Los rumores sobre la resurrección de Black Shark como un titán de los smartphones han sido enormemente exagerados. Tras observar cómo las marcas suben y caen en esta despiadada industria, la narrativa de su «gran regreso» impulsada por la nostalgia choca con una cruda realidad comercial.
El sector de los teléfonos especializados en gaming sigue siendo un terreno hostil del que Black Shark aún no está listo para salir. De hecho, informantes confiables de la industria reportan que no existe ninguna evidencia sobre la producción de un nuevo teléfono.
Además, la compañía se ha separado oficialmente de Xiaomi perdiendo su respaldo ecosistémico. También ha cambiado su enfoque hacia un software de Android puro y actualmente prioriza la creación de accesorios y tablets por encima del competitivo mercado de teléfonos. Su reciente lanzamiento con Snapdragon 8 Gen 3 es un proyecto totalmente independiente y no un adelanto de un celular.
El espejismo de la nueva tablet gamer de Black Shark
La chispa que encendió esta ola de rumores fue el lanzamiento de la tablet Black Shark Gaming Tablet con Snapdragon 8s Gen 3. Sin duda, es una máquina verdaderamente brutal, pero aquí está el detalle: construir una tablet de alto rendimiento es un desafío muy distinto a sobrevivir a la trituradora de carne que es el mercado de los teléfonos inteligentes.

El reconocido filtrador Digital Chat Station ha sido muy directo al respecto, señalando una ausencia total de movimiento en la cadena de suministro relacionada con un dispositivo de mano. Es fácil para los fanáticos sacar conclusiones precipitadas. Pero la realidad es que una sola tablet no equivale a un retorno a gran escala al formato del teléfono móvil.
La vida independiente de Black Shark tras el divorcio con Xiaomi
Durante años, Black Shark vivió cómodamente bajo las enormes alas del ecosistema de Xiaomi, compartiendo software, cadenas de suministro y el músculo del marketing. Sin embargo, esa época ha terminado.
Ahora, operando como una entidad completamente independiente, la marca navega por un panorama muy diferente. La señal más reveladora de este divorcio es su software. Atrás quedó la fuerte influencia de las capas de personalización como MIUI o HyperOS. Y en su lugar, su nuevo hardware ejecuta una versión sorprendentemente limpia de Android puro.
Es un movimiento audaz que señala un enfoque mucho más centrado en la utilidad del nicho gaming que en el atractivo masivo. Aparte de que contar con una interfaz lo más limpia posible y sin tanto bloatware, podría permitir al equipo exprimir hasta el último FPS.
Un giro cauteloso en comparación a la gama alta
El panorama de los juegos móviles ha cambiado radicalmente. Mientras que los accesorios dedicados y las tablets están prosperando, la demanda de «teléfonos gamer» ha sido canibalizada por los buques insignia convencionales, que ahora son lo suficientemente potentes para la mayoría de los jugadores.
Black Shark parece conformarse, y de manera muy sabia, con probar las aguas lanzando periféricos y pantallas más grandes. Están manteniendo viva la marca sin los gastos generales masivos ni el enorme riesgo que supone lanzar un teléfono de gama alta dedicado a los videojuegos.
Es una táctica de supervivencia. Y hasta que no veamos pedidos reales de paneles OLED de 6 pulgadas y módems para teléfonos, la mejor recomendación es mantener las expectativas mínimas y bajo control.
Recordemos que el último teléfono de Black Shark que vio la luz en el mercado fue el Xiaomi Black Shark 5 Pro. Un teléfono del 2022 que tenía panel OLED a 144 Hz, Snapdragon 8 Gen 1, 512/16 GB de RAM y almacenamiento y más. Algo que está totalmente vigente y en competencia incluso hasta estos días.

¿Vale la pena comprar un teléfono gamer en 2026 frente a un gama alta tradicional?
El debate sobre si es necesario adquirir un teléfono gaming especializado en 2026 se ha vuelto más relevante que nunca. Hoy en día, los smartphones de gama alta tradicionales vienen equipados con procesadores de última generación, sistemas de refrigeración por cámara de vapor muy avanzados y pantallas con altas tasas de refresco que superan los 120 Hz.
Esto significa que los dispositivos convencionales pueden correr títulos AAA con gráficos al máximo sin despeinarse, difuminando casi por completo la línea que antes los separaba de los móviles dedicados exclusivamente al sector de los videojuegos.
Sin embargo, los teléfonos gaming puros siguen conservando ventajas clave para un nicho específico de jugadores entusiastas. Elementos como los gatillos físicos o ultrasónicos integrados, puertos de carga laterales para no entorpecer el agarre, baterías de capacidades monstruosas y un software que bloquea interrupciones para dedicar el 100% de los recursos al juego, ofrecen una ventaja competitiva real.
Por lo tanto, si eres un jugador habitual, un gama alta convencional será más que suficiente; pero si compites en eSports móviles o pasas horas intensivas jugando, los dispositivos especializados siguen teniendo mucho sentido.
Y en relación con los teléfonos de Black Shark, quien sabe si más adelante estén de vuelta, pero al menos en el corto plazo, no lo veremos.
¿Te gustaría ver el retorno de los teléfonos Black Shark?

