La NASA informó que el Telescopio Espacial James Webb ha detectado SN 2023adsy, la supernova más lejana y antigua de la que se tiene registro espectroscópico en la actualidad. Este descubrimiento se enmarca en el programa JADES, que busca detallar la composición química del universo cuando este apenas superaba los mil millones de años de edad.
El registro espectroscópico es el despiece de la luz captada en sus diferentes longitudes de onda que permite identificar firmas químicas y distancias exactas. Esta técnica permite a los investigadores confirmar la naturaleza de objetos celestes mediante el análisis de su huella electromagnética única.
Dicho de otro modo, es similar a utilizar un prisma para observar un arcoíris, que hace un despliegue de la gama de colores. Esta herramienta permite reconstruir la historia de una explosión antigua analizando únicamente el rastro luminoso que ha viajado por el espacio.

Análisis del desplazamiento al rojo y la tecnología NIRCam
Identificación del objeto: Detección de SN 2023adsy con un desplazamiento al rojo (redshift) de 2.9. Contexto galáctico: Localización de la explosión en una galaxia joven caracterizada por condiciones de baja metalicidad.
Instrumentación aplicada: Uso de la cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) para registrar luz debilitada por la expansión del tejido espaciotemporal.

Lo que hizo el sensor de NIRCam en el Webb es comparable a identificar el parpadeo de una luciérnaga situada en la otra punta de un continente durante una tormenta eléctrica masiva.
La tecnología del telescopio funciona como un filtro que elimina el caos visual para centrarse en esa señal puntual y extremadamente débil que viaja por el vacío.
La siguiente foto muestra el corazón tecnológico de la NIRCam. Se trata de un conjunto de cuatro sensores H2RG diseñados para operar en el espectro infrarrojo cercano, específicamente entre las 0.6 y 2.5 micras, montados en su estructura de soporte definitiva:

Christa DeCoursey, investigadora de la Universidad de Arizona, subrayó que la capacidad de captar estos eventos transitorios en el infrarrojo permite entender mejor la física de las estrellas en el universo temprano.
“Básicamente estamos abriendo una nueva ventana al universo transitorio, permitiéndonos observar explosiones estelares que ocurrieron hace miles de millones de años”.
Christa DeCoursey, investigadora de la Universidad de Arizona
Clasificación de SN 2023adsy como supernova de Tipo Ia
La identificación de este fenómeno ofrece una oportunidad única para analizar la evolución de los elementos químicos en galaxias primitivas.
Los datos recolectados por el telescopio James Webb han permitido establecer un perfil detallado sobre la naturaleza físico/química de este estallido cósmico:
- Clasificación espectroscópica: Supernova de Tipo Ia, originada por la explosión termonuclear de una enana blanca.
- Desplazamiento al rojo (Redshift): 2.9, situando el evento a una distancia cronológica de aproximadamente 11.500 millones de años.
- Anomalía cromática: Detección de un espectro significativamente más rojo que las supernovas de Tipo Ia observadas en el universo cercano.
- Entorno galáctico: Ubicación en una galaxia joven con una alta densidad de polvo interestelar.
Esta data es clave, ya que su registro es como reconstruir la historia de una civilización antigua analizando las cenizas de una sola hoguera. Esta información permite determinar no solo cuánto tiempo ha pasado, sino también qué materiales se estaban quemando durante la explosión.

El impacto en la cosmología de dominio temporal
La detección de múltiples eventos en el campo de visión de JADES consolida al Webb como un observatorio eficiente para la estadística estelar. Estos datos permiten calcular la frecuencia de estas explosiones justo cuando las estrellas comenzaron a dispersar elementos pesados.
El «campo de visión» de JADES, se refiere al área del cielo que el telescopio James Webb escanea para buscar galaxias antiguas. Aunque cubre menos del 0.0001% del cielo nocturno visible, esta pequeña porción permite observar galaxias que existieron hace más de 13.4 mil millones de años, justo después del Big Bang.
Justin Pierel, experto en supernovas del Space Telescope Science Institute, explicó que estos descubrimientos son fundamentales para validar las teorías actuales sobre cómo se enriqueció el medio interestelar con elementos pesados.
“Este es realmente el primer paso en una nueva frontera para la astronomía de dominio temporal con el uso intensivo del telescopio Webb”.
Justin Pierel, experto en supernovas del Space Telescope Science Institute
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