Apple está a punto de ceder en uno de sus territorios más resguardados. Y es que, según el periodista Mark Gurman de Bloomberg, iOS 27 incluirá soporte nativo para protocolos de transmisión de contenido alternativos a AirPlay.
Por lo tanto, los usuarios podrán configurar servicios como Google Cast como método predeterminado del sistema para enviar audio y video a altavoces y televisores. Es decir, lo que antes solo era posible dentro de apps específicas, ahora ocurriría directamente a nivel de sistema operativo.
El motor detrás de este cambio es la Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea, conocida como DMA. Esta normativa obliga a las grandes plataformas tecnológicas a abrir sus sistemas a la competencia.
Sin embargo, igual que ocurrió con las tiendas de aplicaciones alternativas y los navegadores predeterminados, Apple aplicaría esta apertura exclusivamente en Europa.

De esta forma, los usuarios fuera de la Unión Europea no verían este cambio en su iPhone, al menos en un principio. Así, la fragmentación regional del ecosistema Apple continúa creciendo como consecuencia directa de la regulación europea.
La implicación práctica es significativa. Actualmente, cualquier altavoz, pantalla o dispositivo de audio que no sea compatible con AirPlay queda fuera del ecosistema nativo de iOS.
De confirmarse el cambio, fabricantes de parlantes inteligentes, barras de sonido y televisores podrían integrarse con el iPhone sin necesitar certificación de Apple. Es decir, la barrera de entrada al ecosistema se eliminaría para todos los dispositivos con soporte para protocolos abiertos o de terceros como Google Cast, Spotify Connect o WiSA.
Vale la pena destacar que este no sería el único cambio regulatorio de iOS 27. La misma versión también incorporaría soporte para modelos de IA de terceros como Gemini y Claude dentro de Apple Intelligence, así como un buscador propio con IA integrada en Safari y Spotlight. Sin embargo, cada una de esas funciones responde a lógicas regulatorias o comerciales distintas.
Así, iOS 27 se perfila como el sistema operativo donde Apple cede más terreno a la presión externa, equilibrando sus compromisos de negocio con las exigencias legales del mercado europeo.

