Una investigación publicada por WIRED reveló que Meta inyectó silenciosamente código de reconocimiento facial en la app de Meta AI, la aplicación que sirve como soporte de sus gafas inteligentes Ray-Ban Meta y que ha sido descargada en más de 50 millones de teléfonos.
La función se llama internamente NameTag, y aunque todavía no está activa para los usuarios, su presencia en el código de la app ya generó una oleada de críticas de organizaciones de privacidad, expertos legales y defensores de derechos civiles en todo el mundo.
Lo más llamativo del hallazgo es el contraste entre lo que Meta decía públicamente y lo que hacía en privado. En abril de 2026, un portavoz de Meta declaró que si la empresa fuera a lanzar una función de reconocimiento facial «adoptaría un enfoque muy reflexivo antes de integrar nada».
Sin embargo, WIRED descubrió que el código de NameTag ya había sido distribuido silenciosamente en millones de dispositivos en enero de 2026, meses antes de esa declaración.

Cuando se publicó la investigación, el portavoz Ryan Daniels respondió que «no se ha enviado nada a los consumidores y no se ha tomado ninguna decisión final».
El funcionamiento de NameTag, según el análisis técnico del código, es preciso y técnicamente sofisticado. Una vez activa, la función transforma los rostros captados por la cámara de las gafas en firmas biométricas únicas, que luego se comparan con perfiles de las plataformas de Meta como Instagram y Facebook. Meta había explorado dos versiones de esta función: una que identificaría solo a personas ya conectadas con el usuario, y otra más amplia que podría reconocer a cualquier persona con un perfil público en sus redes sociales, incluso sin ningún vínculo previo con el portador de las gafas.
El problema de fondo
Las gafas Ray-Ban Meta no tienen ninguna señal visual exterior que indique que están grabando o analizando el entorno más que una luz. A diferencia de un teléfono que alguien levanta para fotografiar, unas gafas con reconocimiento facial activo son prácticamente invisibles como dispositivo de captura.
Eso fue precisamente lo que dos estudiantes de Harvard demostraron en un experimento en 2024, cuando combinaron unas Ray-Ban con un sistema de reconocimiento facial y pudieron obtener nombre, dirección y datos privados de personas completamente desconocidas en espacios públicos con solo mirarlas.
Más de 75 organizaciones de derechos civiles y protección de datos, entre ellas la ACLU, EPIC y Fight for the Future, han pedido formalmente a Meta que abandone la función NameTag. Estas argumentan que podría convertirse en una herramienta de vigilancia masiva accesible para acosadores, agentes gubernamentales o cualquier usuario sin restricciones claras.
Un patrón repetido
Meta ya había explorado el reconocimiento facial en las primeras Ray-Ban pero lo descartó en 2021 por presión legal y ética. El hecho de que la función haya reaparecido en el código años después, distribuida silenciosamente, sugiere que la compañía ha optado esta vez por avanzar de forma técnica antes de hacer anuncios públicos, dejando la decisión de activarla para cuando el terreno regulatorio sea más favorable o la presión pública disminuya.

