Cuando Nintendo anunció de sorpresa el regreso de Kirby Air Riders, muchos podrían haber pensado que se trataba de una simple reimaginación nostálgica de aquel juego de GameCube que a muchos maravilló hace 22 años.
Sin embargo, con el paso de los Directs dedicados, lo que se empezó a moldear en la Switch 2 fue mucho más que eso: se trata de un título que mezcla velocidad, caos y estrategia con un nivel de refinamiento que lo convierte en uno de los juegos más frescos y sorprendentes del catálogo actual.
Y es que su creador, Masahiro Sakurai –creador de Kirby y de Super Smash Bros.–, vuelve a dejar su huella en un proyecto que, como en 2003, rompe esquemas y se atreve a desafiar las convenciones del género de carreras.

Desde el primer momento, Kirby Air Riders deja claro que no quiere ser un Mario Kart pero Kirby. Aquí no hay copas, cilindradas ni progresión clásica. El juego apuesta por un gameplay donde los vehículos se mueven de forma automática hacia adelante, y el jugador interviene con un solo botón para frenar, cargar turbo o ejecutar drifts.
Esta simplicidad aparente esconde un nivel de exigencia sorprendente. Dominar el drift, aprovechar la aspiración de rivales y gestionar los ataques especiales requiere práctica y paciencia. Lo que empieza como un juego accesible para cualquiera, pronto revela un techo de habilidad altísimo, pensado para quienes disfrutan perfeccionando cada movimiento.
Modos de juego con mucha variedad
El título se organiza en cuatro modos principales que definen su identidad. Air Ride es la modalidad más tradicional, con carreras rápidas en circuitos tridimensionales que aprovechan la verticalidad y el planeo para diferenciarse de otros juegos del género. Los trazados nuevos son amplios y espectaculares, mientras que los clásicos de GameCube regresan con un lavado visual que, aunque más estrecho, aporta nostalgia.
Aquí cada vehículo y personaje tiene estadísticas únicas, lo que obliga a experimentar para encontrar la combinación ideal según el circuito. La sensación de velocidad es siempre intensa, pero la Switch 2 mantiene un rendimiento sólido a 60 fps incluso en los momentos más caóticos.
El modo Top Ride ofrece carreras vistas desde arriba, con estética de Micro Machines y controles que recuerdan a los juegos de arcade clásicos. Es frenético, breve y perfecto para partidas rápidas en multijugador. Aunque no aporta grandes novedades, funciona como un respiro frente al exceso de estímulos de los otros modos.
City Trial es el corazón de este caos: se trata de un mapa abierto donde los jugadores recolectan mejoras durante cinco minutos antes de enfrentarse en una prueba final. Aquí la imprevisibilidad manda: eventos aleatorios, vehículos legendarios y minijuegos finales que pueden favorecer o arruinar tu estrategia.
Es un modo divertido y explosivo, aunque a veces frustrante por el desbalance que generan las máquinas legendarias. Sin embargo, esa imprevisibilidad es parte de su encanto: nunca sabes si terminarás en una carrera, un combate aéreo o un desafío de resistencia.

Pero la verdadera joya está en Road Trip, el modo historia. Con una estructura de campaña que combina carreras, minijuegos y enfrentamientos contra jefes, ofrece una narrativa sorprendentemente oscura y elaborada para un título de Kirby.
Las decisiones del jugador abren caminos distintos, con escenarios que van desde ciudades futuristas hasta cavernas submarinas o cielos arcoíris. Esta variedad convierte cada recorrido en una experiencia distinta, casi roguelike, y asegura una rejugabilidad enorme. Además, las recompensas en forma de vehículos, personajes y mejoras hacen que cada partida tenga un sentido de progreso tangible.
Los controles son simples, pero a la vez muy profundos
El sistema de control es probablemente el aspecto más divisivo del juego. Para jugadores novatos, la idea de que el vehículo se mueva solo puede resultar confusa. Sin embargo, una vez que se domina el sistema de freno-turbo y las derivas, el juego se convierte en una danza de precisión.
Es un diseño que premia la práctica y que, como en Smash Bros., es fácil de aprender pero difícil de dominar. Esta filosofía se refleja en la curva de aprendizaje: accesible para partidas casuales, pero con suficiente profundidad para quienes buscan competir.
El freno no solo sirve para detenerse, sino que es la clave para cargar el turbo y ejecutar movimientos estratégicos. Saber cuándo frenar, cuándo soltar y cómo aprovechar la inercia del vehículo marca la diferencia entre un jugador promedio y uno experto.
Además, cada vehículo tiene su propio comportamiento: algunos son más pesados y requieren anticipación, mientras que otros son ligeros y permiten maniobras rápidas. Esta diversidad obliga a adaptarse constantemente y evita la monotonía.

Personalización y progresión
El sistema de desafíos y desbloqueos es otro elemento clave. Cada modo tiene su propio tablero de retos, que van desde objetivos simples como completar tres vueltas sin chocar contra muros, hasta pruebas específicas que requieren precisión y estrategia.
Cumplirlos desbloquea personajes, vehículos y opciones de personalización. Y aquí es donde Kirby Air Riders sorprende: la personalización de vehículos es tan extensa que recuerda a Forza Horizon, con colores, patrones, accesorios y hasta un mercado online donde los diseños pueden venderse y subir de precio según su popularidad. Es un nivel de detalle inesperado en un juego de este tipo, y añade una capa social que seguramente dará mucho que hablar.
Rendimiento y apartado técnico impecables
En lo técnico, el juego es impecable. La Switch 2 mantiene la fluidez en todo momento, incluso con explosiones, efectos de luz y decenas de elementos en pantalla. Los circuitos están llenos de detalles, las animaciones de los personajes son cuidadas y la dirección artística conserva el encanto colorido de Kirby sin perder espectacularidad.
El sonido acompaña con melodías alegres y remixes de clásicos, mientras que el doblaje y los efectos refuerzan la sensación de caos divertido. Los tiempos de carga son algo más largos de lo esperado, pero no afectan la experiencia general.
Visualmente, el juego aprovecha las capacidades de la Switch 2 para ofrecer escenarios amplios, detallados y llenos de vida. Los efectos de luz, las partículas y las animaciones de los ataques especiales están cuidados al milímetro, y el diseño artístico mantiene la coherencia con el universo de Kirby sin caer en la repetición.
Cada región tiene su propia identidad, y recorrerlas en medio del conflicto aporta una sensación de escala épica que refuerza el peso de la historia.

Multijugador
El multijugador es otro de los pilares del juego. Tanto en local como en línea, las partidas se convierten en un festival de caos y risas. La estabilidad de la conexión es buena, y el matchmaking permite encontrar rivales rápidamente.
Además, el sistema de ligas y rankings añade un componente competitivo que motiva a mejorar. La posibilidad de compartir diseños de vehículos y participar en eventos comunitarios refuerza la sensación de pertenencia y convierte al juego en una experiencia social.
Conclusión
En definitiva, Kirby Air Riders es un juego que mezcla lo mejor del caos arcade con una estructura sorprendentemente rica en contenido. No es un título que busque complacer a todos: su naturaleza híbrida entre carreras, party game y acción lo hace difícil de encasillar. Pero esa misma indefinición es su mayor virtud.
Es un juego que apuesta por la diversión inmediata, por la rejugabilidad infinita y por un sistema de progresión que engancha. Puede frustrar en algunos momentos, especialmente en City Trial, pero compensa con Road Trip y con la sensación constante de estar desbloqueando algo nuevo.
Nintendo y Sakurai han logrado lo impensado: rescatar un spin-off olvidado y convertirlo en uno de los títulos más frescos y adictivos de la Switch 2. Con su mezcla de velocidad, caos y estrategia, Kirby Air Riders no solo es un regreso, sino una declaración de intenciones: que los juegos de carreras pueden ser mucho más que circuitos y copas.
Aquí, cada partida es distinta, cada vehículo tiene personalidad y cada jugador encuentra su propio camino.
Kirby Air Riders está disponible en la Nintendo eShop con un precio de CLP $82.990.

