Sony estaría estudiando una estrategia concreta para que el PlayStation 6 llegue al mercado con un precio más accesible que su predecesor. Y es que según rumores recogidos por Notebookcheck, la compañía japonesa apostará por incluir un SSD de 1 TB como almacenamiento estándar, renunciando a capacidades mayores que encarecerían el hardware. La clave del ahorro no estaría solo en el chip de almacenamiento, sino también en una reducción deliberada del tamaño de los juegos.
Ambas decisiones estarían interconectadas y formarían parte de una hoja de ruta diseñada para no repetir el golpe de precio que recibió el PS5 en su lanzamiento.
Cuando el PlayStation 5 llegó al mercado en 2020, su precio de $499 dólares generó controversia. La versión Digital Edition partía en $399 dólares, pero igualmente superaba las expectativas de muchos consumidores. El PS5 Pro, lanzado a fines de 2024, fue aún más polémico al llegar a $699 dólares sin lectora de disco.
Sony es consciente de que una consola cara en el lanzamiento puede frenar la adopción masiva. El PS6 tendría que encontrar un punto de equilibrio entre potencia y precio razonable.

La reducción del tamaño de los juegos es uno de los elementos más interesantes del rumor. Los títulos de PS5 han alcanzado proporciones descomunales: juegos como Call of Duty superan los 200 GB, y varios exclusivos de Sony rondan los 50 a 100 GB.
Si Sony impulsa tecnologías de compresión más avanzadas y trabaja con los estudios para reducir esos archivos, el SSD de 1 TB alcanzaría para almacenar una cantidad razonable de títulos sin necesidad de ampliar constantemente el almacenamiento interno.
En el plano técnico, el PlayStation 6 estaría desarrollado en conjunto con AMD, siguiendo la misma arquitectura de colaboración que dio vida al PS5. Se espera que el procesador sea una APU personalizada con arquitectura Zen 6 y gráficos RDNA 5, capaz de manejar resolución 8K nativa y trazado de rayos en tiempo real de forma más eficiente. La memoria RAM apuntaría a 24 GB de GDDR7, con velocidades de transferencia que superarían ampliamente al modelo actual.
La estrategia de precio también tendría implicancias directas para los desarrolladores. Si Sony establece como estándar juegos más compactos para el PS6, los estudios tendrán que adaptar sus pipelines de desarrollo, priorizando la eficiencia sobre la cantidad de assets sin comprimir. Esto podría acelerar además los tiempos de carga, uno de los puntos fuertes del PS5 gracias a su SSD NVMe de alta velocidad. La retrocompatibilidad con el catálogo de PS5 también estaría confirmada para el nuevo sistema.
De esta forma, Sony plantea una aproximación más pragmática al lanzamiento del PlayStation 6: un SSD de 1 TB como base, juegos diseñados para ocupar menos espacio y una estrategia de precio pensada para no repetir las críticas del PS5 Pro, manteniendo al mismo tiempo un salto tecnológico real en potencia gráfica, velocidad y capacidad de procesamiento que justifique la nueva generación.

