Review Apple Studio Display

Desde que se lanzó el XDR Display de Apple, éramos muchos los que esperábamos una opción que siguiera esos mismos pasos pero a un menor valor. Dado eso, los de Cupertino efectivamente escucharon a los fanáticos de la marca y lanzaron el Studio Display, que es considerablemente más barato.

Este monitor tiene muchas diferencias respecto del antes mencionado. Tuvimos la oportunidad de probarlo extensivamente y estamos listos para contarles todo en el máximo detalle. Vamos con el review.

Un diseño hermoso y contundente

A nivel de diseño creo que hay muy pocos punto donde criticarlo. Nos encontramos con un bloque de 27 pulgadas, en cuerpo de aluminio, con una forma bien cuadrada y minimalista. De frente, los bordes creo que son lo suficientemente pequeños para sentirse moderno, aunque todavía hay opciones en el mercado que los achican aún más. En este caso particular se entiende la decisión, dado que en la parte superior se incorpora una cámara Full HD, de la cual hablaremos más adelante.

En la parte trasera encontramos un diseño igual de simple. El cable de poder viene incrustado en la pantalla y no se puede sacar, lo que parece un tanto curioso. Eso sí, para efectos prácticos, la verdad es que tampoco creo que estemos moviendo un monitor de ese tamaño para un lado y para otro muy frecuentemente como para que se transforme en un problema.

También encontraremos un puerto Thunderbolt 3 (que entrega hasta 96W de carga si lo quieres conectar a un Macbook) y tres puertos USB-C. Si bien la posición no es la más idónea, realmente se agradece que sean varios, ya que facilita muchísimo la conexión directa de algunos accesorios. Aparte de lo mencionado, no hay absolutamente nada más, ni botones físicos ni nada por el estilo. Yo soy un gran fan de este tipo de diseños, así que en este apartado 9 de 10 puntos para mí.

Un muy buen soporte, pero con una extraña estrategia

¿Por qué digo 9 de 10? Principalmente por el soporte. No me malinterpreten, no es un mal soporte (y viene incluido, que ya es una mejora respecto del XDR Display), de hecho, es excelente. Es bueno y sólido, no permitiendo casi ningún movimiento indeseado. El gran problema es que el modelo base —que cuesta CLP 1.799.990– no tiene regulación en altura, solo en inclinación.

Si quieres regular la altura, tendrás que pagar cerca de 500 mil pesos adicionales. Sí, solo por moverlo hacia arriba o hacia abajo. Esto para mí es un de los puntos más importantes, porque limita muchísimo el como poder utilizar el monitor. Para ser justos, la altura estándar calzó perfecto con lo que yo necesitaba, pero podría no ser tan perfecta para otra persona.

Hay una tercera opción en que puedes solicitar el monitor con soporte VESA. En esta opción viene sin soporte y curiosamente cuesta lo mismo que la versión con ajuste de inclinación.

El mejor panel IPS que haya probado

La versión que probamos es la de cristal estándar (también hay una opción mate que evitará de mejor forma el reflejo de la luz). Tal como comentábamos al principio, nos encontramos con un panel de 27 pulgadas LCD IPS con resolución 5K, con una densidad de 218 ppi.

Apple tiene algo muy distintivo en sus pantallas, que es su calibración de los colores. En este caso encontramos una gama de color P3 con una calibración exquisita, realmente destacando por sobre otros monitores. En mi día a día uso el monitor LG 27UN850, que es 4K y la verdad es que es un muy buen monitor. Pues bien, usándolos lado a lado realmente parece que estuvieran a años luz de distancia.

Aparte de en la calibración de colores, donde más se nota la diferencia es en el brillo máximo. El LG tiene un máximo de 350 nits (400 con HDR), ya la diferencia es increíble. Trabajando con contenido multimedia es muy notorio y se agradece tener esa cuota extra de luminosidad.

Studio Display recibiendo directo la luz del sol

Creo que es seguro decir que este es, con mucha diferencia, el menor panel IPS que alguna vez haya probado. Eso sí, también es seguro decir, que es por lejos el más caro que alguna vez haya probado.

A13 Bionic en su interior, con justificación

En el interior del Studio Display encontraremos un procesador A13 Bionic. Esta decisión de Apple se debe a que, en efecto, el monitor tiene varias funciones bastante inteligentes que necesitan esa capacidad de procesamiento.

Partiendo por lo más básico, el monitor tiene control de brillo automático. Creía que esto sería algo que no agradecería tanto, pero en la práctica hace una diferencia tremenda, sobretodo en estos días en que se nubla y se despeja constantemente. Esta característica funciona igual de bien que en el teléfono, con la misma velocidad y exactitud.

Otras de las razones es porque tiene que manejar la cámara de 12MP que viene incluida en el monitor. Aquí Apple también incluyó Center Stage, función que permite que la cámara —literalmente— nos siga a donde nos movamos y nos mantenga siempre centrados. Esto también funciona excelente y muy rápido. El único problema es que no es compatible con todos los software y, en mi caso, no lo he podido utilizar con Google Meet.

Y ya que estamos hablando de la cámara: cuando recién lo instalé, la calidad de la cámara era malísima. Eso sí, reaccionaron rápido y a través de una actualización del firmware del monitor (porque se actualiza aparte del sistema operativo) mejoró muchísimo. Sigue sin ser excelente, pero al menos ahora es bastante decente.

Así se ve actualmente la cámara del Studio Display

Otras de las funciones de las que soy fan en el teléfono y que agradezco tener también en el monitor es TrueTone. La verdad es que yo prefiero mil veces tenerlo activado, siento que alivia mucho la vista que el panel se encargue de hacer la corrección del color y no nuestros ojos.

Ah, y como si esto fuera poco, también el monitor incluye parlantes estéreo, que son por lejos los mejores parlantes que he escuchado en un monitor. No creo que sean lo suficientemente buenos para reemplazar a un par de buenos parlantes dedicados, pero sin duda que te sacarán del apuro si es que no los tienes.

Conclusiones

Ya, hasta ahora yo creo que ha quedado súper claro que, en general, este monitor me encantó. Pero la pregunta del millón es: ¿vale la pena? Y es acá donde la respuesta se vuelve extremadamente complicada. Personalmente creo que este monitor no está pensado para el usuario común y corriente, pero sí creo que puede ser un muy buen complemente para alguien que trabaja día a día en edición de videos o imágenes.

El único tema, es que si comparamos este panel con el de un Macbook Pro de 14” o el nuevo de 16”, se notará mucho la diferencia entre los MiniLED de los portátiles versus el IPS del Studio Display. Ahora, si tienes un Macbook Pro de alguna generación anterior o un Mac Mini o Studio, entonces puede que encontremos en este panel un excelente aliado.

A fin de cuentas, creo que es muy parecido a todo lo que ofrece Apple: más caro, pero que se complementa de manera perfecta con todo el ecosistema, y eso es algo que de frentón otras marcas no pueden ofrecer. Es caro, sí, pero sin duda que si lo compras vivirás una excelente experiencia con él.