Intel volverá a fabricar chips para Apple, aunque esta vez sin participar en el diseño. La compañía estadounidense asumirá parte de la producción de procesadores A-series destinados a los iPhone, comenzando en 2028.
Apple busca reducir su dependencia de TSMC, que actualmente produce la mayoría de sus chips, y ve en Intel una alternativa estratégica. Según analistas, la participación inicial será limitada, con Intel fabricando solo un pequeño porcentaje de los procesadores.

El acuerdo contempla que Intel utilice su proceso 18A, considerado el nodo sub-2nm más avanzado disponible en Norteamérica. Este mismo proceso también se aplicará a los chips M-series de gama baja para Mac y iPad desde mediados de 2027.
TSMC seguirá siendo el principal proveedor, pero Apple pretende diversificar riesgos ante posibles problemas de capacidad o tensiones geopolíticas. La decisión marca un giro importante en la relación entre ambas compañías, que se había enfriado tras el cambio a chips propios.
Apple busca reforzar su estrategia de asegurar múltiples fuentes de producción y garantizar estabilidad en su cadena de suministro. Y a la vez, Intel busca ganar nuevamente protagonismo en la industria, luego de años un tanto turbulentos seguidos de cambio de dirección en sus gerencias.

