iPhone 7, un viejo conocido que aprendió muchos nuevos trucos

Es como la vida misma: Un día uno despierta y se siente distinto. Algo cambia dentro tuyo que te hace ver la vida de una forma distinta, tomar nuevos hábitos, ser más eficiente y — aunque luces ligeramente renovado — mucha gente cree que sigues siendo el mismo y se frustra tratando de entenderlo. Cambiaste.

Es raro lo que vimos en el iPhone 7. Sin ser demasiado rupturista en su diseño, el nuevo equipo le saca partido a este cambio poco aparente para sentar las bases de lo que será la próxima iteración de un smartphone que mantendrá una tercera generación con un diseño parecido a la anterior, algo sin muchos precedentes en la historia evolutiva de este teléfono.

En la mano el equipo se siente tal como lo esperarías, aunque hay un pequeño cambio en el balance del peso que hace que sientas que la parte superior del equipo es ligeramente más liviana que antes. Su materialidad es prácticamente la misma que en la generación anterior, a menos que compres alguna de las versiones negras — opaca o brillante — que dan una sensación de agarre mucho más firme que las de aluminio anodizado sin tratamiento extra.

Por fuera el iPhone 7 luce muy parecido a lo que hemos visto anteriormente al mantener su formato, su diseño e incluso el tamaño de su pantalla (que ahora es más brillante), aunque hay tres cosas que llaman profundamente la atención.

iPhone 7

Primero, la cámara notoriamente más grande que las generaciones anteriores. Con 12MP y componentes mejorados, la promesa es ofrecer solución a uno de los dolores de cabeza más importantes que las anteriores generaciones no habían resuelto de buena manera… el rendimiento en condiciones de baja luz.

Eso, acompañado con un flash LED cuádruple que entrega luz cálida y fría para balancear los niveles de la imagen, y mejoras a nivel de componentes para cerrar la apuesta.

Segundo, las lineas de la antena que antes iban muy visibles en el panel trasero, ahora van en en la curva de los extremos del equipo. Esto fue necesario para darle espacio a la cámara anteriormente detallada.

iPhone 7

Y tercero, la desaparición del conector para audífonos.

La vocación de Apple por llevar el consumo de contenido hoy lo lleva a lo inalámbrico. Sí, hay una excusa muy válida en la discusión sobre el espacio interno y los componentes que el equipo lleva dentro, y el espacio innecesario que ocupaba el jack de 3.5mm; sin embargo, y al menos en un periodo de adaptación, impone al usuario una complejidad e incomodidad que no parece natural de Apple al tener que usar un adaptador en lo que debería ser un equipo minimalista, todo para una tarea tan cotidiana como escuchar música con los auriculares que hoy tienes.

El nuevo equipo vendrá con un adaptador de Lightning a 3.5mm para que los uses, y además con un par de EarPods con el enchufe correcto para escuchar música. Los probé, y la diferencia no es mucha en comparación con la generación anterior de auriculares, incluso teniendo el potencial para ser muy superiores.

Otro cambio está dado en los parlantes. Ahora el iPhone tiene parlantes stereo, y uno de ellos es frontal y con gran potencia. En el mismísimo recinto del evento, rodeado de gente hablando y generando mucho ruido, el iPhone fue capaz de poner música y dejarse escuchar sin problema.

iPhone

Pero como los grandes cambios están al interior, el gran cambio en este iPhone 7 está al interior y viene de la mano de un nuevo procesador quad-core en aparente configuración big.LITTLE. El A10 Fusion tiene dos núcleos potentes y dos de bajo consumo, los que ayudan a balancear el poder de proceso — y el consumo — según es requerido.

Fue presentado como el chip más potente hecho para un smartphone. Si eso no es antecedente para pensar que el próximo iPhone (y el futuro iPad Pro) completará el cruce entre el mundo desktop y el mundo móvil, entonces estamos todos locos.

Además tiene el doble de memoria en todas sus configuraciones, algo muy apreciado en el segmento de entrada y que reducirá en parte las frustraciones de aquellos que sentían que 16GB era muy poco… Porque créeme, lo era.

El botón home también recibió algo de amor. Y aunque sientas que se mueve cuando lo presionas, no existe pieza móvil en ese lugar pues el feedback que te da esa sensación está dado por un mecanismo que genera la vibración. Es el mismo concepto detrás del trackpad del MacBook de 12 pulgadas, del sistema 3D Touch en el iPhone de generación anterior y en la pantalla del Apple Watch.

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No pudimos probar ni la resistencia al agua, ni la duración extra de la batería, ni nada de eso porque las condiciones en que se lleva a cabo esta toma de contacto no lo permiten. Pronto tendremos el equipo en nuestras manos y lo llevaremos al mundo real para contarte esto.

Apple es una empresa que cree en la continuidad de diseños, y que parece no sentir la presión de la competencia cuando se trata de iterar sus productos. Quizás por eso el iPhone 7 es mucho más que ese cambio estético que muchos esperaban y que no llegó del todo, dando como resultado un producto que evoluciona a un punto técnico que le alcanza para decir que es el mejor de su clase, pero sin necesidad de cambiar en demasía el look del nuevo aparato.

La evolución va por dentro. También por fuera, pero es más evidente por dentro.

Porque sin ser demasiado revolucionario en lo aparente, tiene suficientes argumentos para hacer de este aparato un gran equipo cuya amenaza real está dentro de su ecosistema, y es el iPhone 7 Plus, modelo que hoy ofrece soluciones mucho más llamativas que las de su contraparte por un pago extra no tan grande.

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