Una encuesta reciente revela que una parte significativa de los usuarios de iPhone sigue sin actualizar a iOS 26. Según el estudio realizado por SellCell, un 22% de los encuestados en Estados Unidos aún usa versiones anteriores. El motivo principal es la falta de conocimiento sobre la disponibilidad de la actualización. Muchos creen erróneamente que su dispositivo se actualizará automáticamente sin intervención.
Otro factor clave es el miedo al impacto en la duración de la batería. Un número considerable de usuarios teme que iOS 26 acelere el desgaste energético. Esta inquietud no es infundada, dado el historial de Apple con actualizaciones previas. Además, muchos reportan preocupación por una posible reducción del rendimiento general del equipo tras la instalación.

El nuevo diseño visual, conocido como Liquid Glass, también ha generado resistencia. Algunos lo consideran menos legible o simplemente poco atractivo para el uso diario. Este estilo, basado en fondos translúcidos y efectos de desenfoque, forma parte de la renovación estética de iOS 26. Pero no todos lo reciben con entusiasmo.
También influye el temor a no poder revertir la actualización. Una vez instalada, volver a una versión anterior suele ser imposible. Por eso, el 61% de los usuarios prefiere esperar semanas o meses. Quieren asegurarse de que no surjan fallos graves antes de actuar.
Aunque la actualización está disponible desde septiembre, la adopción sigue siendo gradual. Y mientras Apple mejora su sistema, los usuarios priorizan estabilidad sobre novedad.

