que prioriza el detalle y el trazado de rayos. La respuesta háptica y los gatillos del DualSense también aportan, aunque sin resultar revolucionarios, como lo fueron en Ratchet & Clank: Rift Apart.

Hay mucho trabajo detrás de algunos aspectos del juego y creo que también merecen reconocimiento. Pero precisamente, debido a ese buen trabajo, se nota aún más dónde faltó más ambición.

¿Vale la pena?

Marvel’s Wolverine es una excelente aventura dentro de lo que propone: acción lineal, violencia, personajes bien interpretados y grandes secuencias cinematográficas. Para quienes disfrutamos este estilo, hay motivos suficientes para recomendarlo.

Pero aceptar y entretenerse con esta propuesta no significa ignorar las limitaciones. El combate podría evolucionar más, la exploración es mínima y el contenido más allá de la historia es bien escaso. Pedir eso no implica exigirle que se acerque a otro género ni a un mundo abierto.

También nos acostumbramos a que cada juego debe costar lo que cuestan actualmente. No creo que el valor de un juego dependa solamente de su duración, y el trabajo audiovisual es evidente, pero considerando el poco desarrollo que hay en varias mecánicas, yo esperaría una rebaja.

También creo que la reacción tan implacable por cierta parte de la comunidad va más allá de Marvel’s Wolverine. Lo veo como una acumulación de frustración con las últimas decisiones de Sony. El juego tiene problemas, pero también parece recibir el peso de la molestia anterior con Sony.

Puedo entender esa molestia y compartir parte de la crítica sin dejar de valorar lo que Insomniac consigue, una excelente aventura lineal, con la que te entretendrás bastante.

Me gusta esta forma de contar historias y quiero que PlayStation siga desarrollando aventuras así. Pero también espero que la próxima aventura de Logan evolucione en contenido y en forma, porque sabemos que Sony sabe cómo presentar sus juegos, pero me gustaría que asumiera más riesgos con lo que podemos hacer dentro de sus juegos, y no solamente con lo que nos muestra en pantalla.

Nota: 8/10