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Review Google Fitbit Air

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Desde la adquisición de Fitbit, Google ha estado intentando construir una plataforma de salud cada vez más completa y cercana a su propia filosofía de diseño. Google Health es uno de los pasos más importantes de esa transición, aunque sigue resultando curioso que desaparezca Fitbit como aplicación, pero los productos lo mantengan.

El Google Fitbit Air, a diferencia de un smartwatch tradicional, no posee una pantalla que robe protagonismo ni decenas de aplicaciones que distraigan. Todo gira en torno al monitoreo continuo de la salud, el sueño y la actividad física, en un formato discreto pensado para ser usado las 24 horas del día.

Después de varias semanas de uso, su comodidad y la integración con Google Health me parecen sus mayores aciertos. Sin embargo, también queda claro que quienes vivimos en Chile no estamos recibiendo la experiencia completa que la compañía propone para este dispositivo.

La ausencia del Coach de Google Health es una limitación importante, especialmente porque parte de la nueva propuesta de Google gira en torno a esta herramienta. Pero, a pesar de eso, el Fitbit Air tiene bastante que ofrecer.

Un diseño minimalista que prioriza la comodidad

Lo primero que llama la atención del Fitbit Air es lo poco que se siente en la muñeca. El dispositivo cuenta con un diseño extremadamente simple, siendo un pequeño aparato de plástico sin pantalla que cuenta con los sensores ópticos necesarios para registrar toda la información relacionada con frecuencia cardíaca, actividad física y recuperación.

Su tamaño es tan pequeño y el peso es tan liviano que hacen que sea fácil olvidar que lo llevas puesto, algo especialmente importante en un producto diseñado para utilizarse durante el día y la noche.

Durante los meses que llevo usándolo, la comodidad del Fitbit Air ha sido uno de los principales puntos positivos. Jamás he sentido la necesidad de quitármelo; ya sea trabajando, entrenando o durmiendo, nunca me resultó incómodo ni invasivo.

Google también diseñó un sistema bastante práctico para intercambiar correas. El módulo central puede retirarse fácilmente aplicando una pequeña presión en la parte superior, permitiendo cambiar de estilo o material en pocos segundos.

El reloj viene de fábrica en cuatro colores con su correa llamada Performance Loop, la cual es mi favorita, siendo súper cómoda y estilosa. La correa es exactamente igual a la correa del mismo nombre disponible para el Pixel Watch y resulta ideal para el uso diario y para dormir.

En mi caso, para el día a día y el gimnasio, utilizo la correa de tela, mientras que, cuando hago deportes de contacto, en los que transpiro mucho, utilizo la Active Band, que cuenta con un material plástico que soporta mejor el sudor y resulta más fácil de limpiar y secar.

Por otro lado, existen dos versiones especiales del dispositivo: una en colaboración con Stephen Curry, que posee la misma tela de la Performance Loop, pero con una mejor resistencia a la transpiración gracias a un revestimiento plástico en la parte interior, así como una versión en colaboración con Pokémon Sleep, que viene en color morado.

Google Health es el verdadero protagonista del Fitbit Air

Más allá del hardware, buena parte de la experiencia del Fitbit Air está en Google Health, la aplicación que reemplaza a Fitbit y reúne la información de actividad física, sueño y recuperación. La aplicación se ha convertido en uno de los puntos más sólidos de la experiencia con el Air, pero eso no significa que todos los cambios sean positivos.

La interfaz es limpia y fácil de navegar, pero creo que la pestaña “Hoy” esconde las estadísticas más de lo que estaba acostumbrado con la antigua Fitbit. Las principales aparecen en la parte superior a modo de pequeños widgets y debemos deslizar varias veces para verlas todas. Abajo de esa información se muestran las actividades y mediciones de sueño de los últimos días.

Si bien la información se muestra de manera clara dentro de cada pequeño widget, sería bueno tener acceso a la información completa sin realizar varios swipes. La información de las métricas de sueño, actividad física, recuperación y salud cardiovascular, y todo lo demás, no se muestra en la pantalla principal como antes. Igual es cosa de costumbre; puede que haya gente que prefiera esto a la aplicación de antes.

También, en medio de este rediseño, se ha perdido una función que para muchos es muy importante: la capacidad de compartir tus sesiones de ejercicio en redes sociales. Y la verdad es que no logro entender que meses después de la actualización, siga sin estar disponible. Al deportista le gusta presumir que hace deporte.

Otro aspecto muy positivo es la capacidad de Google Health para integrarse con otros dispositivos y servicios. La plataforma no intenta imponer al Fitbit Air como única fuente de información, sino que actúa como un centro de datos inteligente que captura la información de otros servicios.

Por ejemplo, si utilizas un reloj Garmin para registrar actividades con GPS u otras plataformas de sueño, como el Oura Ring, la aplicación puede priorizar automáticamente la información proveniente de estos dispositivos cuando considera que ofrecen datos más precisos para determinadas métricas.

Esta filosofía de ecosistema abierto (que, por cierto, también caracteriza a Android) termina siendo uno de los puntos más atractivos de la propuesta de Google, especialmente para usuarios que ya cuentan con otros dispositivos enfocados en salud y quieren utilizar el Fitbit Air en determinadas ocasiones.

En mi caso, utilizo un Pixel Watch y no hay ningún problema con utilizarlos al mismo tiempo o intercambiarlos para determinadas actividades. Por ejemplo, cuando juego fútbol uso el Fitbit Air y cuando salgo en bicicleta prefiero ponerme el reloj. La aplicación se encarga de organizar la actividad registrada, sin que tenga que revisar todo en plataformas distintas.

El Coach no está disponible en Chile ni Sudamérica

El Coach de Google Health resume a la perfección la visión que tiene la empresa para sus productos, utilizando Gemini para intentar facilitarnos la vida con funciones útiles.

La propuesta es utilizar la información de actividad, sueño y recuperación, junto con tus objetivos personales, para entregar recomendaciones que te ayuden a mejorar tus hábitos y entrenamientos. Es decir, que la aplicación no se limite a mostrar estadísticas, sino que también te ayude a entender qué hacer con ellas.

Eso es precisamente lo que más me interesa de esta herramienta. Tener muchos datos disponibles es útil, pero recibir orientación a partir de esa información podría darle bastante más sentido al monitoreo diario. Pero también puede resultar súper útil para llevar el conteo de tu consumo de calorías: al simplemente decirle que te comiste un determinado tipo de alimento, el Coach puede buscar en internet la tabla nutricional de dicho alimento y actualizar tu información automáticamente.

¡Pero qué importa! Lamentablemente, al momento de escribir este review, Google Health Premium no puede contratarse oficialmente en Chile, a pesar de que Fitbit Premium sí estaba disponible antes de la renovación. Por lo tanto, el Coach con IA queda fuera de la experiencia que podemos utilizar oficialmente en nuestro país.

No pude probar esta función, así que su utilidad real quedará pendiente. Lo que sí puedo decir es que la ausencia de esta función termina afectando a la propuesta del producto, y creo que es una limitación importante considerando el protagonismo que Google le ha dado en donde sí se vende.

De hecho, esto me hizo dudar de escribir el review, ya que estamos analizando un producto que no llega oficialmente a nuestro mercado y que, si lo importas, tampoco te permite acceder a todas sus funciones.

Sin Premium, el Fitbit Air permite registrar actividad física, consultar las métricas de sueño y revisar información sobre frecuencia cardíaca y recuperación, lo que sigue siendo súper útil al ofrecer mediciones confiables y completas.

Métricas consistentes y una rápida curva de aprendizaje

Como ocurre con la mayoría de los dispositivos enfocados en salud, el Fitbit Air se toma un tiempo para conocer al usuario. Son siete días de uso continuo para completar el proceso inicial de calibración, en el que Google Health aprende de los patrones del usuario respecto a la frecuencia cardíaca, actividad física, descanso y recuperación para comenzar a generar métricas personalizadas.

Las mediciones de frecuencia cardíaca son confiables durante entrenamientos, actividades cotidianas y períodos de descanso, y se sincronizan en tiempo real con la aplicación. En la práctica, el dispositivo entrega datos suficientemente precisos para que los usuarios entiendan mejor su estado físico y sus niveles de recuperación.

El cálculo de calorías quemadas también se comporta de forma razonable, aunque, siendo usuario hace años de Fitbit, siento que es un poco generoso con el consumo de calorías en caminatas.

Por ejemplo, de acuerdo al dispositivo, realizando una clase de fútbol en la que me muevo constantemente, pero no subo a zonas 4 o 5 de ritmo cardíaco, el dispositivo ha registrado un gasto calórico de 660 cal, mientras que, un rato después, la medición de un partido de fútbol competitivo ha registrado un gasto calórico de 561 cal. Esto para mí no tiene sentido, sobre todo si vemos el resto de la información registrada, en donde prácticamente cada estadística es superior en el fútbol.

No es un problema grave, pero demuestra que todavía existe margen de mejora en los algoritmos de detección automática.

Por otro lado, la forma en la que se presenta la información es muy buena. La métrica denominada Carga Cardiovascular busca medir cuánto tiempo y con qué intensidad el usuario mantiene su frecuencia cardíaca por encima de los niveles habituales. El sistema establece objetivos semanales personalizados que ayudan a entender mejor el equilibrio entre esfuerzo y recuperación.

A esto se suma una excelente pantalla de resumen de entrenamiento, probablemente una de las mejores que hemos visto en este tipo de dispositivos. La información está organizada de forma clara y las conclusiones relevantes aparecen destacadas desde el primer momento, evitando que el usuario tenga que navegar entre múltiples menús para interpretar sus resultados.

El día a día con el Fitbit Air

Google promete hasta siete días de autonomía con una sola carga. Pero la verdad es que esa cifra va a depender de si inicias la medición de actividad a través de la app para cada una de tus sesiones. En el uso real, la cifra se acerca más a los cinco o seis días.

Y la verdad es que es una duración más que suficiente para la mayoría de los usuarios. Es verdad que hay relojes que cuentan con incluso tres semanas de batería, pero no le veo sentido a tener un exceso de autonomía si la pulsera igual te la tienes que quitar para una ducha y es el momento preciso para cargarla, por ejemplo.

La carga es súper rápida y en ningún momento he tenido problemas de batería. Además, con solo cinco minutos conectado, el Fitbit Air te da cerca de un día adicional de autonomía.

La única función externa a la medición de actividad consiste en la posibilidad de establecer alarmas silenciosas mediante vibración. El motor háptico ofrece una respuesta agradable, con buena intensidad, pero poco ruido, permitiendo despertar sin sonidos de alarmas. Para cancelarla, debemos hacer un doble toque en la pulsera.

Sin embargo, yo soy de esas personas que posponen la alarma un par de veces antes de levantarse y el Fitbit Air no tiene la posibilidad de posponerla, a menos que la dejemos vibrando durante un rato, lo que he terminado odiando porque me obliga a despertar.

Lo bueno es que, a diferencia del Pixel Watch, el Fitbit Air funciona tanto con Android como con iPhone, algo fundamental para una plataforma que busca llegar a la mayor cantidad posible de usuarios.

¿Vale la pena?

El Fitbit Air demuestra que Google tiene una visión muy clara sobre hacia dónde quiere llevar su propuesta de salud y, al igual que todos los productos de la compañía, hoy en día está muy ligado a la IA y a cómo esta puede manejar nuestras estadísticas para ayudarnos a mejorar.

Su diseño es extremadamente cómodo. La calidad de sus mediciones, la integración con múltiples dispositivos y la solidez de Google Health lo convierten en uno de los wearables más interesantes que hemos visto recientemente. Sobre todo para aquellos que simplemente no quieren usar un smartwatch, ya sea porque se distraen o porque quieren llevar un reloj tradicional.

Y, a diferencia de sus competidores, logra ofrecer una experiencia completa de monitoreo sin obligar al usuario a depender de una suscripción, como lo hace Whoop.

Sin embargo, es imposible ignorar la realidad del mercado chileno y del resto de Sudamérica. La ausencia de Google Health Premium no nos permite acceder al AI Coach, que es precisamente una de las funciones más diferenciadoras de toda la propuesta.

Aun así, Fitbit Air sigue siendo una excelente herramienta para quienes buscan entender mejor su sueño, recuperación y actividad física diaria. Simplemente hay que tener claro que, por ahora, estamos frente a un producto que no ofrece todo el potencial que debería en nuestro territorio.