Xiaomi, Honor, iQOO, vivo, RedMagic, OnePlus y Motorola ya confirmaron que adoptarán los Snapdragon 8 Elite Gen 6 y 8 Elite Extreme Gen 6. Y es que Xiaomi ya encabeza la lista de fabricantes con la serie Xiaomi 18, que se presenta hoy en China. La compañía dividirá su gama entre las dos variantes del procesador:
| Modelo | Procesador confirmado |
|---|---|
| Xiaomi 18 Pro | Snapdragon 8 Elite Gen 6 |
| Xiaomi 18 Pro Max | Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 |
La decisión muestra cómo Qualcomm quiere diferenciar los flagship convencionales de los modelos más caros. El Pro utilizará el chip estándar, mientras que el Pro Max concentrará la variante Extreme para aprovechar mejor IA, gráficos y vídeo de mayor nivel.
Honor, iQOO y RedMagic apuntan al Extreme
Honor incorporará el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 en el Magic9 Pro Max, cuya presentación está prevista para el 28 de septiembre.
iQOO también confirmó el chip Extreme para dos productos del 29 de septiembre:
- iQOO 16.
- iQOO Pad Ultra.
RedMagic seguirá la misma estrategia con el RedMagic 12 Pro+, un modelo gaming programado para octubre. Estos equipos deberían aprovechar especialmente el aumento de potencia gráfica, la IA local y las mejoras de eficiencia del procesador de 2 nm.

OnePlus, vivo y Motorola también se suman
OnePlus confirmó que el OnePlus 16 utilizará el Snapdragon 8 Elite Gen 6, aunque la compañía todavía no aclaró si será la variante estándar o Extreme. Por su parte, vivo indicó que futuros smartphones de la marca usarán el nuevo chipset insignia de Qualcomm, sin nombrar todavía modelos concretos.
Motorola también se incorpora con el Signature 27, que montará el Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6 y se lanzará antes de terminar el año.
Una nueva segmentación entre flagships
Qualcomm ha creado dos niveles dentro de su plataforma premium:
- Snapdragon 8 Elite Gen 6: destinado a teléfonos flagship de gama alta.
- Snapdragon 8 Elite Extreme Gen 6: dirigido a Ultra, Pro Max, dispositivos gaming y modelos que priorizan IA, vídeo y gráficos.
La estrategia permitirá a las marcas ofrecer distintos niveles de precio y prestaciones aun dentro de sus familias premium. También puede hacer que las comparaciones entre teléfonos sean más complejas: dos móviles con nombres similares podrían usar chips diferentes, con cambios en rendimiento sostenido, funciones de cámara, capacidad de IA local y codificación de vídeo.

