En la primera parte de esta entrevista, Danilo Muza, Master Trainer de TVs en Samsung Chile, explicó cómo Micro RGB modifica la arquitectura de retroiluminación del televisor mediante emisores rojos, verdes y azules de tamaño micrométrico. Esa primera entrega estuvo concentrada en la construcción del panel, el control de las zonas de iluminación, el brillo, el contraste, la cobertura de color y las diferencias frente a tecnologías como Mini LED y OLED.
En esta segunda parte, la conversación se mueve desde la estructura física del panel hacia el procesamiento que permite administrarlo. Muza aborda el funcionamiento del Micro RGB AI Engine, la integración de SmartThings y Vision AI Companion, la seguridad mediante Knox, el rendimiento en videojuegos, las actualizaciones de software, el audio y el sistema de atención técnica.
El Micro RGB AI Engine debe controlar rojo, verde y azul de manera independiente
El procesamiento de un televisor con retroiluminación blanca consiste principalmente en determinar cuánto debe iluminarse o atenuarse cada zona del panel. El procesador administra la intensidad lumínica de esas áreas para adaptar la imagen al contenido que aparece en pantalla.
“Ese fue otro gran desafío […] En un sistema con luz blanca en la parte posterior, el procesador debe gestionar cuánta luz blanca se enciende y cuánta se atenúa en cada zona. En ese caso, el control se basa principalmente en administrar niveles de brillo”.
La arquitectura Micro RGB incorpora una dificultad adicional. Cada emisor trabaja con componentes rojos, verdes y azules que deben administrarse de forma separada. El procesador ya no controla solamente la intensidad de una fuente blanca, sino el comportamiento de tres canales de color dentro de cada zona de iluminación.
“Con Micro RGB, el escenario cambia porque cada micro LED tiene tres colores: rojo, verde y azul. Cada color se gestiona de manera individual. No se trata de encender o apagar los tres colores al mismo tiempo, como ocurría con una fuente de luz blanca, sino de controlar rojo, verde y azul por separado”.

Eso obliga al motor de procesamiento a coordinar simultáneamente los niveles de brillo y color que forman cada imagen. La administración de la retroiluminación se vuelve más compleja, porque cualquier ajuste debe mantener el equilibrio entre los tres componentes.
“Por eso, el Micro RGB AI Engine no maneja solamente una banda de brillo. Debe realizar ese trabajo multiplicado por tres, gestionando cada canal de color de forma independiente. Es un proceso más complejo, porque requiere coordinar simultáneamente el comportamiento de los tres colores”.
Durante la conversación, Muza describió el Micro RGB AI Engine como un procesador de 111 bits, una cifra utilizada para dimensionar la capacidad de procesamiento necesaria para controlar el sistema.
“El procesador Micro RGB AI Engine es presentado como un procesador de 111 bits. Según lo explicado, esto le entrega una capacidad de manejo muy alta frente a procesadores tradicionales de menor capacidad”.
El televisor pasa desde la reproducción de imagen hacia un centro conectado
El procesador no se limita al control de la retroiluminación. La propuesta de Samsung considera al televisor como un dispositivo conectado que integra entretenimiento, automatización del hogar y servicios basados en inteligencia artificial.
“Además de la parte visual, el televisor incorpora otras tecnologías porque hoy una pantalla no se limita solo a mostrar imagen. Un televisor funciona como un centro de entretenimiento y también como un punto de integración con otros dispositivos del hogar”.
Dentro de esa estructura aparece SmartThings como plataforma de conexión con otros equipos compatibles. A esto se suma Vision AI Companion, el sistema con el que Samsung busca incorporar consultas contextuales y recomendaciones directamente en la pantalla.
“En esa línea, el equipo incorpora SmartThings dentro de su núcleo, como ocurre con gran parte de los televisores Samsung. Además, suma un nuevo software llamado Vision AI Companion”.
Vision AI Companion permite consultar información sin abandonar el contenido en los TVs con Micro RGB
Vision AI Companion está pensado para responder preguntas relacionadas con lo que el usuario está viendo. La función busca evitar que la persona tenga que interrumpir el contenido, cambiar de aplicación o recurrir a otro dispositivo para encontrar información complementaria.
Muza utiliza como ejemplo un programa de televisión en el que aparece una receta. Aunque la lista de ingredientes deje de mostrarse, el usuario puede solicitarla mediante el control remoto.
“Vision AI Companion permite interactuar con el televisor sin dejar de ver el contenido principal. Por ejemplo, si una persona está viendo un programa de televisión donde se muestra una receta, puede pedirle al televisor que entregue esa información aunque el recuadro con los ingredientes ya haya desaparecido de pantalla”.

La respuesta se integra dentro de la interfaz del televisor. La imagen principal se reorganiza para dejar espacio a la información solicitada, junto con recomendaciones o contenidos vinculados.
“En ese caso, la imagen se desplaza hacia un lado y aparecen la receta, recomendaciones y videos asociados con variaciones o información complementaria. La idea es que el usuario pueda seguir viendo el programa mientras consulta información relacionada con lo que aparece en pantalla”.
El mismo sistema puede aplicarse a transmisiones deportivas. Durante un partido, el usuario puede consultar resultados anteriores, estadísticas o información histórica de los equipos sin salir de la señal que está viendo.
“También puede aplicarse a deportes. Si una persona está viendo un partido, puede preguntar cuántas veces un equipo le ha ganado a otro, cuántos goles hubo o cuáles fueron los resultados anteriores. El televisor puede mostrar esa información y, además, desplegar videos o resúmenes relacionados con esos encuentros”.
La intención es reducir la dependencia del teléfono como segunda pantalla. Las consultas que habitualmente se realizan desde un dispositivo móvil pasan a integrarse en la experiencia del televisor.
“La lógica es reemplazar parte de la segunda pantalla. Hoy muchas personas ven televisión con el teléfono en la mano porque consultan información mientras miran contenido. Con Vision AI Companion, esa interacción se traslada al televisor: el usuario toma el control remoto, pregunta y recibe la respuesta en pantalla”.
Un mismo procesador coordina imagen, audio y funcionamiento general
Las funciones de IA no operan como un sistema completamente separado del procesamiento audiovisual. De acuerdo con Muza, el mismo procesador participa en la gestión de la imagen, el audio y la operación general del televisor.
“Sí, lo gestiona el mismo procesador. El procesador se encarga de las funciones de imagen, de audio y también de la operación general del producto”.
Esta combinación permite describir al sistema como multimodal, porque procesa distintos tipos de información y coordina funciones que van más allá del tratamiento visual.
“Sí, porque concentra distintas funciones. El procesador no solo trabaja sobre la imagen, sino que también participa en otras capacidades del televisor”.
Los TVs Micro RGB con 165 Hz puende permiten jugar videojuegos
En videojuegos, los televisores Micro RGB pueden alcanzar una tasa de refresco de hasta 165 Hz. Esa cifra supera los 120 Hz que pueden entregar las consolas actuales en juegos compatibles.
“Estos televisores tienen capacidades pensadas para el modo juego y pueden alcanzar hasta 165 Hz. Esa cifra está por encima de lo que ofrecen las consolas actuales, que llegan a 120 Hz”.
Para un usuario que juega principalmente en consola, la capacidad del panel supera lo que el dispositivo puede entregar. El margen adicional está orientado principalmente a computadores capaces de generar tasas de cuadros más elevadas.
“Para un jugador casual de consola, que representa la mayoría de los usuarios, el televisor queda sobredimensionado respecto de las necesidades de la consola. Los 165 Hz apuntan más bien a jugadores exigentes o profesionales, especialmente quienes utilizan computadores con tarjetas de video de alto rendimiento”.
La compatibilidad con VRR permite ajustar la frecuencia de actualización del panel a la cantidad de cuadros que produce la tarjeta gráfica, reduciendo problemas derivados de una desincronización entre ambas partes.
“En ese escenario, el televisor puede responder a las exigencias de una tarjeta de video potente y trabajar hasta 165 Hz, siempre con VRR para mantener una tasa de refresco variable”.
Knox protege mediante barreras de software y hardware
Al funcionar como un dispositivo conectado, el televisor puede almacenar cuentas, credenciales y otros datos asociados a servicios digitales. Por esa razón, la seguridad pasa a formar parte de la plataforma y no solamente de las aplicaciones instaladas.
Samsung mantiene en estos televisores la protección de Knox, junto con la certificación Common Criteria mencionada por Muza durante la entrevista.
“En este caso se mantiene lo que Samsung ya venía trabajando con Knox. Knox es una parte importante de los televisores porque aborda la seguridad del dispositivo. Samsung cuenta con certificación Common Criteria en materia de seguridad para televisores”.
El riesgo no depende únicamente de que alguien tenga acceso físico al televisor. Un dispositivo conectado también puede convertirse en un punto de entrada si su software o hardware no cuenta con protección suficiente.
“Aunque muchas personas podrían pensar que un televisor no está expuesto a riesgos de seguridad, el equipo puede contener información del usuario, como cuentas, nombres de usuario y claves asociadas a servicios. Si un sistema de televisión no tiene suficiente protección, eventualmente alguien podría intentar ingresar por una puerta trasera y acceder a datos almacenados en el dispositivo”.
Knox busca separar y proteger esa información mediante cifrado y barreras aplicadas en distintos niveles. Incluso si alguien consiguiera vulnerar una capa del dispositivo, los datos no deberían aparecer almacenados como texto directamente legible.
“La función de Knox es establecer barreras de software y hardware. La información del usuario se almacena en el televisor, pero se mantiene encriptada. No queda guardada como texto legible, sino como código cifrado. Por eso, incluso si alguien lograra vulnerar una capa de hardware y llegar al interior del procesador, no encontraría información útil o directamente legible”.
La vida útil del panel se separa del ciclo de las aplicaciones
En materia de durabilidad, Muza distingue entre el funcionamiento físico de los LEDs y la vigencia de las aplicaciones instaladas en el televisor. Los componentes de iluminación pueden mantenerse operativos durante un periodo prolongado, aunque los servicios digitales evolucionen con mayor rapidez.
“Es un sistema basado en LEDs, y los LEDs tienen una durabilidad muy alta. Un LED puede alcanzar fácilmente 100.000 horas de uso, lo que representa un periodo muy extenso de funcionamiento”.

Samsung acompaña esa vida útil con una política de siete años de actualizaciones. Durante ese periodo, el sistema operativo y el firmware pueden recibir mejoras, correcciones y nuevas versiones compatibles con el televisor.
“La experiencia con televisores LED demuestra que pueden mantenerse operativos durante muchos años. Además, estos televisores cuentan con 7 años de actualizaciones gratuitas, porque el firmware se va renovando cada año dentro del periodo que asegura Samsung”.
El fin de ese periodo no significa que el panel deje de funcionar. La diferencia es que algunas aplicaciones pueden perder compatibilidad a medida que sus requisitos técnicos cambien.
“Después de ese tiempo, el televisor seguirá funcionando y podrá seguir mostrando contenido. Es probable que, con el paso de 7, 8 o 10 años, algunas aplicaciones ya no corran porque la tecnología sigue avanzando. Eso no significa que el televisor deje de entregar una buena calidad de imagen. Lo más probable es que, después de varios años, pase a utilizarse en otro lugar de la casa, en una segunda habitación o en otro espacio”.
El grosor del televisor limita físicamente la reproducción de bajas frecuencias
El sistema de audio integrado considera una configuración de 6.2.2 canales y dos subwoofers posteriores. Sin embargo, el grosor del televisor impone límites físicos sobre el tamaño de los componentes que pueden incorporarse.
“En términos generales, ya se abordaron los puntos principales. Como recomendación, aunque este televisor incorpora un sistema de audio 6.2.2 canales, con dos subwoofers en la parte posterior, sigue siendo un equipo muy delgado, de alrededor de un centímetro y medio de grosor”.
Las bajas frecuencias requieren mover una mayor cantidad de aire, algo difícil de conseguir con diafragmas pequeños dentro de un cuerpo delgado. Por esa razón, un sistema de audio externo sigue siendo recomendable para una experiencia de cine en casa con mayor impacto.
“Por eso, al armar una experiencia de cine en casa, lo más probable es que siga siendo necesario un sistema de audio complementario. En especial, para las bajas frecuencias, porque esa sensación de potencia sonora requiere mover aire, y un televisor tan delgado no puede integrar un diafragma de gran tamaño. Aunque el sistema de audio incorporado sea bueno, las limitaciones físicas del grosor del equipo hacen recomendable sumar una solución externa”.
El servicio técnico comienza mediante atención remota
El tamaño de los televisores actuales hace poco práctico que el usuario tenga que trasladarlos personalmente a un centro de servicio. La atención comienza mediante canales remotos y, cuando es necesario, continúa con una visita domiciliaria.
“Samsung cuenta con varios servicios de garantía. Desde hace años, la lógica ya no es que el usuario tenga que llevar el producto a un centro de servicio, especialmente porque los televisores actuales son grandes y no resulta práctico trasladar equipos de 55 o 65 pulgadas”.
El primer contacto puede realizarse por chat u otros canales de soporte. A partir del código del producto y de la información entregada por el usuario, el servicio técnico puede evaluar el caso y agendar una revisión.
“Por eso, el sistema de servicio técnico comienza desde la conectividad. Hoy se está impulsando con fuerza la atención por chat y otros canales de contacto. El usuario se comunica con servicio técnico, entrega una imagen del código del producto y, a partir de esa información, se puede agendar una visita”.
Cuando el problema requiere una revisión física, el técnico acude al domicilio. Si la reparación no puede realizarse en el lugar, el equipo puede ser retirado y devuelto posteriormente.
“El centro de servicio va al domicilio, revisa el televisor y, si puede repararlo en el momento, lo hace. Si no es posible, retira el producto y posteriormente lo devuelve al usuario”.
Antes de llegar a esa etapa, el sistema permite realizar diagnósticos remotos. Algunos errores de software pueden identificarse y corregirse mediante una conexión de servicio sin intervenir físicamente el hardware.
“También hay casos en que la falla no corresponde a una parte física, sino a un error de software producido, por ejemplo, por cortes de energía u otras condiciones. Antes de realizar una atención domiciliaria, el televisor permite acceder a un menú de servicio. Desde ahí, el operador solicita el número que aparece en pantalla y puede tomar control del equipo para ejecutar un chequeo o escaneo. Si el problema puede resolverse en línea, se corrige de forma remota y el televisor se reinicia con el error solucionado”.
La garantía estándar del producto es de un año
En cuanto a la cobertura comercial, Muza indica que el televisor mantiene la garantía estándar que Samsung entrega para esta categoría de productos.
“La garantía es la estándar que Samsung ofrece en sus productos, con una duración de un año. Cubre los defectos del producto de acuerdo con las condiciones de garantía correspondientes”.

