[Opinión] No todo pueden ser números

Procesador de ocho núcleos, 3 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento interno ampliables por microSD y cámaras de 21 y 10 megapixeles ¿Qué pasa por tu cabeza cuando lees eso? ¡Guau, tremenda máquina! – pensarás. Ahora, que pasa si te digo: procesador de cuatro núcleos, 1 GB de RAM, 16 GB de almacenamiento interno y cámaras de 8 y 5 megapixeles. Te quedas con el primero ¿no?

Con este ejemplo, trato de demostrar que al momento de comprar un smartphone, la mayoría de la gente piensa que mientras más infladas sean las especificaciones, mejor teléfono tendremos ¿Realmente es así?

Pongo el tema en cuestión tras una situación que tuve con el Moto G de tercera generación, equipo que revisé y que en líneas muy generales, me tapó la boca.

Rumores, solo rumores:

Active Notifications Moto G 2015Se daba por entendido hace meses, con los primeros rumores del dispositivo, que el procesador utilizado para el Moto G, sería el Snapdragon 615, procesador octa core de 64 bits utilizado en varios equipos gama media, como el Xperia M4 Aqua, HTC Desire 820, Alcatel Idol 3 (5.5), BQ Aquaris M5, etc.
Sin embargo, cuando vimos que el nuevo exponente gama media de Motorola, incorporaba un procesador Snapdragon 410 de 32 bits a cuatro núcleos junto a 1 GB de RAM, quedamos algo helados, esperando un procesador más potente.

Sin embargo, si revisamos el historial del Moto G, no hay grandes evoluciones a nivel de hardware: de hecho, los modelos de 2013 y 2014 comparten el mismo procesador, pues recién este año hay una leve evolución en ese aspecto.

Tenemos mala memoria:

MotoX-9782[1]

Motorola tuvo una gran enseñanza cuando estuvo bajo el alero de Google y es que la optimización de los equipos, es lo que realmente vale.

Si hacemos memoria, el primer Moto X no contaba con lo mejor de lo mejor, mientras su competencia utilizaba procesadores Snapdragon 800 de cuatro núcleos, Motorola usaba un S4 Pro de dos núcleos.
La lógica hace pensar que el comportamiento de Android con un procesador de dos núcleos sería inferior a uno de cuatro, ya que “más es mejor“. Pero cuando la prensa y el usuario normal probaba el teléfono, esto no se notaba y el móvil se movía con una soltura envidiable.

Entonces… ¡¿Cómo?!

La pregunta es ¿Cómo Motorola logró, con especificaciones menos punteras, plantar cara ante la gama alta? La respuesta es sencilla, y es que los norteamericanos se encargaron de modificar y optimizar el procesador.

En el caso del primer Moto X, el procesador es acompañado, además de la GPU, por un procesador dedicado para reconocimiento de voz y otro para gestión de pantalla, panel táctil y otros agregados. Básicamente, cada procesador tiene una tarea asignada, por lo que evita que uno deba hacer todo el trabajo, mejorando la gestión de energía, como el rendimiento del dispositivo.

También debemos sumar la inclusión de Android puro, ya que la inclusión de capas de personalización, muchas veces incide negativamente en el rendimiento de los dispositivos.

Moto-E

Misma situación pasó con el más humilde de la familia Moto, el primer Moto E tampoco incluía especificaciones punteras, pero era tan fluido que incluso, medios internacionales aseguraban que este equipo era más rápido que el Galaxy S5 en tareas cotidianas: como abrir algunas aplicaciones, la cámara o hacer scroll.

Necesidades que no existen:

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Personalmente me cuestiono si necesitamos tanta potencia y desembolsar grandes sumas de dinero para comprar un teléfono. Y es que la publicidad junto con los medios se encargan de crear una necesidad que no existe.

¿Una persona común y corriente, necesita tanta potencia en un teléfono? ¿Necesita un procesador de mil núcleos para abrir WhatsApp? ¿Se necesitan 4 GB de RAM para tomar una foto y subirla a Instagram?
¿Qué sentido tiene pagar 400, 500, 600 mil pesos o incluso más por un teléfono, si encontramos uno mucho más barato y que cumple con lo que necesitamos?

Distinto sería requerir potencia bruta para mover determinado software, por ejemplo, en el caso de los ingenieros: AutoCAD, una aplicación de modelos 2D y 3D muy demandante en cuanto a recursos.

Importante mencionar al mundo gamer, que poco a poco está llegando a tablets y smartphones, por ende, es necesario tener equipos competentes que permitan ejecutar todos los juegos “habidos y por haber“.

Solo en los dos casos anteriores, justificaría gastar una importante suma de dinero en un equipo tope de gama, pero… para usuarios medios… podría ser un despilfarro.

En lo personal, no requiero de procesadores de mil núcleos o un chilión de gigabytes en RAM, solo busco un equipo que tome buenas fotografías y sea fluido, nada más.

Marketing, Narcisismo y estatus:

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Si eres fiel seguidor de Pisapapeles, recordarás que hace tiempo hice una investigación sobre el fenómeno selfie, en el cual hablaba sobre un naciente “narcisismo digital”. Claro, el tema de la ostentación en redes sociales es alimentado por la publicidad, creando falsas necesidades y un sentimiento aspiracional, por ejemplo: si no tienes X teléfono, no tienes estilo o no puedes pertenecer a un determinado segmento.

Además, suele suceder que la gente no sabe lo que compra y se deja llevar por lo que dice el vendedor de la tienda, el cual, sin desmerecer su trabajo, en ocasiones no maneja la suficiente información sobre los equipos y aún así convence a los compradores quienes orgullosos, lucen su modelito entre amigos y redes sociales.

El mundo no para por un teléfono:

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Al fin y al cabo, detrás del sentido ostentador y aspiracional, solo hay un teléfono, el cual en menos de un minuto pueden robártelo, romperse, etc.

Considero que si quieres tener un buen teléfono, no es necesario tener gastarse un dineral, mucho menos tener fé ciega en las especificaciones y los test de rendimiento. Creo que lo mejor es, además de informarse en Internet a través de foros y blogs, probar los equipos presencialmente y ver si te sientes cómodo con él.

Al fin y al cabo, la clave de todo, tal como ejemplifiqué anteriormente con Motorola, es tener una buena experiencia durante nuestro día a día.

Piensa que vas a una zapatería y te pruebas los zapatos más top del mercado, pero pese a que te hablan maravillas de ellos, no los sientes cómodos. En cambio, pruebas otros que son menos reputados, e incluso más baratos, sintiéndote mucho más cómodo con ellos ¿Cuál de los dos te llevas? yo al menos, me voy por los zapatos más cómodos…

DISCLAMER: Lo que uds. leyeron anteriormente representa mi pensamiento y no la del equipo de Pisapapeles.