Samsung tomó una decisión que pocas veces se había visto en su historia reciente. Y es que la compañía coreana optó por reemplazar sus propias pantallas OLED en los modelos Galaxy A57 y Galaxy S26 Fan Edition por paneles fabricados por CSOT (China Star Optoelectronics Technology), un proveedor chino de segundo nivel.
Los paneles de CSOT son un 20% más baratos que los que fabrica la propia división Samsung Display para su gama media. La empresa ya habría ordenado un mínimo de 15 millones de paneles OLED a CSOT para ensamblar ambos modelos.
La razón detrás de esta decisión es la crisis de los chips de memoria. El precio de la RAM y el almacenamiento NAND se disparó de forma histórica en los últimos meses, impulsado por la voraz demanda de los centros de datos de inteligencia artificial.
En apenas unos meses, el costo de las memorias se duplicó. Esa explosión de precios convirtió a la memoria en el componente más caro de un smartphone de gama media, desplazando del primer lugar al procesador y a la pantalla.

Para fabricantes como Samsung, que vende decenas de millones de unidades de la serie A cada año, incluso un pequeño ahorro por unidad se traduce en cientos de millones de dólares de diferencia en los márgenes.
Samsung Display, la división interna que fabrica las pantallas, intentó frenar esta decisión. Según fuentes de la industria, sus ejecutivos argumentaron directamente ante la alta gerencia del conglomerado que perder los pedidos de las series A y Fan Edition representaría un golpe devastador a sus ingresos, especialmente después de ya haber perdido pedidos de otros fabricantes de smartphones por el mismo fenómeno de la crisis de memoria.
El argumento no prosperó. Samsung priorizó contener los costos de fabricación sobre mantener la producción interna de pantallas para sus modelos de gama media.
La calidad de las pantallas de CSOT se considera «aceptable para el segmento de gama media» de Samsung, según las mismas fuentes de la industria. No serán pantallas iguales a las que Samsung fabrica para sus propios dispositivos, pero sí lo suficientemente buenas para los usuarios de la serie A y Fan Edition, que no representan el público más exigente de la marca.
Esta movida también tiene un contexto de mercado más amplio. Y es que fabricantes chinos como Oppo, Vivo y OnePlus ya anunciaron directamente aumentos de precio en sus smartphones en China para trasladar el alza de costos al consumidor final. Samsung, en cambio, prefiere absorber parte de ese impacto recortando costos en la fabricación en lugar de subir precios, dado que sus modelos de gama media son extremadamente sensibles al precio en mercados emergentes y en Latinoamérica.
Fuente: The Elec

