Sony enfrenta un problema serio con la seguridad de su consola PlayStation 5. A finales de 2025 se filtraron en internet las claves BootROM, un conjunto de códigos grabados directamente en el procesador del sistema. Estas claves son esenciales porque validan el arranque del dispositivo y garantizan que el software inicial no haya sido manipulado.
La publicación de estas claves en foros y wikis especializados abre la puerta a que hackers y modders puedan descifrar el proceso de arranque. Aunque todavía no existe un jailbreak inmediato, el riesgo aumenta porque ahora resulta más sencillo ejecutar código no firmado en la consola. Esto podría derivar en la instalación de software casero, modificaciones profundas y, eventualmente, en la proliferación de copias piratas.

El problema es que estas claves no pueden ser reemplazadas con una simple actualización de software. Están grabadas en el silicio del procesador, lo que hace imposible que Sony las modifique en millones de consolas ya vendidas. La única solución real sería rediseñar el hardware para futuras versiones, algo extremadamente costoso y poco probable.
La situación recuerda a lo ocurrido con la PlayStation 3, cuando un error criptográfico permitió instalar aplicaciones caseras y facilitó la piratería masiva. En el caso de la PS5, aún existen otras capas de seguridad intactas, pero la filtración reduce considerablemente la barrera de entrada para futuros ataques.
Sony deberá enfrentar las consecuencias de este fallo estructural. Aunque no habrá un jailbreak inmediato, el camino hacia vulnerabilidades más graves ya está trazado.

