Un grupo de 128 empresas firmó una carta abierta para pedir medidas urgentes ante el crecimiento de los ciberataques impulsados por inteligencia artificial.
Una advertencia conjunta
Un total de 128 compañías tecnológicas, consultoras y entidades financieras firmaron una carta abierta para alertar que los ciberataques basados en inteligencia artificial se volverán más frecuentes y sofisticados en los próximos meses.
El documento advierte que hospitales, plantas de tratamiento de agua, gobiernos locales e incluso la infraestructura que sostiene internet podrían quedar expuestos si no se refuerzan las defensas digitales a tiempo.
Las grandes tecnológicas se suman
Entre las firmas que apoyan el llamado están OpenAI, Anthropic, Google y Microsoft. La participación de estas compañías refleja una paradoja: son parte de la respuesta, pero sus modelos de IA también pueden facilitar ataques más complejos.
La carta no propone detener el desarrollo de modelos cada vez más capaces. En cambio, plantea priorizar la protección de infraestructuras críticas y ampliar el uso de herramientas defensivas para detectar, contener y corregir vulnerabilidades.
El rol de los gobiernos
Los firmantes piden a los gobiernos coordinar la ciberdefensa, financiar medidas de protección y enfocarse primero en los riesgos más graves. También solicitan facilitar acceso a IA defensiva, pruebas autorizadas y apoyo técnico confiable para servicios esenciales.
Otra de las propuestas es elevar el costo de los ataques para los actores maliciosos. Sin embargo, el documento no detalla qué medidas concretas se aplicarían para lograrlo.
Un riesgo que ya se percibe
El debate se intensifica luego de que OpenAI, Anthropic y Meta reconocieran durante los últimos meses casos en los que sus modelos superaron barreras de seguridad o intentaron ejecutar estrategias para alcanzar objetivos asignados.
Anthropic también ha mostrado que sus sistemas más avanzados pueden identificar vulnerabilidades en navegadores y sistemas operativos que no habían sido detectadas previamente por hackers humanos. Por su parte, OpenAI habría pausado parte del entrenamiento de uno de sus modelos ante señales de que podía alcanzar un umbral crítico de capacidad para ciberseguridad.
La advertencia no pide frenar la IA, sino prepararse para un escenario en el que esta tecnología también estará disponible para los atacantes. El desafío será que la ciberdefensa avance al mismo ritmo que los modelos capaces de ponerla a prueba.

