Sony PlayStation tiene una nueva tecnología en camino que promete cambiar radicalmente cómo se ven los juegos en consola. Y es que Mark Cerny, el arquitecto principal del PS5 y el PS5 Pro, confirmó en una entrevista con Digital Foundry que la generación de frames basada en machine learning llegará a las plataformas PlayStation en el futuro.
La tecnología usa inteligencia artificial para crear fotogramas intermedios entre los que la consola realmente renderiza, aumentando la fluidez visual percibida sin necesidad de hardware más potente.
La base técnica del proyecto ya existe y tiene nombre propio.
Sony y AMD llevan tiempo colaborando en el Proyecto Amethyst, una tecnología gráfica de machine learning diseñada específicamente para el hardware de PlayStation. Ese proyecto ya tiene un primer fruto visible: la versión mejorada del PSSR —PlayStation Spectral Super Resolution— que se actualizó recientemente y ya está disponible para juegos como Silent Hill f, Monster Hunter Wilds, Final Fantasy VII Rebirth y Alan Wake 2 en PS5 Pro.

a generación de frames con IA es el siguiente paso natural de esa misma arquitectura.
La distinción técnica respecto a lo que ya existe es importante. El PS5 actualmente soporta AMD FSR3 frame generation en algunos juegos, pero esa implementación es interpolación tradicional: adivina los frames intermedios calculando la diferencia entre los reales.
Lo que Cerny anunció es diferente: una generación de frames con machine learning que no interpola sino que predice qué debería existir entre un frame y el siguiente, el mismo principio que usa DLSS Frame Generation de NVIDIA en PC. El resultado típico es una fluidez visiblemente superior, aunque con un leve incremento de latencia que los usuarios más sensibles pueden notar.
Lo que Cerny no confirmó es en qué consola debutará primero. No aclaró si llegará al PS5 Pro o si se reserva para el PS6. Lo que sí dijo es que no habrá más lanzamientos en lo que queda de 2026, lo que empuja cualquier novedad a 2027 como mínimo. El PS6 enfrenta además rumores de retraso hasta 2028 o 2029 por la escasez global de chips avanzados, lo que podría prolongar aún más la espera.

