Resulta que la empresa de origen chino Innosilicon anunció el envío de sus módulos LPDDR6 a sus primeros clientes. Con esto marca un punto de inflexión en la adopción temprana de esta nueva generación de RAM de bajo consumo.
Esto posiciona a la compañía a la vanguardia del mercado de memorias de bajo consumo, superando en tiempos de implementación a otros gigantes del sector.
Memoria LPDDR6, características

El principal atributo de esta nueva generación de memoria es su velocidad. Según los informes, la solución de Innosilicon está diseñada para alcanzar tasas de transferencia de hasta 14.4 Gbps. Recordemos que las soluciones de la generación anterior con LPDDR5X alcanzan un máximo de velocidad de hasta 9.6 Gbps. Por lo que la solución del fabricante chino supera ampliamente ese rango.
Este movimiento sitúa a Innosilicon en una posición poco habitual dentro del sector de memorias móviles, tradicionalmente dominado por los grandes fabricantes. De hecho, Samsung anunció sus módulos LPDDR6 en el CES 2026, pero estos solo alcanzan la velocidad de 10,7 Gbps en sus primeras soluciones.
Así que la propuesta de Innosilicon ofrece un salto de rendimiento inmediato que refuerza su atractivo como proveedor de IP para SoCs de próxima generación, especialmente en plataformas donde el ancho de banda y la eficiencia energética son factores críticos.
El desarrollo de la memoria LPDDR6 no es casualidad. La industria demanda cada vez más velocidad para alimentar a los modelos de inteligencia artificial generativa que ahora se ejecutan de forma local en dispositivos móviles y portátiles. Con una velocidad de hasta 14.4 Gbps, los procesadores podrán acceder a los datos de manera más rápida, optimizando el rendimiento de tareas complejas sin sacrificar la eficiencia energética.
Por último, a corto plazo, la elección de los clientes dependerá de prioridades muy concretas: máximo ancho de banda frente a eficiencia energética o disponibilidad temprana frente a madurez del proceso. En ese equilibrio, el envío real de módulos funcionales puede convertirse en el factor decisivo que marque quién liderará la primera oleada de LPDDR6 comercial.
