Microsoft y Sony enfrentan un escenario complejo con la próxima generación de consolas, debido al aumento histórico en los precios de memoria. Según el reconocido filtrador Tom Henderson, ambas compañías evalúan retrasar el lanzamiento del PS6 y del nuevo Xbox, originalmente previsto para el período 2027-2028.
El problema radica en los costos de la memoria GDDR7, que será utilizada en estos sistemas y que también afecta a GPUs y módulos DDR5. La escasez de DRAM se debe principalmente a la creciente demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, que absorben gran parte de la producción global.
Los fabricantes consideran dos caminos: retrasar los lanzamientos o aumentar los precios de venta de las consolas. Sin embargo, un precio demasiado alto podría impactar negativamente en las ventas, especialmente en un mercado que ya muestra señales de desaceleración.
El podcast de Insider Gaming discutió que extender la vida útil de PS5 y Xbox Series X podría ser una estrategia más viable. Incluso se mencionó la posibilidad de aplicar descuentos a los modelos actuales, aunque el aumento de costos también afecta a estos dispositivos.
La situación no solo golpea a Sony y Microsoft. Valve también analiza retrasar su nueva Steam Machine, prevista para el primer trimestre de 2026, debido al mismo problema de memoria.
Aunque existe esperanza de que fabricantes como Samsung y SK Hynix aumenten la producción, por ahora la prioridad sigue siendo abastecer a los centros de datos. El futuro de las consolas dependerá de cómo evolucione esta crisis de componentes en los próximos meses.

